3 comentarios publicados Este reportaje forma parte de un serial de tres piezas con el que El Periódico de la Energía analiza y radiografía el sector renovable español. A lo largo de estos tres reportajes, el objetivo es poner el foco en quiénes están detrás del despliegue de las energías renovables en España, cómo se distribuye la capacidad instalada y, cada vez más, la propiedad de los activos, y qué papel están desempeñando las grandes energéticas, los promotores especializados y los fondos de inversión.
España ha construido en apenas unos años uno de los mayores parques renovables de Europa y detrás de esos miles de megavatios hay un grupo relativamente reducido de grandes compañías. Iberdrola, Endesa, Naturgy, Acciona Energía, Repsol y Solaria concentran una parte muy relevante de la capacidad renovable que ya está operativa y conectada a la red, aunque el mapa de la propiedad es bastante más complejo de lo que sugieren los rankings habituales de potencia instalada.
La dificultad para hacer una fotografía fiel del mercado está en distinguir entre los megavatios que una compañía ha desarrollado, los que gestiona y los que mantiene realmente en propiedad. La entrada de fondos de inversión, las ventas de activos y las operaciones de coinversión han hecho que un parque pueda seguir estando gestionado por la empresa que lo desarrolló aunque una parte de su propiedad haya pasado a manos de un tercero. En otros casos, el promotor ha vendido completamente la instalación una vez construida.
Por eso, la potencia instalada permite identificar a los grandes actores del mercado, pero no basta por sí sola para determinar quién controla económicamente los activos. El propio sector reconoce que no existe una base homogénea que permita conocer el porcentaje de propiedad de cada compañía sobre el conjunto de las instalaciones renovables españolas.
La fotografía empresarial sí permite comprobar, en cambio, hasta qué punto las grandes energéticas siguen teniendo un peso determinante. Y también muestra cómo ha cambiado el mix tecnológico: la eólica continúa siendo una de las principales fuentes de potencia, la hidráulica mantiene una enorme importancia en las carteras de las compañías tradicionales y la fotovoltaica se ha convertido en el gran motor de las nuevas inversiones.
Fotografía empresarial
Iberdrola es el mayor ejemplo de esta combinación. La compañía cerró 2025 con 23.047 MW de capacidad renovable contabilizada en España, de los que 6.601 MW correspondían a eólica terrestre, 5.182 MW a fotovoltaica y 11.052 MW a hidráulica, a los que se sumaban 212 MW de baterías. El dato de hidráulica incorpora algunas instalaciones situadas en Portugal, por lo que no debe interpretarse estrictamente como potencia físicamente ubicada en territorio español. En cualquier caso, la magnitud permite dimensionar la posición de Iberdrola, cuya cartera combina generación hidráulica, eólica y solar a una escala muy superior a la del resto de compañías.
La estructura accionarial del grupo refleja, además, hasta qué punto el capital internacional está presente también en las grandes energéticas españolas. A cierre de 2025, los fondos de inversión, fondos de pensiones y otros inversores institucionales internacionales representaban el 71,8% del capital de Iberdrola. Entre sus accionistas significativos figuraban Qatar Investment Authority, con un 6,98%, y BlackRock, con un 6,03%. Ninguno de ellos cuenta con una participación de control en la compañía.
La composición de la cartera explica también por qué limitar el análisis al mercado eólico ofrece una imagen incompleta. Iberdrola aparece con 6.274,74 MW en la clasificación de promotores eólicos utilizada para este análisis, pero su parque renovable es muy superior cuando se incorporan las centrales hidráulicas, la fotovoltaica y el almacenamiento. La hidráulica sigue siendo su principal tecnología por potencia, aunque la solar ya supera los 5 GW.
La compañía también ha recurrido a acuerdos de coinversión con grandes inversores institucionales, entre ellos Norges Bank Investment Management. Son fórmulas que permiten compartir la inversión sin que necesariamente el grupo deje de controlar los activos y que muestran cómo propiedad y financiación están cada vez más separadas.
