Almacenamiento

¿Made in Europe? Los fabricantes asiáticos copan más de la mitad de la futura capacidad de baterías en Europa

Europa central y oriental se ha convertido en uno de los principales polos de inversión, atraído por incentivos públicos, costes energéticos competitivos y proximidad a los grandes fabricantes de automóviles

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Más de la mitad de la futura capacidad de producción de baterías en Europa estará controlada por fabricantes asiáticos, pese al impulso político e industrial del continente por construir una cadena de valor propia. Según el informe Battery Atlas 2026, las compañías asiáticas lideran aproximadamente 673 gigavatios hora (GWh) de los más de 1.190 GWh de capacidad de producción de celdas de baterías proyectados en Europa, lo que supone una mayoría clara dentro del despliegue industrial previsto para los próximos años.

Entre las empresas que encabezan esa expansión se encuentran grandes grupos asiáticos como CATL, BYD o EVE Energy, que han anunciado o puesto en marcha varias gigafactorías en distintos países europeos para abastecer la creciente demanda de baterías para vehículos eléctricos y sistemas de almacenamiento energético.

El dato refleja la paradoja que enfrenta la estrategia europea de electrificación: aunque numerosas gigafactorías se están instalando en territorio europeo para abastecer la transición hacia el vehículo eléctrico y el almacenamiento energético, una parte significativa de esas plantas pertenece a empresas de Corea del Sur, China o Japón. En la práctica, esto implica que Europa puede convertirse en un gran centro de producción de baterías sin controlar plenamente la tecnología ni la propiedad industrial que sustenta esa industria.

Fase de reajuste

El estudio, elaborado por el instituto PEM de la Universidad RWTH Aachen, señala que la industria europea de baterías atraviesa una fase de reajuste tras varios años de expansión acelerada. Las previsiones de capacidad anunciada se han reducido notablemente: de más de 2.000 GWh proyectados en 2023 se ha pasado a alrededor de 1.190 GWh a comienzos de 2025, lo que refleja la cancelación o revisión de proyectos que no contaban con modelos de negocio sólidos.

La corrección del mercado se ha visto agravada por dificultades operativas en algunos de los proyectos europeos más ambiciosos. Retrasos en la producción, problemas de calidad y crisis financieras han afectado a varias iniciativas del continente, culminando con la quiebra de un importante fabricante europeo de celdas en 2024, un episodio que puso de manifiesto la dificultad de competir directamente con los grandes productores asiáticos.

Europa supera los 3.000 proyectos de almacenamiento energético y consolida más de 200 GW de potencia instalada
El Reino Unido encabeza el despliegue del almacenamiento energético en Europa, con más de 69 GW de potencia asociada a proyectos en distintas fases de desarrollo. Le siguen Alemania, con algo más de 21 GW, e Italia, con cerca de 19 GW. Polonia y España completan el grupo de los cinco principales mercados, ambos con alrededor de 13 GW.

El liderazgo de las empresas asiáticas se explica, en gran medida, por décadas de experiencia industrial en la fabricación masiva de baterías de ion-litio. Este conocimiento acumulado no proviene únicamente de avances tecnológicos, sino de la optimización continua de procesos productivos, materiales y control de calidad a gran escala, un aprendizaje industrial que resulta difícil de replicar en poco tiempo.

Mientras tanto, Europa intenta consolidar su propio ecosistema industrial apoyándose en sectores donde mantiene ventajas competitivas, como la maquinaria industrial, la ingeniería de procesos o los sistemas de automatización. Estas capacidades, combinadas con la expansión de gigafactorías y la creación de redes de proveedores de materiales, forman la base sobre la que el continente aspira a construir una industria de baterías más integrada.

El mapa industrial muestra además una fuerte concentración geográfica de la nueva capacidad. Europa central y oriental se ha convertido en uno de los principales polos de inversión, atraído por incentivos públicos, costes energéticos competitivos y proximidad a los grandes fabricantes de automóviles. Hungría destaca especialmente en esta tendencia, con una capacidad proyectada de 215,3 GWh, incluidos 128 GWh asociados a fabricantes asiáticos en Debrecen, uno de los mayores complejos industriales del sector.

Capacidad operativa

A corto plazo, la capacidad realmente operativa será menor que la anunciada. El informe estima que entre 300 y 400 GWh de producción corresponden a proyectos ya en funcionamiento o en fase avanzada de construcción, mientras que el resto depende de decisiones de inversión futuras y de la evolución del mercado.

Ante este escenario, el debate estratégico en Europa se intensifica. Algunos analistas sostienen que competir directamente en baterías convencionales de ion-litio puede ser difícil frente al liderazgo asiático, y proponen orientar la estrategia hacia tecnologías emergentes, como las baterías de estado sólido, sodio-ion o litio-azufre, que aún no se han industrializado a gran escala y donde el liderazgo global todavía está abierto.

Los costos del almacenamiento en baterías alcanzan mínimos históricos mientras aumentan los de otras tecnologías limpias
Los datos de BNEF muestran que el costo de referencia global de un proyecto de baterías de cuatro horas cayó un 27% interanual hasta 78 dólares por megavatio-hora (MWh) en 2025.

La evolución de la industria en los próximos años será decisiva para determinar si Europa logra construir una verdadera soberanía tecnológica en un sector considerado clave para la transición energética y la movilidad eléctrica. Por ahora, el continente avanza en la creación de capacidad productiva, pero con una fuerte presencia de actores externos que condiciona el control real de esta industria estratégica.

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