Hidrógeno

Las moléculas verdes podrían cubrir hasta un tercio del mix energético europeo en 2050

Un informe elaborado por Moeve estima que para 2040 las moléculas verdes puedan sustituir entre el 20% y el 40% de la demanda actual de combustibles fósiles en Europa

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Las moléculas verdes, como el hidrógeno renovable, los combustibles sintéticos, los biocombustibles avanzados, el biometano y las materias primas químicas sostenibles, podrían llegar a representar entre el 25% y el 33% del mix energético de la Unión Europea en 2050 y sustituir hasta la mitad de la demanda actual de combustibles fósiles, según un informe elaborado por Moeve sobre el papel de estas tecnologías en la transición energética europea.

El estudio concluye que la rápida implantación de estas soluciones será determinante para que Europa alcance sus objetivos climáticos, reduzca su dependencia energética exterior y refuerce la competitividad de su industria en un contexto marcado por la inestabilidad geopolítica y las tensiones en los mercados energéticos internacionales.

La compañía estima que las moléculas verdes permitirán descarbonizar sectores considerados difíciles de electrificar, como la aviación, el transporte marítimo, el transporte pesado por carretera y determinadas industrias intensivas en energía, responsables actualmente de alrededor del 31% de las emisiones totales de gases de efecto invernadero de la Unión Europea. De acuerdo con las proyecciones recogidas en el informe, estas tecnologías podrían contribuir a reducir hasta un 22% de las emisiones europeas para mediados de siglo.

Cuestión estratégica

El documento señala que la transición energética ya no responde únicamente a criterios medioambientales, sino que se ha convertido en una cuestión estratégica para la seguridad y la soberanía energética del continente. En este sentido, Moeve prevé que para 2040 las moléculas verdes puedan sustituir entre el 20% y el 40% de la demanda actual de combustibles fósiles en Europa, lo que permitiría reducir la dependencia energética exterior de la Unión Europea en torno al 50%, situándola en el 28%.

La Unión Europea mantiene actualmente una dependencia energética cercana al 57%, mientras que los combustibles fósiles todavía representan alrededor del 68% del mix energético europeo. El informe advierte de que, aunque el despliegue de energías renovables basadas en electricidad continuará siendo el principal motor de la descarbonización, no será suficiente para alcanzar los objetivos del Acuerdo de París ni la neutralidad climática prevista para 2050 sin la incorporación masiva de combustibles y materias primas renovables basados en moléculas verdes.

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El análisis destaca que los biocombustibles avanzados de segunda generación constituyen la solución más inmediata para acelerar la descarbonización. Estos combustibles, producidos a partir de residuos orgánicos, biomasa y subproductos agrícolas y ganaderos, ya cuentan con aplicaciones comerciales y pueden aprovechar gran parte de las infraestructuras energéticas existentes. Según el informe, actuarán como tecnología puente mientras se desarrollan y abaratan los combustibles sintéticos derivados del hidrógeno renovable.

Paridad de costes

Las previsiones apuntan a que los biocombustibles alcanzarán la paridad de costes con los combustibles fósiles durante la década de 2030, mientras que los combustibles sintéticos basados en hidrógeno podrían hacerlo en la década de 2040. Esta evolución estará impulsada por el aumento del coste de las emisiones de CO2, la mejora tecnológica de los procesos productivos y la reducción del precio de las energías renovables.

Europa también aspira a liderar el desarrollo del hidrógeno renovable. El informe recoge que aproximadamente la mitad de la demanda mundial de hidrógeno prevista para 2030 podría concentrarse en el continente europeo. En este escenario, Europa podría producir localmente alrededor de 2,3 millones de toneladas anuales de hidrógeno renovable, cubriendo cerca del 60% de la demanda regulatoria estimada para esa fecha.

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España aparece señalada como uno de los principales actores de esta transformación gracias a su potencial renovable y a su cartera de proyectos de hidrógeno verde. El país lidera actualmente los proyectos europeos de electrólisis y mantiene el objetivo más ambicioso de capacidad instalada de hidrógeno renovable para 2030 dentro de la Unión Europea. Entre las iniciativas destacadas figura el Valle Andaluz del Hidrógeno Verde impulsado por Moeve, cuya primera fase contempla una capacidad de 300 megavatios.

El informe también subraya el impacto económico positivo asociado al despliegue de estas tecnologías. Según las estimaciones recogidas, el desarrollo de la nueva industria vinculada a las moléculas verdes podría generar hasta 1,7 millones de empleos y aportar alrededor de 145.000 millones de euros adicionales al producto interior bruto europeo.

Impacto sobre los consumidores

Respecto al impacto sobre los consumidores, el estudio concluye que el denominado “green premium” o sobrecoste asociado a los productos descarbonizados tenderá a diluirse a lo largo de la cadena de valor. Así, el uso de acero verde en la fabricación de automóviles tendría un efecto inferior al 2% sobre el precio final de un vehículo, mientras que la utilización de fertilizantes sostenibles incrementaría entre un 1% y un 5% los costes de producción agrícola. En el transporte aéreo, la incorporación progresiva de combustibles sostenibles podría traducirse en aumentos de entre uno y cuarenta euros en el precio de los billetes, dependiendo del trayecto.

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Moeve concluye que la combinación de energías renovables eléctricas y moléculas verdes será esencial para construir un sistema energético europeo más seguro, competitivo y sostenible. La compañía sostiene que la década actual será decisiva para desarrollar las infraestructuras, los marcos regulatorios y las cadenas de valor necesarias para acelerar la transición energética y consolidar una nueva industria capaz de reforzar la autonomía estratégica de Europa frente a los combustibles fósiles importados.

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