El primer ministro húngaro, el ultranacionalista Viktor Orbán, ha admitido desconocer quien pudo haber colocado los explosivos hallados en Serbia cerca de la frontera húngara, después de que los servicios de inteligencia serbia negaran tener indicios que apunten a Ucrania, país al que Budapest había apuntado como posible responsable.
“Por el momento no sabemos quiénes querían realizar el sabotaje contra el TurkStream, los serbios lo estén investigando”, dijo Orbán en una rueda de prensa cerca en la sureña localidad de Kiskundorozsma que, situada junto a la frontera serbia, es el punto por donde entra el citado gasoducto al país.
El mandatario aludió así al hallazgo de dos grandes paquetes de explosivos en el norte de Serbia, cerca de Hungría, en las inmediaciones del 'Balkan Stream', una extensión del 'TurkStream', que abastece a ambos países con gas natural ruso, un incidente del que informó ayer, domingo, el presidente serbio, Aleksandar Vucic.
La noticia no solo impactó en Hungría en la recta final de la campaña para las elecciones legislativas del próximo domingo, consideradas cruciales por el surgimiento de una oposición que podría arrebatarle el poder a Orbán tras 16 años consecutivos de gobiernos con mayoría absolutas, sino que desató alarmas más allá de las fronteras del país.
En un primer momento, el Gobierno húngaro habló de un "ataque terrorista" y arremetió el mismo día contra Kiev, después de celebrar una reunión del Consejo de Defensa extraordinaria y urgente en la que se ordenó desplegar soldados a lo largo del tramo húngaro del gasoducto.
El gasoducto serbio-húngaro
“Este intento de atentado terrorista se inscribe perfectamente en una serie de acciones con las que los ucranianos intentan constantemente cortar el suministro de gas y petróleo desde Rusia a Europa”, declaró entonces el ministro de Exteriores húngaro, Péter Szijjártó.
“Las pretensiones de Ucrania suponen una amenaza mortal para Hungría. La seguridad energética de Hungría no es un juego”, dijo en redes sociales Orbán, el líder de la Unión Europea más cercano a Moscú.
También el Kremlin consideró "muy probable" que la investigación del caso encuentre "algún rastro de implicación por parte del régimen de Kiev", según afirmó hoy Dmitri Peskov, portavoz presidencial, en su rueda de prensa telefónica diaria.
Sin embargo, el director de la Agencia de Seguridad Militar de Serbia, Duro Jovanic, ha rechazado categóricamente estos supuestos.
"No es cierto que los ucranianos intentaran organizar este sabotaje", señaló a la prensa el experto, citado por Radio Free Europe, al tiempo que reveló que los explosivos hallados fueron producidos en Estados Unidos.








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