Los ingresos que obtuvo la Unión Europea (UE) a través del impuesto sobre el dióxido de carbono (CO2) se triplicaron entre 2017 y 2023, al pasar de 15.000 a 51.000 millones de euros, y procedieron mayoritariamente del sector energético, en un contexto en el que España representó el 6% de las contribuciones.
Así se desprende de un análisis publicado por la oficina estadística comunitaria Eurostat, sobre la evolución del gravamen a bienes y servicios cuya producción genera emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), desde 2017, primer año en el que el organismo registró un dato medio europeo.
Entre 2017 y 2023, los ingresos procedentes de los impuestos relacionados con el CO2 pasaron de 15.000 millones de euros en 2017 a 51.000 millones en 2023.
El impuesto al carbono
Como resultado de este incremento, la tributación al carbono pasó de representar el 6% del total de los impuestos energéticos totales en 2017 al 20% en 2023.
Según la oficina, en el mismo período, las emisiones de carbono de la UE disminuyeron un 18,6%, de 3.400 millones de toneladas en 2017 a 2.700 millones en 2023, lo que pone de relieve "la creciente importancia" de este tipo de impuesto -como catalizador de la reducción de la huella de carbono- y "refleja el aumento de los ingresos del Régimen de Comercio de Derechos de Emisión de la UE", cita Eurostat.
En total, tres de cada cuatro euros (76,4%) que la UE ingresó por el impuesto al carbono en 2023 provinieron directamente de las empresas, especialmente por el aporte del sector energético (electricidad, gas, vapor y aire acondicionado), que contribuyó con el 30,1%, seguido de cerca por el sector manufacturero, que representó el 29,4%.









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