La Comunidad de Madrid considera "imprescindible" la energía nuclear para garantizar la estabilidad del sistema eléctrico a corto y medio plazo, y cita que más del 40% del suministro de la región procede de las centrales de Almaraz y de Trillo, sin que exista una alternativa viable capaz de sustituir esa capacidad de respaldo en los próximos 15 o 20 años.
En este contexto, el consejero de Medio Ambiente, Agricultura e Interior, Carlos Novillo, trasladó mediante una carta remitida la pasada semana a la ministra Sara Aagesen, la necesidad de impulsar la continuidad de la energía nuclear en España y ha solicitado al Consejo de Seguridad Nuclear un pronunciamiento urgente sobre la situación de Almaraz.
Según recoge el documento, el cierre de las centrales nucleares provocaría un incremento del coste de la electricidad de en torno al 23% para los hogares, del 35% para la industria y del 20% para el sector servicios, además de que dificultaría el cumplimiento de los objetivos de descarbonización, al implicar la emisión adicional de aproximadamente 22 millones de toneladas anuales de CO2.
Estas consideraciones se enmarcan en un informe de la Comunidad de Madrid en el que ha advertido del "riesgo" de la planificación energética planteada por el Gobierno, al no garantizar el desarrollo de nuevos proyectos residenciales e industriales así como la seguridad en el suministro eléctrico, lo que podría generar un nuevo apagón como el ocurrido el pasado 28 de abril en España.
El Gobierno madrileño ha denunciado la situación energética "de colapso" y la propuesta del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico para el desarrollo de la red de transporte de energía eléctrica con horizonte 2030, con una inversión prevista de 13.600 millones de euros en todo el país.
La Comunidad de Madrid y la nuclear
La Comunidad de Madrid ya presentó alegaciones en diciembre al plan que, según ha denunciado el Ejecutivo regional, deja fuera 116.000 nuevas viviendas previstas en los desarrollos del sureste —Valdecarros, Los Berrocales, Los Ahijones, Los Cerros y El Cañaveral—, cuya puesta en marcha podría retrasarse más allá de 2030.









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