Australia avanza en su transición energética con cifras récord de inversión en energía solar y almacenamiento con baterías, pero ese impulso no será suficiente para cumplir el objetivo gubernamental de que el 82% de la electricidad provenga de fuentes renovables en 2030. Esa es la principal conclusión del informe Australia Energy Transition Outlook 2H 2026, elaborado por BloombergNEF (BNEF), que advierte de que los retrasos en el desarrollo de proyectos, especialmente eólicos, están comprometiendo la meta nacional.
Australia no alcanzará su objetivo del 82% de energías renovables en 2030
Un informe de BloombergNEF advierte de que los retrasos en el desarrollo de proyectos, especialmente eólicos, están comprometiendo la meta nacional

El estudio describe una transición energética desigual. Por un lado, las inversiones en proyectos solares y eólicos aumentaron un 341% durante el primer semestre de 2026 respecto al mismo periodo del año anterior, impulsadas por programas federales como el Capacity Investment Scheme (CIS) y los acuerdos de servicios energéticos a largo plazo de Nueva Gales del Sur. Sin embargo, BNEF considera que estos incentivos no bastan para superar los obstáculos regulatorios, financieros y sociales que enfrenta el sector.
La eólica, principal cuello de botella
La energía eólica aparece como el principal cuello de botella. En los primeros seis meses de 2026 solo entraron en operación 252 megavatios (MW) de nueva capacidad eólica terrestre, frente a casi 1,4 gigavatios (GW) de energía solar a gran escala. Aunque la consultora prevé que antes de finalizar el año se incorporen alrededor de 1,7 GW adicionales gracias a cuatro grandes proyectos, entre ellos el parque MacIntyre Wind Farm, las perspectivas a medio y largo plazo se han deteriorado significativamente.
BNEF redujo en un 22% su previsión de capacidad eólica instalada para 2035, estimando ahora un total de 35 GW operativos. La revisión responde a la escasez de proyectos que han alcanzado el cierre financiero, así como al incremento de los costes, la lentitud de los procesos de autorización, las dificultades para conectar nuevas instalaciones a la red y la creciente oposición de algunas comunidades locales.
Este escenario coincide con las proyecciones del Operador del Mercado Energético Australiano (AEMO), que estima que las energías renovables representarán alrededor del 75% de la generación eléctrica en 2030, lejos del objetivo oficial del 82%. Según BNEF, para esa fecha solo se añadirán cerca de 10 GW de nueva capacidad eólica, cuando serían necesarios unos 18 GW para alcanzar la meta gubernamental.
Mientras la energía eólica pierde impulso, la solar continúa expandiéndose con rapidez. La inversión en plantas solares a gran escala alcanzó un récord de 3.000 millones de dólares australianos durante el primer semestre de 2026, frente a los 876 millones registrados en la segunda mitad de 2025. Gran parte de este crecimiento se explica por grandes proyectos híbridos que combinan generación fotovoltaica y almacenamiento con baterías, como Smoky Creek y Guthries Gap, además de nuevas instalaciones promovidas por Fortescue en la región de Pilbara.
Mayor crecimiento del esperado para la energía solar
BNEF también prevé un crecimiento mayor del esperado para la energía solar. Calcula que hasta 2030 entrarán en funcionamiento otros 9 GW de capacidad solar a gran escala, un 17% más de lo previsto hace seis meses. Para 2035, la capacidad acumulada alcanzaría los 35 GW, con posibilidad de llegar a 42 GW en un escenario más favorable.
El almacenamiento energético es otro de los protagonistas del informe. Durante el primer semestre de 2026 se instalaron cerca de 2,9 GW de baterías a gran escala, equivalentes al 79% de toda la capacidad añadida en 2025. La potencia operativa ya alcanza los 9 GW y otros 10 GW están actualmente en construcción. De mantenerse esta tendencia, el país podría disponer de 37 GW de almacenamiento en baterías para 2035.
Aún más llamativo resulta el crecimiento del mercado residencial. La instalación de baterías domésticas está avanzando a un ritmo que ha superado todas las previsiones. Solo en los primeros seis meses del año se añadieron 9 gigavatios-hora (GWh) de nueva capacidad, lo que llevó a BNEF a revisar al alza un 71% sus estimaciones. Ahora prevé que la capacidad acumulada pase de los 18 GWh actuales a 61 GWh en 2035.
Nuevos desafíos
No obstante, el rápido despliegue de energías renovables también está generando nuevos desafíos para el sistema eléctrico. Uno de ellos es el aumento del vertido o limitación de generación (curtailment). Durante la primera mitad de 2026, aproximadamente el 12% de la producción de las grandes plantas solares y el 8% de la generación eólica no pudo inyectarse a la red eléctrica. La principal causa es la elevada penetración de sistemas solares instalados en tejados, que reducen la demanda de electricidad procedente de grandes parques durante las horas de máxima producción solar.
Este fenómeno afecta directamente a la rentabilidad de los proyectos, especialmente de las plantas fotovoltaicas, al reducir sus ingresos en el mercado mayorista. Australia Meridional fue el estado más afectado, donde el 21% de la producción solar a gran escala fue restringida durante el primer trimestre de 2026.
El informe también señala que los precios negativos continúan siendo frecuentes en el mercado eléctrico nacional, aunque la volatilidad de los precios mayoristas disminuyó respecto al año anterior gracias al crecimiento de las baterías, que ayudan a equilibrar la oferta y la demanda.
En conjunto, la electricidad generada por el viento y el sol representó el 38% del suministro del Mercado Nacional de Electricidad durante el primer semestre de 2026. Si se añade la generación hidroeléctrica, la participación renovable alcanza el 44%, frente al 35% registrado un año antes solo con energía eólica y solar.
Finalmente, BNEF advierte de que la descarbonización de la economía australiana sigue avanzando con lentitud. Aunque las emisiones nacionales son aproximadamente un 25% inferiores a las de 2005, esa reducción se limita al 4% si se excluyen los cambios en el uso del suelo y la actividad forestal. Entre finales de 2024 y finales de 2025, las emisiones apenas descendieron un 1,1%, lo que, según la consultora, evidencia la necesidad de acelerar la transición energética y la reducción de emisiones en todos los sectores de la economía para cumplir los compromisos climáticos del país.
No hay comentarios









Deja tu comentario
Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Todos los campos son obligatorios