Paso a paso. Así es como se mueve España en lo relativo a la infraestructura de carga, dejando de una vez atrás la etapa de la “escasez crónica” de conectores públicos. Y es que los últimos datos revelados al pasado 1 de marzo muestran que la red roza ya los 53.000 puntos operativos, encadenando varios meses de crecimiento y, sobre todo, consolidando una base de recarga de alta potencia que empieza a cambiar la experiencia de uso en los desplazamientos de media y larga distancia.
Los últimos datos agregados por AEDIVE, a partir de la información de los operadores de recarga, sitúan la infraestructura de acceso público en 52.985 puntos operativos a comienzos de este tercer mes del año. Es un salto relevante si se observa la foto reciente: a 1 de diciembre de 2025, la red sumaba 49.771 puntos, lo que ya suponía un crecimiento del 9,67% respecto al cierre de 2024.
El hito simbólico de los 50.000 puntos se alcanzó en el entorno del cambio de año, consolidando 2025 como el ejercicio en el que España dejó definitivamente atrás el umbral de los 40.000. Desde entonces, la curva no se ha frenado y el primer trimestre de 2026 confirma una dinámica de ampliación que combina nuevas ubicaciones con la actualización de potencias en emplazamientos ya existentes. El cambio metodológico impulsado por AEDIVE, que solo contabiliza las estaciones activas y cruzadas con bases europeas y datos de Red Eléctrica, ofrece ahora una imagen más fiel del estado real de la red pública.
La alta potencia toma el relevo en los corredores
Zunder consolida en 2025 su liderazgo como referente en la carga ultrarrápida en el sur de Europa.Zunder
Si algo caracteriza la nueva foto de la recarga pública en España es el peso creciente de los puntos de alta potencia, aquellos a partir de 50 kW que permiten recargas mucho más ágiles en viaje. En 2025, los puntos entre 50 y 250 kW prácticamente duplicaron su presencia, con incrementos superiores al 99%, mientras que las instalaciones por encima de 250 kW crecieron más de un 50%.
Esta tendencia se ha mantenido en los últimos meses, según subraya AEDIVE, lo que se traduce en una red más preparada para acompañar el aumento del parque de vehículos eléctricos con baterías de mayor capacidad y potencias de carga superiores. El despliegue de cargadores ultrarrápidos en autovías y ejes interurbanos refuerza la idea de que el vehículo eléctrico deja de ser un producto limitado a usos urbanos para ganar terreno como alternativa válida en largos recorridos.
El contexto sigue mostrando un equilibrio muy marcado hacia la recarga de menor potencia. Cerca de dos tercios de la red española continúa correspondiendo a puntos “lentos”, habituales en aparcamientos públicos, centros comerciales o vía pública urbana, que resultan adecuados para estancias prolongadas pero no resuelven por sí solos la ansiedad de autonomía en carretera.
Madrid, Cataluña y Andalucía, los grandes polos de recarga
El mapa territorial mantiene un patrón ya conocido: Madrid, Cataluña y Andalucía concentran casi la mitad de todos los puntos de recarga pública operativos. Según los datos recopilados por AEDIVE, estas tres comunidades reúnen en torno al 49% de la red, impulsadas por una combinación de densidad de población, peso del parque automovilístico, presencia de grandes operadores energéticos y una mayor presión regulatoria en materia de calidad del aire y zonas de bajas emisiones.
En el otro lado, persisten desequilibrios geográficos importantes, con provincias y corredores donde la capilaridad todavía no garantiza un uso despreocupado del vehículo eléctrico. Aunque los grandes ejes entre capitales cuentan ya con una cobertura razonable, siguen existiendo “islas” y sombras en áreas rurales, territorios de baja densidad o zonas turísticas que reciben un fuerte flujo de vehículos en temporada alta.
El espejo de 2030: mucho camino por recorrer
La situación actual permite hablar de consolidación, pero no de complacencia. El propio sector recuerda que, para cumplir los objetivos del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) y de las hojas de ruta de fabricantes y concesionarios, España debería contar en torno a 340.000 puntos de recarga pública a finales de la década.
Diversos análisis elaborados por ANFAC y Faconauto ya advertían hace años de que, para acompasar la infraestructura con la penetración prevista del vehículo electrificado, sería necesario multiplicar por 30 el número de puntos públicos entre la situación de partida y 2030. El calendario intermedio que manejaban estas organizaciones pasaba por unos 120.000 puntos en 2025, un listón que la realidad ha rebajado de forma significativa, pese al impulso registrado en 2024 y 2025.
Con casi 53.000 puntos operativos, el sistema ha ganado masa crítica y ha hecho más visible la recarga pública, pero se mantiene todavía muy por debajo de los escenarios óptimos que se consideran necesarios para soportar un parque de varios millones de vehículos eléctricos. La cuestión ya no es solo cuántos puntos se instalan, sino con qué potencia, disponibilidad, calidad de servicio y reparto territorial.
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