Ningún comentario El precio del Brent se situó ayer por encima de los $100 por barril por primera vez en los últimos cuatro años y después de haber roto con una tendencia a la baja desde hace más de un año. La Bolsa ha sido fiel a la correlación inversa que tenía con el precio del petróleo desde el último año. El índice Eurostoxx 50 ha caído un 5% en los últimos cinco días, acumulando una caída de un 6% en el último mes. Al final el Brent corrigió y perdió los 100 dólares por barril.
En el último año, la fortaleza del mercado bursátil ha sido soportada, entre otras razones, por una debilidad en los precios del petróleo, creando una singular situación donde algunas petroleras lo han hecho mejor que el mercado, en un escenario de exceso de producción de petróleo sobre demanda, que también habría puesto presión sobre los precios del petróleo.
Sin embargo, en los últimos días la mayor parte de las petroleras europeas se han mantenido muy resilientes a las caídas de los mercados bursátiles. Las acciones de la británica BP han subido un 2,5%, las de Equinor un 6,7% y Repsol un 3,3%. Los valores relacionados con biocombustibles y, específicamente, con los mayores precios de combustible de aviación sostenible (SAF) como Neste, que ha subido un 10% en los últimos cinco días.
Suben los temores sobre la inflación en el mercado
El oro y la plata han sido la mejor protección contra la inflación para las carteras a muy corto plazo, mientras que durante esta última semana la correlación entre el mercado de renta variable y el de renta fija al precio del petróleo ha sido en ambos casos negativa, descontando tensiones inflacionistas.
Las rentabilidades de los bonos a diez años han subido tras la venta de bonos generalizada, buscando compensar posibles tensiones inflacionistas en un medio plazo. El bono a diez años británico subió en estos últimos cinco días más de 30 puntos básico hasta el 4,66%, mientras que el bono alemán subió 20 puntos básicos hasta el 2,87%. Los temores inflacionistas no se contagiaron al mercado americano, exportador neto de petróleo, frente a la posición neta importadora de petróleo de la región del euro.
Aunque los precios energéticos no forman parte de la inflación subyacente, dada su alta volatilidad, el mercado se ha vuelto muy sensible a la volatilidad del precio del petróleo, tanto en una dirección como en la otra. Una razón puede ser la alta sensibilidad de los bancos centrales europeos a proseguir con políticas de relajación monetaria en medio de expectativas crecientes de mayor inflación.
Las renovables, del lado perdedor
La reacción negativa mas destacable ha sido la de valores relacionados con la transición energética. Las acciones de Solaria Energia retrocedían un 7% y Orsted le acompañaba con un deterioro del 3,8%. También se vio afectada toda la industria relacionada indirectamentecon la transición energética, con valores como Wacker Chemie cayendo casi un 12%, exacerbada por una presentación de resultados no muy positiva, o Vestas Wind Systems, que retrocedió un 2,2% en los últimos cinco días.
Los valores relacionados con el hidrogeno como ThyssenKrupp Nucera descendían un 6,7% en los últimos cinco días, e incluso el valor estrella de los inversores, ITM Power, retrocedíaun 3%. El combustible fósil vuelve a resurgir como opción más atractiva a corto plazo para los inversores, en detrimento de opciones que contribuyen a la descarbonización.
El proceso de descarbonización es capital intensivo y por lo tanto más sensible a expectativas mayores de inflación y de tipos de interés más altos. Las energías renovables, la economía del hidrogeno y toda la industria de suministro de equipo para la descarbonización han perdido miles de millones en capitalización bursátil en cuestión de días por miedo a un escenario de mayor inflación.
La resiliencia de la generación flexible
En los últimos cinco días, la generadora hidráulica Verbund ha subido un 3%, mientras que la comercializadora y generadora Centrica se ha mantenido casi plana. El tema de generación flexible ha seguido activo en la cabeza de los inversores, sobre todo porque, junto con una revalorización del 16% del precio eléctrico del futuro alemán a un año hasta los €92,3 por megavatio hora, ha permitido una combinación atractiva para proteger su cartera a bajadas tan pronunciadas.
No ha sido el caso de valores relacionados con redes energéticas, tanto de gas como de electricidad, que han visto devaluaciones medias del 3% en los últimos cinco días, a pesar de la revisión al alza en inversiones en las presentaciones estratégicas de las últimas dos semanas. La intensidad de capital y los miedos a que el coste de capital se incremente nuevamente han ido en contra de valores que, en otras circunstancias, han funcionado muy bien como valores defensivos.
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