La Unión Europea ha entrado en una contrarreloj para reforzar su seguridad energética antes del próximo invierno tras constatar que el sistema gasista europeo afronta un escenario más tenso y vulnerable que en años recientes, marcado por menores niveles de almacenamiento, mayor dependencia del mercado global de gas natural licuado y riesgos geopolíticos que pueden encarecer el suministro. Así lo advierte el último informe de invierno publicado por la Agency for the Cooperation of Energy Regulators (ACER), que alerta de la necesidad de acelerar medidas preventivas para evitar tensiones en el abastecimiento durante la próxima campaña de frío.
El documento subraya que, aunque la situación no reproduce la gravedad de la crisis energética tras la invasión de Ucrania en 2022, el sistema europeo entra ahora en una fase de mayor exposición a los mercados internacionales del gas. La pérdida estructural del suministro ruso ha sido compensada en gran medida con importaciones de gas natural licuado, pero ese cambio implica una dependencia creciente de un mercado global más volátil y competitivo, especialmente en invierno, cuando Asia aumenta su demanda.
Nivel de reservas
Uno de los principales factores de preocupación es el nivel de reservas al final del invierno 2025-2026, que se situó por debajo del 30%, cerca de mínimos de casi una década. Este descenso reduce el margen de maniobra para afrontar episodios de frío intenso o interrupciones en el suministro internacional, y obliga a acelerar la reposición de almacenamientos durante los próximos meses si Europa quiere llegar al otoño con garantías suficientes.








Deja tu comentario
Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Todos los campos son obligatorios