Endesa ocupa otro de los grandes espacios del mercado. El grupo cerró 2025 con 11.298 MW de capacidad renovable neta en su perímetro peninsular, frente a los 10.131 MW del año anterior. La mayor parte correspondía a hidráulica, con 5.368 MW, mientras que la eólica sumaba 3.001 MW y la solar alcanzaba ya 2.929 MW. La composición muestra el peso histórico de la hidráulica, pero también el rápido crecimiento de la fotovoltaica, que ya se aproxima a los 3 GW.
En Endesa, además, la presencia de capital extranjero es directa y de control. El grupo italiano Enel posee el 70,10% de Endesa, una participación que mantiene a la eléctrica española bajo el control de uno de los grandes grupos energéticos multinacionales europeos. Enel es titular del 100% de Enel Iberia, sociedad a través de la cual mantiene su participación en Endesa.
La evolución de Endesa refleja el cambio de composición del parque español. La compañía continúa teniendo una enorme cartera hidráulica, pero buena parte del crecimiento de los últimos ejercicios procede de la solar. Al mismo tiempo, durante 2025 incorporó activos hidráulicos y eólicos y vendió el 49,99% de una cartera fotovoltaica de 446 MW a Masdar. La operación es otro ejemplo de cómo una compañía puede mantener el control de un activo y, al mismo tiempo, compartir su propiedad económica con un inversor financiero.
Naturgy presenta una cartera más equilibrada entre tecnologías. La compañía cuenta en España con alrededor de 5,7 GW de capacidad de generación renovable. Su información corporativa recoge aproximadamente 3,7 GW eólicos, 2,1 GW solares y 2,2 GW hidráulicos, aunque estas cifras responden a distintos perímetros de contabilización y no deben sumarse mecánicamente para obtener la potencia española. El reparto sí permite comprobar que la eólica continúa siendo una de las principales tecnologías de la compañía, mientras que la solar ya supera los 2 GW.
También en Naturgy el capital internacional tiene un peso significativo, aunque la estructura accionarial ha cambiado en los últimos meses. A mayo de 2026, CriteriaCaixa mantenía el 28,5% del capital, Global InfraCo O, vinculada a IFM, el 15,5%, Alba Europe el 5% y Sonatrach el 4,1%. CVC, que había sido uno de los principales accionistas de Naturgy, ya no figura entre las participaciones significativas actuales tras la terminación en junio de 2026 del pacto parasocial que mantenían los fondos de CVC y Alba.
De esta forma, IFM es actualmente el principal accionista financiero extranjero significativo de Naturgy, mientras que CriteriaCaixa continúa siendo el primer accionista individual. La presencia de capital internacional sigue siendo, por tanto, relevante, pero conviene no presentar a CVC como accionista actual ni atribuirle el porcentaje que mantenía en estructuras anteriores.
Acciona Energía es otro de los grandes actores del mercado, aunque su estrategia permite observar con especial claridad cómo está cambiando el concepto de propiedad. A 30 de junio de 2025 contaba en España con 4.976 MW instalados en términos totales: 4.258 MW eólicos, 328 MW hidráulicos, 182 MW fotovoltaicos, 208 MW de biomasa y 2 MW de almacenamiento. En términos consolidados, la cifra era de 4.428 MW.
Desde entonces, la fotografía ha cambiado. Acciona Energía ha vendido 361 MW eólicos en España a Galp y anteriormente había traspasado 626 MW hidráulicos. Por tanto, la potencia que permanece en su perímetro es inferior a la que reflejaban sus cuentas a cierre de 2025. La compañía utiliza así sus activos operativos como una fuente de capital que puede volver a invertir en nuevos proyectos.
Este modelo es importante para entender la diferencia entre ser uno de los mayores promotores y ser uno de los mayores propietarios. Acciona puede continuar desarrollando y operando miles de megavatios sin necesidad de conservar el 100% de todos los parques durante toda su vida útil.
