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Un precio único al carbono en la UE penalizaría más a las rentas bajas

La conclusión central de la investigación de BC3 es que diseñar esas políticas atendiendo solo al menor coste económico puede agravar la desigualdad social

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Aplicar un precio único al carbono en toda la Unión Europea, la fórmula más eficiente en términos económicos para descarbonizar, tendría efectos regresivos y castigaría especialmente a hogares con bajos ingresos y a los países del centro y este del continente, según un estudio del centro vasco de investigación BC3.

De acuerdo con un comunicado del instituto emitido, el trabajo, publicado en la revista científica npj Climate Action, analiza cómo afectan a los distintos tipos de consumidores las principales normas climáticas europeas y políticas nacionales.

La conclusión central de la investigación es que diseñar esas políticas atendiendo solo al menor coste económico puede agravar la desigualdad social.

Un precio al carbono en la UE

En el escenario del mercado único de carbono, el más eficiente, el impacto global sobre el bienestar de los hogares sería del 5,14 %, con las mayores pérdidas concentradas en los países del centro y el este de Europa y en los hogares de ingresos medios y bajos.

Frente a esa vía, el estudio concluye que las políticas basadas en los planes de cada Estado resultan menos regresivas y aseguran una transición más justa.

La investigación también detecta diferencias según el territorio y el perfil del hogar: los hogares rurales figuran entre los más afectados.

Así como aquellos cuya persona de referencia es un hombre, un indicador que los autores utilizan para detectar patrones sistemáticos y que no refleja la distribución interna dentro de cada vivienda.

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Para llegar a estos resultados, el equipo encabezado por la investigadora de BC3 Eva Alonso-Epelde ha combinado un modelo macroeconómico con una herramienta de análisis distributivo que integra datos de unos 200.000 hogares europeos, procedentes de las encuestas de presupuestos familiares.

Los cuatro escenarios analizados se consensuaron con expertos de entidades como el Centro Común de Investigación de la Comisión Europea, el laboratorio de ideas Bruegel y la organización Carbon Market Watch.

Los propios autores subrayan que sus cálculos son conservadores, ya que miden únicamente el efecto directo de la subida de precios y no tienen en cuenta ni la posible redistribución de lo recaudado con estos impuestos ni los cambios de hábitos de consumo o de tecnología de los hogares.

Tampoco recogen beneficios indirectos de la descarbonización, como la mejora de la salud derivada de un aire menos contaminado.

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