Un análisis de Transport & Environment concluye que todos los países de la UE salvo Malta cumplen ya el objetivo de potencia pública de recarga fijado por AFIR.
La recarga pública europea hace tiempo que dejó de ser un problema para los usuarios de coches eléctricos. Si bien todavía existen tramos con ciertos problemas (falta de conexiones rápidas, averías, precios confusos o aplicaciones que no consiguen conectar) la realidad es que el red de recarga ha crecido más rápido que el parque de vehículos eléctricos.
Un nuevo análisis de Transport & Environment da cifras a este cambio. Todos los Estados miembros de la Unión Europea salvo Malta cumplen ya el objetivo de potencia pública de recarga vinculado al tamaño de su parque eléctrico. El Reglamento europeo AFIR exige que cada país disponga de al menos 1,3 kW de potencia pública por cada vehículo eléctrico de batería y 0,8 kW por cada híbrido enchufable matriculado. Es decir, el conjunto de la UE cumple.
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Pero es que además, según T&E, los Estados miembros superan el mínimo exigido en un 180%. A finales de 2025 había 1,1 millones de puntos públicos de recarga en la Unión Europea, cinco veces más que en 2020. La infraestructura se ha adelantado al crecimiento de las ventas registrado en 2025 y 2026, un dato relevante porque desmonta, al menos en términos agregados, la idea de que el cargador público sea hoy el principal freno técnico para la electrificación.
La lectura necesita matices. Cumplir por potencia total no significa que todos los cargadores estén donde deben, que funcionen siempre o que el precio sea fácil de entender. Un país puede superar el objetivo medio y seguir teniendo corredores mal cubiertos, estaciones insuficientes en zonas concretas o una experiencia de pago demasiado incómoda para el usuario ocasional.
Una cobertura amplia y rápida
Cada vez hay más puntos rápidos.
AFIR no solo mide la potencia total disponible. También fija objetivos de cobertura en la red transeuropea de transporte. Para 2025, los corredores principales debían contar con estaciones de recarga rápida de al menos 150 kW cada 60 kilómetros. A junio de 2026, el 79% de la red principal TEN-T cumplía ya ese requisito. En Europa Occidental, el nivel de cumplimiento supera el 99%, mientras que los huecos restantes se concentran sobre todo en España y varios países del centro y este de Europa.
España aparece, por tanto, en una posición doble. Cumple el objetivo general de potencia pública respecto a su parque eléctrico, pero todavía necesita reforzar algunos tramos estratégicos de carretera. T&E calcula que la instalación o actualización de apenas 70 estaciones permitiría elevar el cumplimiento europeo del objetivo de autopistas hasta alrededor del 90%. De ellas, 22 estarían en España, 11 en Polonia y siete en Rumanía.
España va mejorando pero todavía está lejos de cumplir todo el umbral exigido por AFIR.T&E
Muchos de esos emplazamientos ya existen y no necesitarían partir de cero. Bastaría con mejorar potencia, número de conectores o configuración para cumplir plenamente con el estándar europeo. El problema, en bastantes casos, no es que no haya nada, sino que lo instalado no alcanza el umbral exigido por AFIR.
España crece, pero debe organizar mejor su red
Zunder consolida en 2025 su liderazgo como referente en la carga ultrarrápida en el sur de Europa.Zunder
Nuestro caso encaja con lo que muestran los datos nacionales. La infraestructura pública supera ya los 57.000 puntos operativos, con un crecimiento especialmente fuerte en equipos rápidos y ultrarrápidos durante el primer semestre de 2026. La expansión es real, aunque sigue muy concentrada en determinadas comunidades y corredores.
La cuestión ya no debería ser solo cuántos cargadores faltan, sino cuáles faltan, dónde deben instalarse y qué potencia necesitan. Lucien Mathieu, director de Automóviles de T&E, advierte de que los próximos retos estarán en la facilidad de uso y en la transparencia de precios. Esa frase toca un problema muy reconocible para el conductor: llegar a un cargador y tener que descifrar tarifas, descargar una aplicación nueva o pagar de una forma distinta según el operador.
Europa ha superado ya una primera prueba: desplegar potencia suficiente para el parque actual. La siguiente será más exigente. No bastará con contar puntos en un mapa. Habrá que garantizar cobertura útil, precios claros, pagos sencillos y cargadores que estén operativos cuando el conductor llegue. AFIR ha empujado la construcción de la red. Ahora toca convertir esa red en una experiencia fiable.
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