Los ministros de Finanzas de la Unión Europea (UE) han respaldado este viernes la estrategia del Banco Europeo de Inversiones (BEI) para aumentar su capacidad de financiación y asumir más riesgos con el objetivo de movilizar inversiones en defensa, seguridad energética e innovación tecnológica.
Los Veintisiete, reunidos en Luxemburgo en el consejo de gobernadores de la institución, han avalado el objetivo del BEI de destinar en 2026 el 5% de toda su financiación dentro de la UE a proyectos relacionados con seguridad y defensa, después de cuadruplicar este tipo de inversiones hasta superar los 4.000 millones de euros en 2025, según ha informado el banco en un comunicado.
La entidad prevé mantener este año un volumen de financiación de 100.000 millones de euros, tras alcanzar esa cifra también en 2025. Según los datos presentados a los ministros, el grupo ha incrementado su actividad en ámbitos como las redes energéticas, el transporte, el agua, la vivienda y el apoyo a Ucrania.
La UE y la financiación en energía
En materia energética, el BEI ha destacado que financia aproximadamente la mitad de las inversiones realizadas en redes eléctricas en Europa y participa en uno de cada cinco proyectos solares, uno de cada tres parques eólicos terrestres y en la mayoría de los desarrollos eólicos marinos del bloque.
Asimismo, ha subrayado los avances de sus programas de eficiencia energética para pequeñas y medianas empresas, con el objetivo, según defiende, de ayudar a unas 350.000 compañías a reducir costes energéticos y avanzar en la descarbonización de su actividad.
Otro de los ejes prioritarios de la estrategia pasa por reforzar la soberanía tecnológica europea a través de 'TechEU', el principal programa financiero de la UE destinado a proyectos de inteligencia artificial, tecnologías limpias, tecnologías avanzadas e infraestructuras digitales.
El grupo asegura que comprometió más de 22.000 millones de euros para iniciativas vinculadas a este programa durante el pasado año y prevé ampliar el apoyo a empresas emergentes y de rápido crecimiento para evitar que proyectos tecnológicos estratégicos desarrollados en Europa dependan de financiación exterior.









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