8 comentarios publicados La vicepresidenta tercera del Gobierno y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Sara Aagesen, ha defendido este miércoles en el Congreso de los Diputados la prórroga de la vida útil de la central nuclear de Almaraz por la actual coyuntura energética y la elevada incertidumbre de los mercados internacionales, al tiempo que ha descartado que la decisión suponga un cambio en la política energética española o siente precedente para el resto del parque nuclear. El Ejecutivo mantiene, ha recalcado, el horizonte de cierre definitivo de las centrales nucleares en 2035 y su apuesta por las energías renovables, el almacenamiento, la electrificación y las redes.
Durante su comparecencia, solicitada a petición propia para informar sobre la situación geopolítica y los mercados energéticos, Aagesen ha asegurado que la extensión limitada de la operación de Almaraz responde exclusivamente a una coyuntura marcada por la guerra en Ucrania, el conflicto en Oriente Próximo y la volatilidad de los mercados internacionales. La autorización contempla 31 meses adicionales para Almaraz I y 19 meses para Almaraz II, después de que el Gobierno constatara el cumplimiento de tres condiciones: que la extensión no supusiera un coste económico para los consumidores, que se garantizara la seguridad nuclear y que no comprometiera la seguridad de suministro.
La decisión no modifica el calendario de cierre
La ministra ha insistido especialmente en que la decisión no modifica el calendario de cierre del resto de las centrales. “El horizonte de cierre definitivo permanece en el año 2035. No modifica la política energética”, ha recalcado ante la Cámara Baja. Según Aagesen, la prórroga es una medida “coyuntural y acotada exclusivamente a esa instalación” y no constituye ningún precedente para el resto del parque nuclear.
El Ejecutivo, ha explicado, rechazó además que la extensión de Almaraz quedara condicionada a las rebajas fiscales reclamadas por las empresas propietarias o a garantías específicas sobre los precios de la electricidad nuclear. “De ninguna de las maneras”, ha señalado al referirse a la posibilidad de que los consumidores asumieran el coste de esas medidas.
Frente a la incertidumbre energética internacional, Aagesen ha situado la reducción de la dependencia de los combustibles fósiles como una de las principales prioridades de la política energética española. La invasión rusa de Ucrania y la guerra en Oriente Próximo, ha señalado, dejan una misma lección: “Depender de los combustibles fósiles es una enorme vulnerabilidad”.
La ministra ha advertido de que la dependencia de petróleo y gas implica estar expuestos a conflictos internacionales, problemas en las rutas de suministro y mercados sobre los que España y Europa tienen una capacidad de decisión limitada. Aunque la exposición directa europea al estrecho de Ormuz sea menor en determinados suministros, ha subrayado que los mercados energéticos son globales y que las perturbaciones terminan trasladándose a las economías europeas.
Mercados energéticos muy vólatiles
En este contexto, ha reconocido que los mercados energéticos continúan “muy volátiles, muy expuestos y sometidos a incertidumbre”, con nuevas cotas elevadas tanto en el precio del barril de Brent como en el mercado gasista TTF. El Gobierno mantiene, ha asegurado, un seguimiento constante de la evolución de los mercados y de la situación con los operadores energéticos desde el comienzo de la crisis de Oriente Próximo. Aagesen ha explicado que mantuvo una nueva reunión con ellos este martes y ha advertido de que el Ejecutivo seguirá adoptando las medidas que sean necesarias mientras persista el actual escenario de volatilidad.
Pese a esta situación, la vicepresidenta ha reivindicado la posición relativa de España frente a otros grandes mercados europeos. Entre marzo y agosto, periodo que ha utilizado como referencia por coincidir con el inicio de la nueva fase de tensión en Oriente Próximo, el precio mayorista de la electricidad española fue un 24% inferior al de Alemania, un 45% menor que el de Italia y un 2% inferior al de Francia.
Aagesen ha atribuido esta evolución, en parte, al avance experimentado por las energías renovables en España durante los últimos años. En 2018, las tecnologías renovables representaban el 39% de la generación eléctrica, mientras que en 2025 alcanzaron el 57%. Además, ya suponen el 70% de la potencia instalada del sistema eléctrico nacional.
