Renovables

Los países importadores de energía avanzan tres veces más rápido en energías limpias

La proporción de energía no fósil en el mix energético primario de las regiones importadoras aumentó 2,2 puntos porcentuales en los últimos cinco años, frente a apenas 0,7 puntos en las regiones exportadoras

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Los países importadores de energía están aumentando su capacidad de generación limpia a un ritmo tres veces superior al de los países exportadores, mientras los gobiernos buscan reducir su dependencia del petróleo y el gas importados mediante la expansión de fuentes de energía producidas a nivel nacional, según la décima edición del Energy Transition Outlook de DNV.

La interrupción del suministro energético a través del estrecho de Ormuz está reforzando la determinación de los gobiernos de reducir su dependencia del petróleo y el gas importados. Al mismo tiempo, los países exportadores situados fuera de Oriente Medio están incrementando su producción para compensar las alteraciones del suministro, mientras sus procesos de descarbonización avanzan cada vez más lentamente en comparación con el resto del mundo.

Como consecuencia, la proporción de energía no fósil en el mix energético primario de las regiones importadoras aumentó 2,2 puntos porcentuales en los últimos cinco años, frente a apenas 0,7 puntos en las regiones exportadoras. Esto significa que China, India y Europa han avanzado conjuntamente hacia las fuentes de energía no fósiles a un ritmo más de tres veces superior al de Oriente Medio, Norteamérica y Rusia.

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Un conflicto prolongado reduciría de forma permanente la demanda de combustibles fósiles

La interrupción del tráfico por el estrecho de Ormuz ha reforzado los incentivos de los países importadores para diversificar sus fuentes de suministro y reducir su exposición al petróleo y el gas, aumentando los riesgos a largo plazo para los exportadores de combustibles fósiles. La nueva previsión de DNV estima que Oriente Medio aportará alrededor del 40 % de la producción mundial de petróleo en 2050, frente al 50 % previsto en el informe del año pasado.

Un análisis de sensibilidad adicional de DNV estudia las consecuencias de que el conflicto en Oriente Medio se prolongue hasta 2030, con precios del petróleo y el gas moderadamente elevados durante ese periodo. En este escenario, la demanda mundial de petróleo y gas sería entre un 4 % y un 6 % inferior mientras persistiera el conflicto. La demanda se mantendría entre un 2 % y un 5 % por debajo de la previsión central de DNV durante el resto del periodo analizado, lo que apunta a una destrucción permanente de la demanda a medida que consumidores y gobiernos aceleren el cambio hacia fuentes de energía alternativas.

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“La seguridad energética está redibujando el mapa de la transición energética”, afirmó Ditlev Engel, CEO de Energy Systems de DNV. «Las regiones importadoras están acelerando la electrificación, las energías renovables y el almacenamiento para reducir su exposición a los mercados de combustibles fósiles más vulnerables. Los países exportadores, por su parte, están respondiendo a la escasez actual aumentando las inversiones y la producción. El resultado es una brecha cada vez mayor en el ritmo y la dirección de la transición.

Aunque el panorama geopolítico es cada vez más complejo, no cabe duda de que la transición energética está en marcha y que ya ha alcanzado una escala considerable. Sin embargo, debemos seguir impulsándola y acelerándola, porque cada vez está más claro que la energía forma parte de nuestras infraestructuras críticas y debe recibir la prioridad que corresponde».

Se abre una brecha tecnológica

La distancia entre las tecnologías maduras y competitivas y aquellas emergentes que dependen de un respaldo político cada vez más limitado se está ampliando. La caída de los costes está acelerando el despliegue de la energía solar, la eólica terrestre y las baterías, mientras que las tecnologías emergentes más caras están perdiendo terreno. La solar fotovoltaica y la eólica terrestre están desplazando progresivamente a los combustibles fósiles en la generación eléctrica, mientras que la capacidad instalada de baterías se ha multiplicado por 14 en los últimos cinco años.

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Sin embargo, las tecnologías esenciales para descarbonizar los sectores en los que la electrificación resulta más difícil no están recibiendo la prioridad necesaria debido a sus elevados costes y a la preocupación por la competitividad industrial. En comparación con las previsiones del año pasado, DNV ha reducido un 29 % su previsión a largo plazo para el hidrógeno y un 15 % la correspondiente a la captura y almacenamiento de carbono. Aunque se espera que ambas tecnologías crezcan rápidamente desde niveles reducidos, será necesario un mayor apoyo político para cerrar la brecha de costes y acelerar su despliegue.

La energía nuclear constituye la principal excepción entre las tecnologías de mayor coste. DNV prevé que la nuclear mantenga su actual cuota de la generación eléctrica mundial a medida que avance la electrificación. La capacidad nuclear instalada crecerá previsiblemente un 30 % durante la próxima década y un 170 % para 2060, pese a los elevados costes y a los riesgos asociados a las cadenas de suministro.

“Impulsada por la solar, la eólica y, cada vez más, por el almacenamiento mediante baterías, la electricidad se perfila como la gran ganadora de la transición energética”, señaló Sverre Alvik, director de Investigación sobre Transición Energética de DNV. “El ritmo de electrificación durante las próximas dos décadas será más del doble que el registrado en las dos décadas anteriores. Aunque los países importadores están liderando este cambio, los exportadores de combustibles fósiles también están adoptando la electrificación porque ofrece una mayor eficiencia y menores costes”.

La inteligencia artificial está generando una nueva y significativa fuente de demanda eléctrica. DNV prevé que el consumo mundial de electricidad de los centros de datos prácticamente se triplique, desde unos 400 TWh en 2025 hasta 1.100 TWh en 2030, y que las cargas de trabajo relacionadas con la IA superen a las convencionales en los centros de datos a partir de 2031.

No obstante, los centros de datos, incluida la IA, seguirán contribuyendo menos al crecimiento de la demanda mundial de electricidad hasta 2040 que la recarga de vehículos eléctricos o la refrigeración de edificios. El crecimiento se concentrará inicialmente en Norteamérica, donde los centros de datos absorberán alrededor de un tercio del incremento de la generación eléctrica hasta 2030. En China, en cambio, el aumento de la demanda eléctrica asociado a los centros de datos representa una preocupación menor.

El mundo se encamina actualmente a un calentamiento global de entre 2,5°C y 3˚°C
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La trayectoria actual de la transición aboca a un calentamiento de 2,3 °C

Pese a la aceleración de la electrificación y del despliegue de energías renovables, los objetivos del Acuerdo de París quedan fuera de alcance. DNV prevé que las emisiones relacionadas con la energía se reduzcan un 44% a mediados de siglo, lo que situaría al mundo en una trayectoria compatible con un calentamiento de 2,3 °C.

La neutralidad de emisiones no se alcanzaría hasta la década de 2090 y, aun así, este calendario está sujeto a incertidumbre, ya que depende de tecnologías como la captura directa de CO₂ del aire, que todavía no se han desplegado a gran escala.

 

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