Eléctricas

La electrificación liderará la próxima fase de la transición energética

La actualización de la hoja de ruta de IRENA hacia 1,5 °C concreta el objetivo en una reducción más rápida de los combustibles fósiles y una electrificación mundial del 35% para 2035

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La electrificación de la economía será el eje central de la próxima etapa de la transición energética global, según un nuevo informe de la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA). El organismo advierte de que el actual sistema energético mundial no está preparado para cumplir el objetivo climático de limitar el calentamiento global a 1,5 °C y reclama acelerar el abandono de los combustibles fósiles mediante una expansión masiva de las energías renovables, la electrificación y la modernización de las redes eléctricas.

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"Es fundamental que los Estados miembro implementen estas medidas de forma rápida y coordinada para evitar respuestas fragmentadas y construir resiliencia a largo plazo", ha afirmado el ministro chipriota.

El documento, presentado en colaboración con la presidencia brasileña de la COP30 antes de la reunión ministerial sobre clima de Copenhague, sostiene que los objetivos acordados internacionalmente —triplicar la capacidad renovable y duplicar la eficiencia energética para 2030— siguen siendo fundamentales, aunque ya no bastan por sí solos para garantizar la transición energética.

IRENA señala que el aumento de las tensiones geopolíticas, la creciente demanda de energía y la volatilidad de los mercados de combustibles fósiles están transformando el panorama energético mundial. En este contexto, la electrificación de sectores como el transporte, la industria, los edificios y la digitalización aparece como la principal herramienta para reducir las emisiones y disminuir la dependencia de los combustibles fósiles.

El escenario revisado de la agencia prevé que la electricidad represente el 35% del consumo energético mundial en 2035, frente al 23% actual, y supere el 50 % en 2050. La mayor parte de esta demanda adicional sería cubierta por energías renovables. Paralelamente, la cuota de los combustibles fósiles caería del 80 % actual al 50 % en 2035 y a menos del 20 % a mediados de siglo.

Una nueva realidad energética

“El mundo debe adaptarse a una nueva realidad energética”, afirmó el director general de IRENA, Francesco La Camera. Según explicó, la electrificación y la eliminación progresiva de los combustibles fósiles son procesos inseparables que deben avanzar de forma simultánea.

El informe destaca además que la electrificación ofrece ventajas más allá de la lucha contra el cambio climático. También puede reforzar la seguridad energética al reducir la dependencia de las importaciones de petróleo y gas, mejorar la competitividad industrial y generar nuevas cadenas de valor y oportunidades de innovación. Asimismo, las renovables permitirían mantener precios de la electricidad más asequibles para hogares y empresas.

Sin embargo, IRENA advierte de que la infraestructura eléctrica se ha convertido en un cuello de botella crítico. Actualmente, unos 2.500 gigavatios de proyectos eólicos y solares esperan conexión a las redes eléctricas. Para cumplir los objetivos de 2035 y 2050 será necesario acelerar los permisos y multiplicar las inversiones en redes, almacenamiento y flexibilidad del sistema.

Doblar la inversión en redes eléctricas

La agencia calcula que la inversión anual en redes eléctricas deberá alcanzar los 1,2 billones de dólares, más del doble de los 500.000 millones invertidos en 2025. También serán necesarias fuertes inversiones en hidrógeno, combustibles alternativos y tecnologías de electrificación, como la infraestructura de recarga para vehículos eléctricos o la adaptación de edificios e industrias.

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El informe concluye que la velocidad del abandono de los combustibles fósiles dependerá directamente de la rapidez con la que las economías avancen hacia la electrificación. Con la vista puesta en las próximas cumbres climáticas, IRENA defiende la creación de un objetivo global de electrificación para 2035 que sirva de guía para la cooperación internacional y el seguimiento de los avances en la transición energética.

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