En los últimos días hemos leído titulares que hablan de colapso de la red eléctrica española, lo que no es en absoluto cierto porque, entre otras cosas, el operador de la red se ha dado un plazo de tres meses para publicar la capacidad de demanda disponible. ¡Y ese plazo acaba de empezar a correr!
Es comprensible que haya debate y que esté se haya tensado: crece la electrificación, llegan proyectos muy intensivos en consumo —centros de datos, industria, electrólisis— y el sistema se está poniendo a prueba a medida que cambia la naturaleza de la demanda y de la generación. Pero seamos rigurosos: el operador del sistema ha dicho que si no se ordenan a tiempo ciertos criterios y procesos, el sistema pueda encontrarse con un bloqueo práctico en algunos puntos de la red.
Y aquí hay un hecho importante que merece reconocerse: REE y la CNMC han identificado ese riesgo a tiempo y, precisamente por eso, han decidido parar, revisar y mejorar el marco con el que se calcula y publica la capacidad de acceso de la demanda en la red de transporte. Eso es una buena noticia: significa que el sistema regulatorio está funcionando con prudencia, poniendo la seguridad y la estabilidad por delante, antes de que el problema se convierta en realidad. Ahora el objetivo es claro: hacerlo con transparencia, sin añadir incertidumbre y sin frenar innecesariamente la electrificación.
En este contexto, AEPIBAL quiere aportar una posición constructiva pero firme. Mientras REE y la CNMC analizan cómo afinar el marco y desplegar soluciones, desde el sector del almacenamiento proponemos medidas factibles y realizables que permitan avanzar en estabilidad y, a la vez, desbloquear inversión y planificación con criterios técnicos verificables.
Lo importante a corto plazo: ordenar lo ya concedido
Una parte clave del debate no está en “la red” como concepto general, sino en el volumen de capacidad de demanda ya concedida —decenas de gigavatios— y en cómo se integran de forma segura. En particular, la demanda conectada mediante electrónica de potencia puede comportarse de manera muy distinta ante perturbaciones (por ejemplo, un hueco de tensión). Si grandes bloques de demanda se desconectan de forma simultánea ante un evento, el sistema se vuelve más sensible y potencialmente inestable.
Por eso, una pieza esencial de la solución es sencilla de explicar: la demanda basada en electrónica de potencia debe cumplir requisitos técnicos comparables a los que ya se exigen a la generación en materia de robustez y respuesta ante perturbaciones. No se trata de poner trabas, sino de asegurar que el crecimiento sea sólido. Y, además, es una de las formas más directas de reducir el riesgo de que el criterio dinámico se convierta en un limitante generalizado.
Estabilidad y electrificación pueden ir de la mano
Desde AEPIBAL defendemos una idea simple: subir el listón técnico y seguir electrificando no solo es compatible, es lo correcto. Para ello, además de requisitos claros, hacen falta herramientas modernas de operación del sistema.
El almacenamiento es una de esas herramientas, no es una carga más: es flexibilidad bidireccional. Puede absorber energía cuando sobra generación y devolverla cuando el sistema lo necesita. Y si el operador requiere ajustes por seguridad, el almacenamiento puede adaptarse porque en esencia, el almacenamiento ayuda a que el sistema sea más estable y eficiente.
Qué proponemos: soluciones factibles y aplicables
Lo primero es recuperar algo básico: señales claras. El mapa de capacidad no es un simple detalle administrativo; es lo que permite planificar inversión y localizar proyectos donde la red puede integrarlos mejor. Publicarlo cuanto antes —y actualizarlo con reglas transparentes— reduce incertidumbre y evita decisiones a ciegas.
A la vez, hay que evitar un efecto indeseado: que, por prudencia, acabemos cerrando capacidad por defecto. Si el criterio dinámico puede resultar limitante por razones de robustez ante huecos de tensión, la solución es técnica: requisitos verificables y homogéneos para la demanda conectada con electrónica de potencia. En redes modernas, no importa tanto si un activo consume o produce, sino cómo se comporta cuando la red se estresa.
Junto a esto, hay una medida que cambiaría totalmente la situación: desplegar con rapidez y ambición el acceso flexible para el almacenamiento. Dicho sin tecnicismos: permitir que el almacenamiento se conecte con un marco operativo en el que, si el sistema lo necesita, el operador pueda limitar, modular o ajustar su operación. Es una forma más eficiente de gestionar la seguridad que bloquear capacidad por una foto fija. Y, además, permite colocar almacenamiento donde realmente resuelve problemas.
Por último, si pedimos estabilidad, hay que habilitar con agilidad la participación de quienes pueden aportarla. Ya existen mecanismos como el control de tensión con componente locacional, pero la realidad es que los procesos de habilitación y participación —especialmente para tecnologías basadas en electrónica de potencia y para el almacenamiento— están siendo lentos y poco predecibles. Si el sistema necesita estabilidad, hace falta un camino claro para que se pueda proporcionar, y que esa contribución se reconozca.
Un mensaje para el país: orden, no titulares
España tiene una oportunidad histórica: electrificar industria, atraer inversión tecnológica, acelerar renovables y modernizar su sistema eléctrico. Para no desperdiciarla, necesitamos evitar dos extremos: ni barra libre a proyectos que no ofrezcan garantías, ni cierre general que frene proyectos necesarios.
La buena noticia es que estamos a tiempo. REE y la CNMC han detectado un riesgo potencial y están trabajando para evitarlo. Como máximos responsables saben que ofrecer la NO capacidad de crecimiento como respuesta nos pondría en una situación muy comprometida como país. Y desde AEPIBAL queremos sumar con propuestas realistas: requisitos técnicos claros para la gran demanda ya concedida, señales locacionales transparentes, acceso flexible real y un despliegue del almacenamiento allí donde aporta estabilidad y gestionabilidad. Con ese enfoque, el debate deja de ser colapso sí/no y pasa a ser lo que de verdad importa: cómo ordenamos el crecimiento para que la red sea más flexible, más estable y más eficiente.
Luis Marquina es presidente de Aepibal, Asociación Española de Almacenamiento de Energía con baterías.
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