Este diario ya adelantó este lunes el contenido del documento bajo el título de Electrification Action Plan, en el cual Bruselas propone acelerarla hasta convertirla en el principal instrumento para reducir la dependencia de los combustibles fósiles.
Sin embargo, en los últimos días han surgido nuevas acciones aisladas para afrontar este reto. La nueva escalada de tensión entre Estados Unidos e Irán ha vuelto a recordar a Europa el alto coste de la dependencia energética de los combustibles fósiles. También este lunes ya adelantamos el análisis de la decisión de Alemania de reducir y redistribuir las ayudas a la instalación de bombas de calor.
La mejor idea surge del gobierno flamenco en Bélgica
Recientemente el gobierno regional de Flandes propuso reequilibrar las tarifas de electricidad y gas. Esta vez no se trata de promover otra iniciativa que dinamite el principio básico de formación de los precios marginales de la electricidad, como propuso el gobierno de Giorgia Meloni en Italia.
La ministra flamenca de Vivienda y Energía Melissa Depraetere desveló los impactos económicos de una anterior propuesta de compartir en la tarifa del gas ciertos recargos (Beleidskosten) que ya están incluidos en la tarifa eléctrica. Estos costes reconocidos están relacionados con medidas energéticas como los subsidios a la producción de electricidad con fuentes renovables y la financiación de iniciativas de eficiencia energética. La iniciativa no toca ni el componente energético, ni la tarifa de acceso a las redes, ni los impuestos.
En el caso español estaríamos hablando de los cargos fijos del sistema, que incluyen los asociados a las energías renovables, cogeneración y residuos, los relativos a los sistemas eléctricos no peninsulares, las anualidades del déficit tarifario y otros. En el Reino Unido, los costes de la política energética (policy costs) también están incluidos en el cálculo del precio máximo (price cap). En Alemania la tarifa eléctrica incluye conceptos como la tasa de concesión (Konzessionabgabe), un cargo municipal por el uso de la vía pública por las líneas eléctricas, y el recargo por cogeneración (KWK-G-Umlage), entre otros. La subvención a alemana a las renovables (EEG-Umlage) se paga a través de los Presupuestos del Estado.
Un cambio de concepto tarifario para fomentar la bomba de calor
La iniciativa flamenca quiere abaratar la factura eléctrica de los hogares que decidan instalar la bomba de calor. Alimentada con electricidad, esta tecnología tiene el reto de sustituir las calderas de gas convencionales que pagan por un combustible casi un tercio más barato que la electricidad. La ministra flamenca quiere que la vivienda media belga con un consumo de 3,5 megavatios hora al año pague 80 euros menos en la factura eléctrica. Por otro lado, una vivienda media con un uso de 17 megavatios hora de gas anual pagaría 80 euros más y una vivienda con una demanda de 23 megavatios hora en fuel de calefacción pagaría 74,4 euros más al año.
Dado que la electricidad cuesta entre tres y cuatro veces más que el gas, el consumo de electricidad se tiene que financiar una proporción significativamente más alta del coste de la transición energética. Esta iniciativa reclama al consumo de gas y de combustible fósiles una mayor contribución a financiar este coste.
En el Reino Unido, el nuevo líder laborista apuesta por una política energética social
El próximo lunes el Reino Unido estrenará un nuevo primer ministro laborista. Andy Burnham sustituirá a Keir Starmer y ya tiene planes para aliviar la factura energética a los consumidores británicos. Inspirado en el informe de mayo del laboratorio de ideas Joseph Rowntree Foundation (JRF), Burnham propone la garantía de energía asequible (Affordable Energy Guarantee).
Según el informe de JRF, cada vivienda británica recibiría un precio reducido para un determinado volumen, equivalente al 50% del consumo medio semanal de gas y electricidad. A partir de este consumo considerado esencial, pagarían tarifas normales de mercado. Un hogar de ingresos medios podría ahorrar alrededor de 225 libras al año, mientras que las economías familiares situadas en el tercio inferior de ingresos ahorrarían unas 196 libras.
La idea podría fomentar la instalación de bombas de calor
El informe también deja abierta la posibilidad de fomentar la electrificación de las viviendas británicas mediante un descuento mayor en el precio unitario de la electricidad respecto al descuento del gas. Se reduciría así la relación de precios entre electricidad y gas de 3,5 veces su coste. El consumidor podría también trasladar la asignación de gas a la de electricidad, de modo que una casa que decida instalar una bomba de calor pueda beneficiarse económicamente de abandonar el gas.
El problema es que todavía no se ha decidido cómo financiar este plan. El nuevo gobierno tendrá que establecer sus prioridades de cara al presupuesto del Estado del próximo otoño. Quizás Burnham decida echar mano del presupuesto de defensa aprobado por el anterior gobierno de Starmer o tenga que reducir el número de megavatios de eólica marina a subastar en un futuro.
OAcosta
14/07/2026