Repsol representa otro modelo de rotación, aunque con una diferencia fundamental: en buena parte de las operaciones mantiene el control de los activos. Su información financiera recoge 1.053 MW solares y 1.440 MW eólicos operativos en España bajo sociedades controladas, a los que se suma la cartera hidroeléctrica. El mapa de activos identifica, entre otros, 361 MW de bombeo en Aguayo y 333 MW correspondientes a centrales hidroeléctricas.
En total, la compañía cuenta con más de 3,2 GW de renovables operativos bajo su control en España. Y aquí vuelve a aparecer la importancia de la estructura de propiedad. Repsol ha ido dando entrada a socios financieros en algunas carteras sin perder la mayoría. En 2025 incorporó a Schroders Greencoat con un 49% en una cartera de 400 MW y en 2026 anunció la entrada de Masdar con un 49,99% en otra cartera de 705 MW, formada por 402 MW eólicos y 303 MW fotovoltaicos.
La operación con Masdar ilustra la fórmula que se está extendiendo por el mercado: Repsol mantiene la mayoría de los activos, mientras el inversor financiero adquiere una participación relevante en una cartera ya operativa. Para el fondo supone acceder a generación renovable con el riesgo de construcción ya superado; para Repsol, liberar capital para seguir desarrollando su negocio.
Equilibrio entre grandes compañías tradicionales y nuevos propietarios
La fotovoltaica ha cambiado además el equilibrio entre las grandes compañías tradicionales y los nuevos propietarios. Solaria es el ejemplo más claro entre las compañías españolas especializadas en esta tecnología. Su negocio está mucho más concentrado en la generación solar y la compañía ha alcanzado una dimensión de varios gigavatios de potencia instalada, aunque no toda esa capacidad corresponde necesariamente a activos situados en España y su cartera internacional está creciendo.
La diferencia con Iberdrola, Endesa o Naturgy es evidente. Mientras estas compañías cuentan con carteras históricas de hidráulica y eólica sobre las que han construido su posición actual, Solaria ha desarrollado un modelo centrado fundamentalmente en la fotovoltaica. La expansión de esta tecnología ha permitido que compañías especializadas puedan alcanzar una dimensión relevante sin disponer de una cartera histórica de centrales convencionales.
Más allá de las grandes utilities, el mapa de la propiedad se completa con un segundo grupo de compañías que ya cuentan con activos renovables operativos y conectados a la red, aunque con modelos de negocio y estructuras de propiedad diferentes.
Grenergy cuenta con alrededor de 372 MW renovables operativos en España, todos ellos fotovoltaicos. Se trata de una cartera más pequeña que la de las grandes energéticas, pero con una diferencia relevante para este análisis: en los activos actualmente identificados la compañía mantiene la propiedad, por lo que sus megavatios pueden incorporarse con bastante seguridad a la fotografía de activos propios en operación.
Opdenergy también forma parte de este grupo, aunque con una cautela similar a la que obliga a mantener el análisis cuando no existe un desglose actualizado por país. La compañía cuenta con al menos 440 MW renovables operativos en España, confirmados tras la adquisición de 13 parques eólicos a Acciona Energía. La operación amplió de forma significativa su cartera en el mercado español y la compañía debería mantener además otros activos en el país, pero actualmente no publica un desglose completo de su cartera operativa por mercados que permita fijar una cifra total española con la misma precisión que en otros casos. Los 440 MW deben entenderse, por tanto, como un mínimo acreditado y no como el tamaño definitivo de su cartera española.
Audax Renovables cuenta, por su parte, con 213 MW renovables operativos en España, de los que 168 MW corresponden a fotovoltaica y unos 45 MW a eólica. La compañía forma parte de ese grupo de actores que ya cuentan con una plataforma de generación relevante, aunque en su caso la estructura de propiedad requiere un análisis más detallado. La participación de Audax no es idéntica en todas las sociedades que agrupan sus proyectos y algunas están participadas al 50%, por lo que no resulta correcto atribuir automáticamente los 213 MW como propiedad mayoritaria de la compañía. Su posición debe comprobarse activo por activo.
