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Pocas decisiones recientes tienen tanta trascendencia para el futuro de España como la orden ministerial aprobada el pasado 12 de agosto, aunque el Gobierno haya preferido aprobarla en pleno mes de agosto y limitándose a incluirla en el boletín oficial. No hubo anuncio ni explicación alguna de por qué ahora es partidario de prolongar la vida útil de la central nuclear de Almaraz.

Debemos recordar que durante años, el cierre progresivo del parque nuclear ha constituido uno de los pilares de la política energética del Ejecutivo, y formaba parte del acuerdo de gobierno de esta extrema izquierda. El propio Pedro Sánchez llegó a afirmar, después del gran apagón, el mayor de la historia de Europa, que las centrales nucleares, lejos de ser una solución, habían sido un problema. Ahora, en cambio, una central nuclear se convierte en una pieza que el sistema necesita imperiosamente, para evitar algo que las perspectivas electorales de Sánchez no aguantarían: un nuevo apagón.

Nos preguntamos, pues, si ha cambiado la realidad energética de España o lo que ha cambiado es la política energética del Gobierno. Si ha cambiado la realidad, convendría que lo explicasen, porque las leyes físicas que rigen un sistema eléctrico no entienden de programas electorales. La electricidad debe producirse y consumirse en tiempo real, y una red con una creciente penetración renovable necesita también tecnologías capaces de aportar estabilidad, inercia y generación firme de forma continua, independientemente de las condiciones meteorológicas. La energía nuclear cumple precisamente esa función, actuando como complemento idóneo para hacer frente a la intermitencia de las fuentes renovables, además de producir electricidad sin emisiones directas de CO₂ y a precio competitivo.

Suministro asegurado

El problema para el Gobierno es que el giro con Almaraz llega después de años de advertencias sobre los riesgos de desmantelar una parte relevante de la generación firme del sistema. Se lo hemos dicho en el Congreso, que debían ser responsables, ya que el cierre nuclear no consiste simplemente en sustituir unos megavatios por otros. Tiene implicaciones sobre la seguridad de suministro, los costes, la capacidad industrial y la autonomía estratégica. Esto último se debe a que el uso de uranio, que puede almacenarse y gestionarse con mayor autonomía que los suministros de gas, evita el consumo de gas importado y reduce nuestra exposición exterior.

Debemos tener en cuenta que mantener el calendario de cierre podría traducirse en un incremento de los precios para los hogares y la industria electrointensiva, que se ha acostumbrado a los cortes de suministro (solo este verano hubo hasta seis paradas, como informaba este periódico). La energía que dejaría de aportar Almaraz tendría que ser cubierta por ciclos combinados de gas, cuya tecnología es más cara y cuyos costes de operación y de los servicios de ajuste acabarían presionando al alza sobre el conjunto del sistema. Esto debería situar el debate en un terreno mucho más pragmático, donde se piense en la salud económica y no únicamente en ideologías que aprecian o rechazan una determinada tecnología.

Allí donde existe una central nuclear suele existir también un ecosistema económico alrededor, algo paradigmático en el caso de Almaraz, con más de 4.000 empleos directos e indirectos en Extremadura y la aportación de alrededor del 7% de la electricidad consumida en España. Su continuidad resulta esencial para regiones con menor densidad industrial como la extremeña, donde el efecto tractor de la planta sobre la economía local es difícilmente sustituible a corto plazo.

Europa ha aprendido, especialmente desde la invasión de Putin a Ucrania, que depender excesivamente del exterior tiene un coste estratégico. Sustituir generación nuclear por mayores necesidades de gas reduce la autonomía estratégica y aumenta la exposición a mercados internacionales volátiles, justo lo contrario de lo que necesita un país que aspira a la prosperidad y el crecimiento.

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Alto coste del apagón

Desde el gran apagón que ha cambiado la historia energética de España, nuestro sistema eléctrico ha tenido que recurrir a medidas extraordinarias cuyo coste, según algunos cálculos, asciende a 3.360 millones de euros por la operación reforzada durante lo que llevamos de 2026, sumado a inversiones de 1.350 millones para reforzar la red. A pesar de lo que nos dice el Gobierno, no hay una elección de hierro entre renovables y nuclear, sino que se debe alcanzar una combinación tecnológica capaz de garantizar simultáneamente descarbonización, estabilidad en el servicio y precios competitivos.

