Las autoridades energéticas rusas se han quejado ante el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) de la peligrosa situación de la planta nuclear ucraniana de Zaporiyia, que ocuparon las tropas rusas en 2022.
Tras una reunión en el enclave ruso de Kaliningrado entre el director de la OIEA, Rafael Grossi, y el jefe de la empresa estatal rusa de energía atómica Rosatom, Alexéi Lijachov, la parte rusa comunicó que denunció los constantes ataques ucranianos a la planta, la mayor de toda Europa, y su escasas reservas del gasóleo que le permite funcionar de forma autónoma.
"Actualmente, las reservas de gasóleo representan aproximadamente el 50 % de su capacidad, lo que permite la operación autónoma durante unos 11 días", afirmó Lijachov, citado por TASS.
Por ello, la parte rusa considera "necesario llenar todos los depósitos al máximo y aumentar la reserva en caso de que la planta deba operar de forma autónoma", tal y como se ha visto obligada en 21 ocasiones debido a ataques ucranianos.
Al mismo tiempo, las autoridades energéticas rusas denunciaron los constantes ataques ucranianos contra la planta nuclear, así como a la ciudad en la que se encuentra, Energodar, tomada por las tropas rusas en 2022.
Los daños de Zaporiyia
"Quisiera destacar que, según las estimaciones más conservadoras, la planta ha sufrido más de 460 ataques con drones y más de 16 ataques de artillería" desde mediados de marzo, señaló Lijachov.









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