Los costes de los servicios de operación del sistema eléctrico en España podrían superar los 5.600 millones de euros al cierre de 2026 si se mantiene la tendencia registrada durante los primeros meses del año, según un informe elaborado por EY. La consultora advierte de que esta partida, tradicionalmente residual en la factura eléctrica, se ha convertido en uno de los principales factores de encarecimiento y volatilidad del precio final de la electricidad para consumidores domésticos e industriales.
Los datos recopilados por la firma reflejan una escalada continuada del coste de estos servicios, que ascendieron a más de 2.700 millones de euros en 2024 y alcanzaron los 3.800 millones en 2025. Solo entre enero y abril de 2026, el importe acumulado ya se situó en 1.725 millones de euros, lo que permite anticipar un nuevo máximo histórico por encima de los 5.600 millones al finalizar el ejercicio.
El informe señala que el coste medio de los servicios de operación se ha duplicado desde 2024 y atribuye esta evolución a varios factores. Entre ellos destacan el aumento de la generación renovable no síncrona, principalmente solar fotovoltaica y eólica, la menor presencia de tecnologías convencionales en determinadas franjas horarias y la intensificación de la denominada operación reforzada aplicada por el operador del sistema tras el apagón del 28 de abril de 2025.
Los servicios de operación son los mecanismos que utiliza Red Eléctrica, como operador del sistema, para garantizar la seguridad, la calidad y la continuidad del suministro eléctrico. Su función consiste en ajustar la programación resultante del mercado diario a las necesidades técnicas reales de la red y mantener en todo momento el equilibrio entre generación y demanda. El precio resultante del mercado mayorista no incorpora por sí solo todas las restricciones físicas del sistema, por lo que es necesario activar recursos adicionales para asegurar un funcionamiento estable.
Impacto directo sobre los consumidores
Según EY, el incremento de estos costes está teniendo un impacto directo sobre los consumidores. En el caso de los usuarios acogidos al Precio Voluntario para el Pequeño Consumidor (PVPC), los servicios de operación se trasladan prácticamente de forma íntegra al precio horario, amplificando la volatilidad de la factura. En paralelo, los consumidores industriales ven reducida la previsibilidad de sus costes energéticos, incluso cuando cuentan con contratos a plazo, ya que el impacto acaba trasladándose en las renovaciones contractuales.
La consultora subraya que la creciente relevancia de estos servicios está alterando la señal económica del mercado eléctrico. En algunos periodos de 2026, los costes de operación llegaron a situarse más de 150 veces por encima del precio del mercado diario, con incrementos de entre el 15.000% y el 20.000% cuando el precio mayorista era nulo o incluso negativo. En determinados momentos, los diferenciales alcanzaron entre 60 y 118 euros por megavatio hora, lo que implica que un precio mayorista reducido ya no garantiza necesariamente una factura final más baja.








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