Para la ministra, estos datos son el resultado de una política energética sostenida durante los últimos años y de una transformación que ha permitido dar “un giro 180 grados” al panorama energético español. La hoja de ruta, ha reiterado, sigue siendo el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC), basado en el desarrollo de renovables, la eficiencia energética, el almacenamiento, la electrificación y la modernización de las redes.
Nuevos concursos de capacidad
El Gobierno pretende profundizar ahora en esta estrategia con nuevos concursos de capacidad para generación renovable. Aagesen ha anunciado que estas convocatorias no estarán orientadas únicamente a incorporar nueva potencia al sistema, sino que buscarán maximizar los beneficios económicos, industriales, sociales y territoriales asociados al despliegue de las renovables.
La planificación de las redes eléctricas ocupará también un papel central. La ministra ha destacado la propuesta de planificación de la red de transporte 2030, elaborada tras un proceso de diálogo con todas las comunidades autónomas y con una ampliación de las actuaciones previstas para atender las nuevas solicitudes de conexión.
En concreto, ha señalado que la propuesta incrementa un 52% las posiciones de la red de transporte destinadas a atender peticiones relacionadas con la distribución y nuevas demandas de energía. Las posiciones destinadas a grandes demandas conectadas directamente a la red de transporte aumentan un 12%, mientras que las vinculadas a ejes ferroviarios y a la electrificación de puertos se incrementan un 75%.
Aagesen también ha reivindicado el aumento de las inversiones en las redes eléctricas aprobado antes del verano mediante el real decreto que establece los límites de inversión para el próximo periodo regulatorio. Según ha explicado, el incremento supera el 100% tanto en distribución como en transporte, una decisión que el Gobierno considera necesaria para acompañar la electrificación y el crecimiento de la generación renovable.
La estrategia se completará con nuevas medidas para impulsar la electrificación de la demanda. Entre ellas, la ministra ha citado el desarrollo de un marco de apoyo a la climatización y a las bombas de calor, así como el impulso de los certificados de ahorro energético. En movilidad eléctrica, ha avanzado además una nueva convocatoria del programa Moves Corredores, que contará con una dotación de 150 millones de euros.
Estas medidas forman parte, según Aagesen, de una estrategia más amplia para reducir la dependencia energética exterior y hacer de España una economía “más competitiva y más resiliente”. La ministra ha defendido que la transformación energética acometida desde 2018 ha permitido no solo avanzar en la descarbonización, sino también reforzar la autonomía estratégica del país y mejorar su posición ante las crisis internacionales.
Respuestas
En esta línea, ha recordado las respuestas adoptadas durante la pandemia, la puesta en marcha del plan europeo REPowerEU y las medidas del Plan Más Seguridad Energética frente a la crisis provocada por la invasión de Ucrania. Ahora, ha señalado, el Gobierno aplica una lógica similar ante la crisis de Oriente Próximo, combinando medidas coyunturales para proteger a los consumidores con reformas estructurales destinadas a reducir la vulnerabilidad del sistema.
El primer paquete del plan de respuesta frente a la nueva crisis energética movilizó más de 5.000 millones de euros, mientras que el segundo, aprobado en junio, incorporó otros 1.800 millones. El objetivo, ha explicado, es mantener el apoyo a los hogares, especialmente a los más vulnerables, y a los sectores y empresas más expuestos, al tiempo que se acelera la transformación del sistema energético.
Aagesen ha defendido que España debe aprovechar las actuales tensiones geopolíticas para profundizar en esa transformación y evitar que futuras crisis vuelvan a situar al país en una posición de vulnerabilidad energética. “Tenemos que estar preparados para la siguiente”, ha señalado, después de recordar que Europa ha afrontado dos grandes crisis en menos de cinco años.
La ministra ha cerrado su intervención apelando a un “pacto país” para afrontar tanto la emergencia climática como la transformación energética. “La emergencia climática no espera, no va a esperar absolutamente a nadie”, ha advertido, antes de tender la mano a los grupos parlamentarios para alcanzar acuerdos y poner en marcha nuevas soluciones.
David B
09/09/2026