La demanda de vehículos eléctricos en España registra una de las mayores caídas de Europa, al pasar del 60% al 45%, principalmente propiciado por la reducción de incentivos, la incertidumbre fiscal y la debilidad percibida de la infraestructura de recarga.
Además, aunque el 98% de los actuales propietarios de modelos eléctricos volvería a comprar uno, el mercado de segunda mano continúa enfrentando un problema de confianza, ya que al 62% le preocupa la duración de la batería, a más del 50% la falta de historial verificado y casi al 40% la ausencia de garantías claras.
Así se recoge en el Estudio Global de Consumidor de Automoción 2025 elaborado por la consultora de estrategia global Simon-Kucher, en el que se explica que el 49% de los consumidores españoles está posponiendo la adquisición de un coche nuevo por motivos financieros.
"El mercado de vehículos eléctricos usados no despegará mientras no se refuerce la confianza del comprador. Es esencial ofrecer certificación oficial del estado de la batería, transparencia en el historial del vehículo y garantías ampliadas que aporten seguridad real", ha afirmado el socio de Simon-Kucher, Ignacio Gómez.
Las marcas chinas
Por otro lado, el estudio confirma que España es uno de los países europeos con mayor disposición a adquirir un vehículo chino: el 43% de los consumidores estaría dispuesto a comprarlo. Esta tendencia está especialmente impulsada por la 'Generación Z' y 'Millennials' y el precio competitivo es su principal reclamo. En concreto, BYD crece un 739% en España y un 200% en la Unión Europea.








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