Los Estados miembro de la Unión Europea concentraron en 2024 la mayor parte de las ayudas públicas en la transición ecológica, la energía y la innovación, en un contexto de reducción del gasto total en subvenciones y de retirada progresiva de las medidas extraordinarias adoptadas en años anteriores.
Según el Cuadro de Indicadores sobre Ayudas Estatales de 2025 publicado este jueves por la Comisión Europea, el 90% de las ayudas concedidas el año pasado se destinaron a la protección medioambiental, la eficiencia energética, la investigación y el desarrollo, el apoyo regional y el despliegue digital.
"Esto demuestra que los Estados miembro siguen apoyando la transición ecológica, garantizando que los beneficios de la descarbonización y la innovación digital lleguen a los hogares y a las empresas de toda Europa", ha celebrado la vicepresidenta para la Transición Limpia, Justa y Competitiva de la Comisión Europea y comisaria de Competencia, Teresa Ribera.
En términos presupuestarios, el gasto total en ayudas estatales se situó en 168.230 millones de euros en 2024, frente a los más de 203.000 millones del año anterior. Esta evolución refleja, según la Comisión, el progresivo repliegue de las medidas extraordinarias --las denominadas ayudas de crisis-- adoptadas durante la pandemia y tras la invasión rusa de Ucrania, sin alterar la orientación del gasto hacia las políticas prioritarias de la UE.
En este contexto, el informe constata una transición gradual desde estas ayudas excepcionales hacia inversiones estructurales de largo alcance, orientadas a reforzar la competitividad y la sostenibilidad de la economía europea. El volumen de las ayudas de crisis se redujo así un 67% interanual, hasta los 16.330 millones de euros, concentrados casi exclusivamente en mitigar los efectos económicos de la guerra en Ucrania.
La inversión verde
Dentro de este proceso, los países del club comunitario destinaron 3.840 millones de euros a proyectos acogidos al Marco Temporal de Crisis y Transición, centrados en el despliegue de energías renovables, la descarbonización industrial y el impulso de sectores estratégicos.
La protección del medio ambiente y el ahorro energético volvieron a concentrar la mayor parte de los recursos, con cerca de 69.000 millones de euros, lo que representa el 45% de todas las ayudas vinculadas a prioridades europeas.









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