Ignis ofrece una fotografía más nítida. La compañía cuenta con 367 MW fotovoltaicos renovables operativos en España claramente identificados como propios. A diferencia de otras plataformas que combinan activos propios con instalaciones de terceros que gestionan, Ignis distingue en su información corporativa entre la capacidad que posee y la que opera para otros, lo que permite incorporar esos 367 MW a la relación de activos renovables propios que ya están conectados a la red.
La misma precaución debe aplicarse a BRUC. La compañía se ha convertido en uno de los grandes actores españoles de la fotovoltaica, pero sus cifras de potencia gestionada no pueden confundirse con la propiedad de los activos. BRUC cerró 2025 con 38 plantas fotovoltaicas en operación comercial y 1.963 MW, pero ese dato representa su plataforma operativa y no necesariamente megavatios que sean propiedad directa de la compañía. En su informe de sostenibilidad de 2024 declaraba 1.538 MW operativos gestionados, de los que 968 MW eran de su propiedad.
La diferencia es sustancial. Si el objetivo es elaborar un ranking de promotores o de plataformas que gestionan activos, BRUC aparece entre los grandes. Si lo que se pretende es identificar quién conserva al menos el 50% de los parques que ya están funcionando, el dato debe depurarse activo por activo.
Forestalia plantea una situación similar. La compañía ha tenido un papel fundamental en el desarrollo de nueva capacidad renovable, especialmente eólica y fotovoltaica, pero una parte importante de los proyectos que ha promovido ha terminado siendo adquirida por terceros. Sus megavatios desarrollados, por tanto, no pueden trasladarse directamente a un ranking de propiedad.
La propia fotografía del mercado eólico muestra esta diferencia. El listado de promotores utilizado para este análisis sitúa a Iberdrola en cabeza con 6.274,74 MW, seguida de Acciona Energía con 3.843,73 MW, Enel Green Power con 2.792 MW, Naturgy con 2.433,22 MW, EDPR con 2.015,40 MW y Repsol Renovables con 1.415,40 MW. Después aparecen otros grandes grupos como Engie, Nadara, China Three Gorges, Statkraft, Saeta Yield, RWE, CIP u Opdenergy, junto a promotores españoles como Forestalia, Elawan Energy, Capital Energy y Norvento.
Fase de madurez acompasada
En conjunto, la potencia eólica instalada atribuida a los promotores asciende a 32.910,78 MW. Pero esa cifra representa capacidad promovida o atribuida a cada actor, no un registro de titularidad económica. Es una distinción fundamental cuando se intenta determinar quiénes son realmente los propietarios de los parques.
En la fotovoltaica, la situación es todavía más compleja. La expansión acelerada de los últimos años ha atraído a fondos de infraestructuras, aseguradoras, compañías energéticas internacionales y grandes inversores institucionales. Muchos han entrado en activos ya construidos mediante la compra de participaciones, mientras los promotores españoles utilizan estas operaciones para recuperar parte del capital invertido y financiar nuevos desarrollos.
José Donoso, director general de UNEF, explica precisamente que no existen datos homogéneos que permitan establecer qué porcentaje de los activos corresponde a cada empresa. Para el sector, además, la nacionalidad del capital no es el factor determinante. Hay compañías que desarrollan para mantener y otras que desarrollan para vender, independientemente de que su capital sea español o extranjero.
El patrón que se está extendiendo es el de inversores que adquieren una participación minoritaria, en torno al 49%, en activos ya operativos. El promotor conserva el control y el socio financiero consigue exposición a un activo con ingresos relativamente previsibles. Para las compañías españolas, es una forma de liberar capital y mantener el ritmo inversor.
APPA Renovables sitúa esta evolución empresarial dentro de un cambio más profundo del sector. España ha dejado atrás la etapa en la que el principal objetivo era aumentar rápidamente la potencia instalada y ha entrado en una fase de madurez en la que resulta imprescindible acompasar la nueva generación con la demanda eléctrica, las redes y el almacenamiento.
