Almacenamiento

España se posiciona en la cadena de valor de las baterías más allá de las gigafactorías

El mapa industrial europeo muestra que la actividad en España se extiende también a etapas posteriores de la producción, donde se ensamblan los sistemas completos que posteriormente se integran en vehículos eléctricos o en instalaciones de almacenamiento energético

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España está comenzando a consolidar su papel en la industria europea de las baterías más allá de la construcción de gigafactorías de celdas. El desarrollo de sistemas de almacenamiento energético, la fabricación de módulos y packs, el suministro de equipos industriales y la llegada de nuevos inversores internacionales están ampliando la presencia del país en distintos eslabones de una cadena de valor estratégica para la electrificación del transporte y la integración de energías renovables.

El informe Battery Atlas 2026 muestra que, además de los proyectos de producción de celdas previstos en territorio español, el país cuenta con actividad industrial en otras fases clave del ecosistema de baterías. Entre ellas destacan el ensamblaje de módulos y packs, el desarrollo de tecnologías emergentes y la fabricación de maquinaria y equipos para procesos industriales vinculados a la producción y el almacenamiento energético.

Aunque la atención pública se ha centrado en las grandes fábricas de baterías proyectadas en ciudades como Sagunto, Navalmoral de la Mata, Zaragoza, Valladolid o Vitoria-Gasteiz, el mapa industrial europeo muestra que la actividad en España se extiende también a etapas posteriores de la producción, donde se ensamblan los sistemas completos que posteriormente se integran en vehículos eléctricos o en instalaciones de almacenamiento energético.

Fabricación de módulos y packs

El informe identifica varias localizaciones españolas vinculadas a la fabricación de módulos y packs de baterías, entre ellas Martorell, Figueruelas, Valencia y Navarra. Estas instalaciones forman parte de una red de casi 120 empresas europeas dedicadas a esta fase de la cadena de valor, un segmento que continúa expandiéndose impulsado por el crecimiento del vehículo eléctrico y el despliegue de sistemas de almacenamiento energético estacionario.

La presencia industrial del país también se extiende al ámbito de la ingeniería y la fabricación de equipos para la producción de baterías. Este sector, que abarca desde procesos de fabricación de electrodos hasta el ensamblaje final de sistemas, constituye la base tecnológica de la producción a gran escala y es considerado clave para reforzar la autonomía industrial europea frente al dominio asiático en determinadas tecnologías de fabricación.

En paralelo, nuevas inversiones internacionales están impulsando el desarrollo del almacenamiento energético en España. Un ejemplo reciente es el proyecto anunciado por la empresa china Hithium Energy Storage Technology, especializada en soluciones de almacenamiento estacionario, que ha comunicado su intención de invertir alrededor de 400 millones de euros para construir una planta en Navarra dedicada a la fabricación de sistemas de almacenamiento energético. La iniciativa podría generar cerca de mil empleos directos y desarrollarse en colaboración con el Gobierno foral a través de una empresa conjunta.

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El interés por este tipo de instalaciones está vinculado al crecimiento del almacenamiento energético en España, considerado una pieza clave para integrar la generación renovable en el sistema eléctrico. El Plan Nacional Integrado de Energía y Clima prevé alcanzar unos 22 gigavatios de capacidad de almacenamiento en 2030, lo que está atrayendo inversiones industriales relacionadas con baterías, electrónica de potencia y sistemas de control.

En regiones como Navarra se está consolidando parte de este ecosistema tecnológico. La compañía vasca Ingeteam desarrolla inversores y sistemas de conversión de potencia para baterías y plantas renovables, una tecnología esencial para conectar los sistemas de almacenamiento a la red eléctrica y gestionar el flujo de energía. Este tipo de equipos resulta fundamental para el funcionamiento de las instalaciones de almacenamiento y para la estabilidad del sistema eléctrico.

Al mismo tiempo, multinacionales tecnológicas como Sungrow están desplegando en España sistemas de almacenamiento energético basados en baterías. Estas infraestructuras, conocidas como BESS (Battery Energy Storage Systems), permiten almacenar electricidad cuando existe excedente de generación y liberarla posteriormente cuando aumenta la demanda, contribuyendo a estabilizar la red y optimizar el uso de la energía renovable.

Tecnologías emergentes

El Battery Atlas también señala la presencia de iniciativas vinculadas a tecnologías emergentes. En Vitoria-Gasteiz se localiza actividad relacionada con el desarrollo de baterías de estado sólido, una de las alternativas tecnológicas que podría marcar la próxima generación de sistemas de almacenamiento energético gracias a su potencial para mejorar la densidad energética y la seguridad de las baterías.

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El informe subraya que el éxito industrial del sector no depende únicamente de la fabricación de celdas, sino de la existencia de un ecosistema completo que incluya proveedores de maquinaria, especialistas en materiales, centros tecnológicos, empresas de integración energética y proyectos de reciclaje. La interacción entre estos actores permite generar innovación, valor añadido y mayor resiliencia industrial dentro del sector energético europeo.

En este contexto, el desarrollo de actividades complementarias en España sugiere una evolución del papel del país dentro de la industria europea de baterías. Más allá de atraer gigafactorías, la expansión de la ingeniería industrial, los sistemas de almacenamiento y las tecnologías asociadas apunta a la construcción de un ecosistema más amplio en torno a la electrificación y la transición energética, en un momento en que Europa busca reforzar su posición en una de las cadenas de valor clave del nuevo sistema energético.

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