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Maersk suspende sus operaciones en el Golfo por la guerra

Esta decisión supone un golpe de realidad frente al discurso oficial de Washington, que en las últimas horas aseguraba tener la situación bajo control

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La mayor naviera del mundo Maersk bloquea todas las reservas de carga hacia los principales aliados energéticos de Occidente. La medida va en contra del optimismo de la Casa Blanca sobre el control militar del Estrecho de Ormuz.

El gigante logístico Maersk anunció ayer la suspensión inmediata de todas las reservas de carga hacia los países clave del Golfo Pérsico. Mediante un aviso urgente a sus clientes, la compañía paraliza el flujo de mercancías refrigeradas (alimentos y medicinas) y productos peligrosos hacia Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí, Qatar, Kuwait e Irak. Esta decisión supone un golpe de realidad frente al discurso oficial de Washington, que en las últimas horas aseguraba tener la situación bajo control.

El bloqueo logístico se produce a pesar de las promesas del Secretario del Tesoro de EE. UU., Scott Bessent, sobre el respaldo financiero y naval para mantener las principales rutas operativas. Mientras la política estadounidense vende un escenario de cierre inminente de la guerra, la realidad operativa de Maersk refleja que el Estrecho de Ormuz sigue siendo una zona de guerra impracticable para el comercio marítimo. La excepción de transbordo en Salalah (Omán) confirma que las navieras están evitando entrar al Golfo para proteger sus activos del fuego cruzado.

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Maersk recortará 1.000 empleos, alrededor del 15% de su plantilla corporativa.

Seguridad física

El comunicado de Maersk es claro sobre la gravedad de la situación: "Estamos tomando medidas proactivas para proteger a nuestra gente y salvaguardar la integridad de la carga ante la situación altamente volátil en la región".

La medida afecta a tres categorías críticas: carga refrigerada, mercancías peligrosas y maquinaria pesada. El bloqueo de mercancías peligrosas incluye suspensiones específicas de suministros hacia Israel. Esta parálisis logística amenaza con desabastecer las economías de la región en menos de una semana, elevando la presión inflacionaria global. Los mercados abren hoy con cierta cautela, ante el temor de que la parálisis de bienes físicos lleve consigo más disrupción a nivel macro que traiga una nueva crisis inflacionaria.

En definitiva, la acción de Maersk evidencia una fractura absoluta entre la narrativa geopolítica y la seguridad física necesaria para sostener la infraestructura energética mundial.

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