Las comunidades autónomas españolas han activado una carrera legislativa y administrativa sin precedentes para liderar el despliegue del almacenamiento energético, especialmente de grandes baterías y sistemas de bombeo, convertidos ya en un pilar crítico del sistema eléctrico. Los episodios de inestabilidad registrados en el primer semestre de 2025 y, sobre todo, el apagón masivo del 28 de abril que dejó sin suministro a gran parte del país, han acelerado la reacción de los gobiernos regionales.
A través de reformas legales y administrativas de carácter urgente, las autonomías buscan dotar a la red de mayor flexibilidad, resiliencia y capacidad de respuesta. El reto ya no se limita a producir energía renovable, sino a garantizar que pueda almacenarse y gestionarse de forma eficaz para evitar colapsos que paralicen el transporte, la industria y los servicios esenciales.
Reformas legales y administrativas
Cataluña ha sido una de las comunidades más contundentes en su reacción. El apagón del 28 de abril de 2025 actuó como detonante político. En respuesta, el Govern aprobó el Decreto Ley 22/2025, concebido específicamente para reforzar la resiliencia del sistema eléctrico catalán. La norma declara las instalaciones de almacenamiento de energía eléctrica como de interés público superior y simplifica de forma drástica los trámites administrativos, especialmente en el caso de la hibridación de instalaciones existentes. Gracias a este marco, parques renovables ya operativos pueden incorporar baterías con ampliaciones de hasta el 25 % de su potencia mediante procedimientos acelerados. La Generalitat busca que el almacenamiento deje de ser un complemento y pase a convertirse en una pieza central del sistema, situando a Cataluña entre las regiones con mayor volumen de proyectos, con cerca de 975 MW en solicitudes en tramitación.
En el norte, el Principado de Asturias ha optado por una vía distinta, centrada en la ordenación territorial. El modelo asturiano prioriza su implantación en suelos no urbanizables con pasado minero o industrial, combinando planificación energética y regeneración de espacios degradados. Esta estrategia ha permitido canalizar la inversión y dar seguridad jurídica a los promotores, situando a Asturias como uno de los grandes polos del almacenamiento en España, con alrededor de 949 MW en diferentes fases de tramitación y una posición de liderazgo en proyectos independientes o “stand alone”.








Deja tu comentario
Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Todos los campos son obligatorios