El crecimiento de la solar es especialmente significativo. En 2025, según los datos manejados por APPA, España instaló alrededor de 10.000 MW renovables, de los que unos 8.500 MW correspondieron a fotovoltaica frente a aproximadamente 1.100 MW eólicos. El ritmo de crecimiento está modificando el funcionamiento del mercado y aumentando el número de horas en las que la producción solar presiona a la baja los precios.
Para APPA, el reto ya no pasa únicamente por seguir incorporando generación renovable, sino por conseguir que esa energía pueda ser aprovechada. La asociación reclama más electrificación de la industria, el transporte y los edificios, además de almacenamiento, bombeo y una mayor diversidad tecnológica. El objetivo es reducir los vertidos y evitar que el crecimiento de la potencia instalada termine deteriorando la rentabilidad de los propios activos.
La Asociación Empresarial Eólica (AEE) coincide en que el mercado ha entrado en una etapa diferente. Juan Virgilio Márquez, su director general, destaca la madurez alcanzada por un sector que supera los 33 GW eólicos instalados en España y que cuenta con parques que llevan décadas en funcionamiento. Esa madurez abre un nuevo ciclo marcado por la repotenciación, la extensión de la vida útil y la entrada de nuevos inversores.
Para la AEE, la llegada de capital internacional forma parte de la evolución natural de un mercado que necesita grandes volúmenes de inversión. Los fondos pueden aportar recursos para mantener, modernizar o adquirir instalaciones, mientras las compañías especializadas españolas siguen desempeñando un papel relevante en el desarrollo, operación y mantenimiento de los parques.
Las tres asociaciones coinciden así en una cuestión de fondo: el mercado renovable español se está haciendo más maduro y, con ello, también más sofisticado desde el punto de vista de la propiedad. Ya no existe una correspondencia sencilla entre la empresa que desarrolla un parque y la que termina siendo su propietaria durante toda su vida útil.
Ese proceso afecta tanto a la eólica como a la fotovoltaica, aunque de manera diferente. En la primera, la existencia de un parque muy maduro abre la puerta a operaciones de repotenciación y compraventa de instalaciones que llevan años produciendo. En la segunda, el enorme volumen de nueva capacidad construida durante los últimos años ha creado un mercado muy activo de operaciones sobre plantas recién terminadas.
El resultado es un mapa en el que las grandes energéticas siguen ocupando las primeras posiciones, pero comparten cada vez más la propiedad de los activos con inversores financieros. Iberdrola mantiene una posición claramente dominante, con más de 23 GW renovables contabilizados en su perímetro español, aunque con la salvedad de que parte de su capacidad hidráulica corresponde a instalaciones portuguesas. Endesa supera los 11 GW en su perímetro renovable y está controlada en un 70,10% por la italiana Enel, mientras Naturgy ronda los 5,7 GW de generación renovable en España y cuenta entre sus principales accionistas con CriteriaCaixa e IFM, además de otros socios. Acciona Energía conserva una cartera de varios gigavatios pese a su estrategia de rotación, mientras Repsol supera los 3 GW bajo control y utiliza las alianzas con fondos para compartir la inversión sin perder la mayoría.
Más abajo aparecen compañías como Forestalia, Capital Energy o Elawan Energy, cuyo peso resulta más difícil de medir con una única cifra porque sus modelos de negocio combinan, en distinta proporción, desarrollo, propiedad, gestión y venta de activos.
La carrera por instalar renovables ha dado paso a otra en la que el valor de los activos operativos, su rentabilidad, el almacenamiento, las redes y la capacidad de electrificar la demanda serán tan importantes como la propia construcción de nuevos parques. En ese nuevo escenario, las grandes energéticas siguen teniendo buena parte del músculo, pero cada vez comparten más el capital que sostiene sus parques con inversores financieros nacionales e internacionales.
Ángel Ganivet
08/09/2026