Madrid, 21 feb (EFE).- "Los debates políticos cambian" por lo que tarde o temprano “España construirá nuevas plantas nucleares”, a pesar de la oposición del Gobierno actual, ha asegurado el presidente de nuevos reactores de la empresa tecnológica norteamericana Westinghouse, Luca Oriani.
"Tal vez no será el próximo año, o en los próximos cinco" pero para Oriani se trata de una decisión que se tornará inevitable ante la necesidad de proveer de energía asequible no ya para el mercado español, sino para el conjunto de la UE, ha indicado, durante una visita al primer simulador de alcance completo para los generadores AP1000 inaugurado esta semana en Madrid.
"La gente debe prestar atención a lo que está pasando en Alemania", ha añadido, en referencia a las declaraciones del canciller alemánl Friedrich Merz el pasado mes de enero reconociendo que cerrar las plantas nucleares en aquel país fue "un error estratégico" y, en el caso de Westinghouse, "como empresa global, lleva trabajando 140 años -de los cuales, los últimos 60 en España- así que podemos esperar",
En el mismo sentido se ha expresado durante la visita el presidente de Westinghouse España, Xavier Coll, porque "desde un punto de vista energético y político, en este momento es muy difícil cerrar las plantas actuales", aunque el ejecutivo en principio defiende su calendario de apagarlas progresivamente entre 2027 y 2033 y el propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha reiterado en varias ocasiones su intención de eliminar este tipo de energía.
Los responsables de esta compañía, que ha suministrado tecnología a cinco de los siete reactores nucleares españoles, se suman así a la ola de protestas en contra de esa hoja de ruta y a favor no sólo de mantener operativas las centrales españolas sino de apostar por la construcción de nuevas plantas, a la espera del informe del Consejo de Seguridad Nuclear sobre la petición de prórroga de la central de Almaraz (Cáceres).
Nuevo estándar
La Academia AP1000 inaugurada en la capital española se basa en lo que, según la empresa, es el nuevo estándar industrial para reactores de agua a presión y permitirá formar al futuro personal especializado encargado de operarlos.
La sala de control es de hecho idéntica a la de un reactor de este tipo y está compuesta por pantallas digitales –con sólo un par de operaciones manuales– y una cabina trasera desde donde el instructor controla y evalúa a sus alumnos, que tardarán entre tres y cinco años en completar su formación, dependiendo de su perfil.








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