Los países de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) tienen unas reservas estratégicas de petróleo para hacer frente a situaciones de crisis, en particular cuando hay una interrupción de suministro, y que podrían ser utilizadas ante la guerra en Oriente Medio para dar un mensaje de tranquilidad al mercado.
La AIE se creó un año después de la primera gran crisis del petróleo de 1973 para afrontar situaciones como la que se había vivido entonces y una de sus principales herramientas son precisamente esas reservas estratégicas.
Sus países miembros, que ahora son 32 (casi todos los de la OCDE), tienen la obligación de disponer en esas reservas del equivalente de al menos 90 días de importaciones para sacarlas rápidamente al mercado en caso de necesidad.
De acuerdo con los datos públicos de la AIE, actualizados hasta noviembre de 2025, todos los países cumplían esa regla con la única excepción de Australia, y eso al margen de la situación especial de los cuatro que son exportadores netos de crudo (Estados Unidos, México, Canadá y Noruega).
Muchos de ellos superaban ampliamente esos 90 días de importaciones. En el caso de España eran 96 días, 40 en manos públicas y 56 en las de la industria.
Los estatutos de la organización contemplan su utilización para un amplio abanico de escenarios, que van de los desastres naturales a los accidentes técnicos en instalaciones petroleras pasando por tensiones geopolíticas, como la que se vive actualmente con la guerra en Oriente Medio.
Ese petróleo, tanto crudo como refinado, puede estar en depósitos directamente controlados por los gobiernos o por empresas, e incluso en algunos casos puede estar en el extranjero, en el marco de acuerdos bilaterales entre Estados.
La decisión de recurrir a esas reservas estratégicas es resultado de una acción colectiva y una vez que se ha tomado, al término de un proceso de consultas que puede durar un par de días, cada país miembro contribuye en una proporción a la de su consumo de petróleo.
Las reservas estratégicas de petróleo de la AIE
Desde la creación de la AIE, este mecanismo se ha utilizado en cinco ocasiones: por la guerra del golfo Pérsico en 1991; por los huracanes Katrina y Rita que inutilizaron instalaciones de hidrocarburos en el golfo de México; por la guerra civil en Libia en 2011; y las dos últimas veces se produjeron en marzo y en abril de 2022 por la crisis energética desencadenada con la invasión rusa en Ucrania.
Ahora la cuestión se plantea por el cierre del Estrecho de Ormuz por Irán al tráfico marítimo, ya que por allí pasa normalmente una quinta parte del petróleo que se consume en el mundo (unos 20 millones de barriles diarios) y que en su inmensa mayoría va destinado al mercado asiático.








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