Mercedes-AMG lleva el coche eléctrico deportivo a otra dimensión con el nuevo GT 4 Puertas
El nuevo Mercedes-AMG GT 4 Puertas Coupé abandona la combustión y estrena una arquitectura eléctrica de altas prestaciones con hasta 1.169 CV, 700 km de autonomía y carga ultrarrápida de 600 kW.
Mercedes-AMG acaba de cruzar una de las fronteras más simbólicas de su historia reciente. La división deportiva de Mercedes no ha electrificado simplemente una berlina de altas prestaciones: ha transformado uno de sus modelos más emocionales en un coche completamente eléctrico que busca demostrar que la deportividad de Affalterbach puede sobrevivir sin un V8 bajo el capó.
El nuevo Mercedes-AMG GT 4 Puertas Coupé abandona la combustión y se convierte en el primer gran turismo eléctrico de altas prestaciones desarrollado sobre una arquitectura específica de AMG, con cifras que lo sitúan directamente frente al Porsche Taycan Turbo GT, el Audi e-tron GT RS Performance (prueba) o el Lucid Air Sapphire.
La segunda generación del modelo cambia por completo de planteamiento. Mide 5,09 metros de longitud, mantiene una carrocería de cinco puertas se convierte en la respuesta a un segmento donde Porsche ha construido una posición muy sólida con el Taycan y donde los fabricantes chinos empiezan a demostrar que la alta potencia eléctrica ya no es exclusiva de las marcas europeas.
Tres motores axiales para redefinir el rendimiento AMG
Es capaz de desarrollar hasta 1.1969 CVMercedes-AMG
Uno de los grandes elementos diferenciales del modelo está en sus motores eléctricos. El nuevo Mercedes-AMG GT 4 Puertas utiliza tres motores de flujo axial desarrollados por YASA, compañía británica adquirida por Mercedes-Benz en 2021. Esta tecnología permite obtener una elevada densidad de potencia en un conjunto más compacto y ligero que el de muchos motores eléctricos radiales convencionales.
Inicialmente en dos versiones: GT 55, con 816 CV, y GT 63, con 1.169 CV. La segunda recurre a una configuración de tres motores, con dos propulsores en el eje trasero y uno adicional en el delantero, para alcanzar esos 1.169 CV y ofrecer tracción total eléctrica. En la práctica, esto permite una entrega de potencia inmediata, una capacidad de reparto de par mucho más precisa y una gestión dinámica que puede variar constantemente el comportamiento del vehículo en función del modo de conducción, el agarre disponible o la demanda del conductor.
Más allá de la aceleración pura, lo relevante es que Mercedes-AMG quiere mantener una entrega de prestaciones constante. Ese ha sido uno de los grandes desafíos de los eléctricos deportivos: no solo acelerar muy rápido una vez, sino repetirlo sin degradación térmica evidente y mantener potencia en conducción exigente. Para ello, el modelo utiliza una batería de alto rendimiento con refrigeración específica mediante aceite dieléctrico, una solución pensada para controlar mejor la temperatura de las celdas en situaciones de alta demanda.
Una batería de 106 kWh y carga ultrarrápida de 600 kW
Recupera 460 km en solo 10 minutos. Mercedes-AMG
El nuevo AMG GT 4 Puertas incorpora una batería con 106 kWh de capacidad neta y arquitectura de 800 voltios, una combinación que permite reducir intensidades eléctricas, mejorar la eficiencia térmica y admitir potencias de carga muy elevadas. Mercedes-AMG anuncia picos de carga de más de 600 kW en corriente continua, lo que permitiría recuperar unos 460 kilómetros de autonomía en apenas diez minutos con la infraestructura adecuada.
Este punto resulta especialmente importante porque Mercedes-AMG no solo busca potencia. El fabricante quiere que el coche sea realmente utilizable como gran turismo eléctrico, capaz de cubrir largas distancias y reducir al mínimo las paradas de carga. Esa combinación de autonomía cercana a 700 kilómetros y recarga ultrarrápida puede ser uno de los argumentos más sólidos del modelo frente a otros deportivos eléctricos.
Aerodinámica activa y chasis de alto rendimiento
Tiene un Cx de solo 0.22Mercedes-AMG
El AMG GT 4 Puertas también incorpora un profundo trabajo aerodinámico. Mercedes-AMG denomina AEROKINETICS a su sistema de aerodinámica activa, que combina elementos móviles en los bajos del coche, un alerón trasero activo y un difusor posterior también móvil. Su coeficiente aerodinámico es de 0,22, una cifra muy competitiva para un vehículo de estas dimensiones y prestaciones.
La suspensión también recibe un tratamiento específico. El modelo equipa de serie AMG Active Ride Control, con muelles neumáticos, amortiguadores regulables y un circuito hidráulico capaz de controlar el balanceo de la carrocería sin necesidad de recurrir a barras estabilizadoras tradicionales.
El puesto de conducción está orientado al piloto. Mercedes-AMG
Todo ello apunta a un coche que no pretende ser únicamente una berlina eléctrica muy rápida en línea recta. Mercedes-AMG quiere conservar la precisión dinámica que históricamente ha definido a sus modelos más deportivos, aunque ahora apoyándose en electrónica, control vectorial de par y una arquitectura eléctrica mucho más sofisticada.
El desafío emocional: sonar como un AMG sin motor térmico
Estos comandos cambian los ajustes del coche. Mercedes-AMG
La transición eléctrica plantea un reto especialmente delicado para AMG: mantener el componente emocional. Durante décadas, buena parte de la identidad de la marca estuvo asociada al sonido de sus motores, especialmente los V8. El nuevo GT 4 Puertas no puede replicar esa experiencia de forma mecánica, pero Mercedes-AMG ha desarrollado un sistema acústico sintético con más de 1.600 sonidos dinámicos que simulan cambios de marcha, respuesta del motor y ambiente deportivo.
Este recurso puede generar debate entre los puristas, pero también refleja una realidad: en el coche eléctrico de altas prestaciones, la emoción ya no depende únicamente del motor. Depende del conjunto completo: aceleración, respuesta, tacto, sonido, puesta a punto y capacidad para transmitir carácter.
Es un cuatro plazas. Mercedes-AMG
El nuevo Mercedes-AMG GT 4 Puertas Coupé será, por tanto, mucho más que un deportivo eléctrico. Será una prueba de hasta qué punto una marca con un legado profundamente térmico puede reinventarse sin perder identidad. Y también una señal clara de que la batalla del coche eléctrico premium ya ha entrado en una fase donde la eficiencia, la recarga y la autonomía deben convivir con cifras de auténtico superdeportivo.
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