No podemos considerar la prolongación de la vida útil de Almaraz una excepción, como parecen pretender los actuales reguladores. El boletín oficial nos informa de que el Gobierno considera que la energía nuclear vuelve a ser necesaria, por lo tanto, debería explicar con transparencia por qué no se plantea el mismo criterio para Ascó, Cofrentes, Vandellós II o Trillo, cuyas fechas de cierre previstas se sitúan entre 2030 y 2035.

Si se tomasen las decisiones con un criterio menos basado en dogmas y más en evidencias técnicas, magnitudes económicas y seguridad de suministro, España podría recuperar la confianza de los inversores, algo que redundaría no solo en la calidad del servicio a los hogares y a la industria, sino también en asuntos tan relevantes hoy como la capacidad de conectar a la red nuevas viviendas listas para ser habitadas.

Este “sí” a Almaraz debería servir, al menos, para restituir algo que nunca debió perderse en la política energética, la capacidad de decidir atendiendo a las necesidades reales del sistema. Si hoy está justificado mantener abierta una central nuclear, el mismo criterio debe aplicarse cuando llegue el momento de decidir sobre las demás. Solo así tendremos una política energética que mire más allá del próximo ciclo electoral y que dé a hogares, industria e inversores la certeza de que las decisiones se toman pensando en lo mejor para el país y no en los dogmas de cada momento.

Guillermo Mariscal Anaya es diputado en el Congreso en el Grupo Popular.

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8 comentarios

  • Andoni

    Andoni

    09/09/2026

    Aunque tecnicamente pueda ser o no defendible/rechazable las actuaciones de este Gobierno, el transfondo de este articulo lo interpreto mas como electoralista y demagogo. Es lamentable la situacion que estamos viviendo con los supuestos representantes que votamos. Si nos atenemos al concepto de Politica, lo que estan haciendo ultimamente TODOS no tiene nada que ver con esa parte de "dialogo y busqueda de entendimiento", si no que lo unico que se busca es la confrontacion y la "demagogia" a toda costa, para ganar un asiento y asegurar un sueldo publico, y poner el escudo juridico antes de asumir errores milmillonarios de dinero publico. Opino que este articulo no es de caracter tecnico, como sería de esperar de este periodico, sino politico. O al menos se podria obviar el origen politico del redactor.
  • PP1

    PP1

    09/09/2026

    Señor Mariscal, El gobierno lo que ha hecho es ser coherente, ojalá lo seáis cuando gobernéis y no os vendáis a las eléctricas. La nuclear se cerrará cuando las eléctricas lo decidan, lo que no se puede es ceder a sus intereses y reducirles tasas que les toca pagar a ellas con la tasa Enresa, que no sobra el dinero para cerrar las nucleares. El gobierno les dijo que si quieren seguir con la explotación que sigan pero como es lógico que no sea a cambio de concesiones que le termine costando el dinero al consumidor y por su puesto manteniendo la seguridad de las instalaciones y el suministro... Así que si las demás centrales quieren seguir no van a tener ningún problema pero con las reglas de juego que hay no amañándolas. Más vale que cuando entréis a gobernar respetéis las reglas del juego y no las amañéis para que salgan ganando los de siempre, y si queréis prorrogar el cierre de las nucleares 50 años más hacerlo pero manteniendo las reglas del juego y la seguridad de las instalaciones. Las eléctricas están esperando a que entréis vosotros para reescribir las reglas a su favor, por eso han aceptado prorrogar Almaraz, sino nunca prorrogarían el cierre de una instalación que según ellas está generando pérdidas, y ya tenemos un amplio historial de vergonzosa gestión del sistema energético del país, no engordemos más ese historial por favor. Se debe criticar lo que se hace mal (que no es poco) pero no lo que se ha hecho bien como es éste caso, porque sinceramente a la hora de votar es difícil justificar el voto a una oposición que la estrategia es la crítica per se y no la aportación de ideas mejores de las que se aplican y cuando una cosa se ha hecho bien desvincularse y no respaldadla.
  • Rodri

    Rodri

    09/09/2026

    está claro que no saben gestionar el sistema eléctrico, deberían dejarlo en manos de las energéticas
  • José Manuel Maldonado Tiestos

    José Manuel Maldonado Tiestos

    09/09/2026

    Comentario infame propio del facsio en el que seguro milita. Metemierdas y bocachanclas ya queda menos para que puedan dejar de inflarnos y rápidamente y sin hacer nada dirán como el infame Aznar "España va bien" y aquí paz y después gloria o no !? ... plumillas amplificadores de angustias con sus maledicencias. Mejor fachos si; con Franco todo era rosa de la prensa del Movimiento y ahora todo es traición e incompetencia !! Gentuza infecta. Facciosos y fascinerosos !! ...
  • Alfonso

    Alfonso

    09/09/2026

    Estimado Sr. Mariscal, - seguridad de suministro. España no diseña ni fabrica centrales nucleares, no enriquece el combustible nuclear, ni dispone de reservas en explotación de uranio (¿berkeley-Salamanda?). Si entendemos la generación eléctrica como CAPEX, en España se ha fabricado / se fabrican turbinas eólicas y paneles solares. OPEX - el viento y el sol son abundantes en España a coste cero. Así que seguridad suministro en la generación nuclear, pues la justa. - costes. La historia reciente está plagada de proyectos nucleares que han necesitado intervención estatal para asegurar la inversión con compromisos de precio de la energía producida por encima de los 100€/MWh. Si aspiramos a un precio de electricidad competitivo, como que la nuclear, tampoco. - Capacidad industrial y autonomía estratégica. Creo que las renovables superan con creces a la nuclear. - Desde el punto de vista técnico, que la nuclear aporte "estabilidad, inercia y generación firme" es cierto, pero no aporta flexibilidad, por lo que en situaciones de bajo consumo, alta hidraulicidad y penetración renovable, no ayudan en absoluto (recuerda la semana santa del 2013 y el cisma con la reducción de la capacidad nuclear) - Impacto en la economía local de una central nuclear. ¿Sabe Ud. la creación de puestos de trabajo directos e indirectos en el sector renovable en Extremadura? Directo, entre 4.000 y 6.0000, indirecto, entre 6.000 y 10.000. ¿Y las rentas a los propietarios de los terrenos? La propuesta política del Partido Popular, generación en pocas manos / empresas (para asegurarse las puertas correderas) e impuesto al sol, para que toda la generación sea producida por esas pocas manos.... Saludos, PD Tuve la oportunidad de hablar con Ud. hace tiempo y recuerdo perfectamente como me mandó a paseo, ya que solo le interesaba hablar con el CEO que mi compañía en aquel momento...
  • Rafa332

    Rafa332

    09/09/2026

    Obviamente que Almaraz sí hace falta, y las demás también. No se puede ir prorrogando centrales una a una según toque electoralmente y llamarlo planificación energética.
  • CarlosCL

    CarlosCL

    09/09/2026

    Si el Gobierno reconoce que la nuclear vuelve a ser necesaria, me parece una buenísima noticia, ahora, falta coherencia y transparencia: si Almaraz puede continuar porque el contexto energético ha cambiado, habrá que explicar con los mismos criterios qué ocurre con Ascó, Cofrentes, Vandellós II o Trillo... La seguridad energética debería estar por encima de los cambios de discurso.
  • Jose Eduardo Puente

    Jose Eduardo Puente

    10/09/2026

    Coincido con otros comentaristas en el muy bajo nivel del articulo que tiene una orientación cercana al panfleto..., con afirmaciones exageradas y salidas de tono como calificar al actual gobierno de "extrema izquierda". Sr Mariscal un poco de seriedad. Y por favor, si llegan al gobierno, le recuerdo amablemente que hacer POLITICA que no es dejar las decisiones estratégicas en manos de las eléctricas.

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