La transformación del sistema eléctrico español ya no depende únicamente de incorporar más energías renovables. El verdadero desafío pasa ahora por adaptar unas redes que fueron diseñadas para otro modelo energético y que deben responder a una demanda cada vez más compleja, impulsada por la electrificación industrial, el crecimiento de los centros de datos y la digitalización de la economía. Para Alfredo García, Country Managing Director de Hitachi Energy en España, la conclusión es clara: sin una red más flexible, digitalizada y equipada con nuevas tecnologías de electrónica de potencia será imposible absorber el fuerte incremento de consumo que se prevé durante los próximos años.
El directivo sostiene que el debate energético ha cambiado de naturaleza. Si durante la última década el foco estuvo puesto en integrar la generación renovable, ahora la prioridad debe centrarse en garantizar que la red pueda atender la nueva demanda. En este sentido, considera que la planificación eléctrica debe evolucionar hacia un modelo donde el consumo industrial, los nuevos polos tecnológicos y la electrificación de la economía ocupen un papel protagonista. Advierte de que las dificultades para obtener puntos de acceso y conexión ya se han convertido en uno de los principales obstáculos para la llegada de nuevas inversiones industriales a España.
Entre los mayores desafíos sitúa el desarrollo de los centros de datos, cuya expansión está modificando profundamente el perfil de consumo eléctrico. Explica que, a diferencia de una fábrica convencional, estos complejos presentan patrones de demanda menos predecibles y requieren una gestión específica por parte del operador del sistema. Aunque reconoce que el Gobierno mantiene ciertas reservas sobre el impacto económico que generan este tipo de infraestructuras, destaca el fuerte respaldo que están encontrando en varias comunidades autónomas, convencidas de que pueden atraer empleo cualificado y actividad tecnológica. Sin embargo, insiste en que su principal preocupación ya no es el diseño interno de las instalaciones, sino conseguir capacidad de conexión a la red.
A juicio de García, las redes eléctricas se han convertido en el auténtico cuello de botella de la transición energética. Considera que durante años el debate se centró casi exclusivamente en desplegar renovables, relegando a un segundo plano las inversiones necesarias para modernizar las infraestructuras de transporte y distribución. Ahora, sostiene, resulta imprescindible ampliar la red, digitalizarla e incorporar tecnologías que aporten mayor flexibilidad para gestionar un sistema donde la generación y el consumo fluyen en múltiples direcciones y donde los propios consumidores pueden convertirse también en productores de electricidad.
Electrónica de potencia, nuevo pilar del sistema eléctrico
En este contexto, defiende el papel de la electrónica de potencia como uno de los pilares del nuevo sistema eléctrico. Explica que tecnologías como los STATCOM y los nuevos e-STATCOM permiten responder prácticamente de forma instantánea a las variaciones de tensión, aportando una estabilidad que antes proporcionaban las grandes centrales convencionales. Frente a soluciones tradicionales, estas tecnologías ofrecen una regulación continua y mucho más rápida, algo que considera esencial en sistemas con una elevada penetración de energías renovables como el español.
Precisamente, el apagón registrado el año pasado ha supuesto, en su opinión, un punto de inflexión. Aunque reconoce que ningún país desea enfrentarse a un episodio de estas características, cree que ha servido para evidenciar las limitaciones del modelo de planificación existente y acelerar decisiones que llevaban tiempo sobre la mesa. García recuerda que algunos de estos equipos ya figuraban en anteriores planes de Red Eléctrica, pero considera que el incidente ha impulsado definitivamente su incorporación. España, afirma, llega algo tarde respecto a otros países europeos, aunque todavía está a tiempo de modernizar su red si mantiene el ritmo inversor.
El responsable de Hitachi Energy considera que esta transformación no puede entenderse sin reforzar las interconexiones internacionales. Recuerda que España continúa siendo una isla energética, con una capacidad de interconexión muy inferior a la recomendada por la Unión Europea. Incluso cuando entre en funcionamiento la interconexión del Golfo de Vizcaya, prevista para 2028, el país apenas alcanzará un 5% de capacidad frente al objetivo europeo del 15%.
Para García, estas conexiones son fundamentales para reforzar la estabilidad del sistema y facilitar el intercambio de energía entre países. No obstante, reconoce que las negociaciones con Francia siguen siendo complejas debido a las implicaciones económicas y estratégicas que tienen estas infraestructuras para el país vecino. Mientras tanto, Europa continúa buscando alternativas para mejorar la integración del mercado eléctrico continental mediante nuevas conexiones en corriente continua de alta tensión.
Precisamente, Hitachi Energy mantiene una posición de liderazgo en esta tecnología. García recuerda que la primera interconexión en corriente continua del mundo fue desarrollada por la antigua ASEA, una de las compañías que posteriormente daría origen a ABB y, más tarde, a Hitachi Energy. A su juicio, la corriente continua seguirá ganando protagonismo durante los próximos años por su capacidad para transportar grandes volúmenes de energía a largas distancias y facilitar la integración de los sistemas eléctricos europeos.
Cadena de suministro
La creciente electrificación también está tensionando la cadena de suministro. García reconoce que los plazos de entrega de grandes transformadores se han duplicado e incluso triplicado respecto a los habituales antes de la pandemia y la guerra de Ucrania. Sin embargo, considera que las grandes compañías eléctricas han sabido adaptarse anticipando sus compras para evitar retrasos en los proyectos. Los desarrolladores de centros de datos, añade, han aprendido rápidamente esta dinámica y están asegurando con años de antelación el suministro de equipos críticos.
Otro de los retos identificados es la gestión de los puntos de conexión a la red. El directivo cree necesario establecer criterios más claros para asignar capacidad y evitar fenómenos especulativos derivados de la reserva de nudos por proyectos que finalmente no llegan a ejecutarse. En su opinión, resulta imprescindible priorizar aquellas iniciativas con mayor grado de madurez y viabilidad industrial.
Respecto a la creciente competencia internacional, García señala que Europa debe reforzar su autonomía industrial en componentes estratégicos para el sistema eléctrico. Aunque Hitachi Energy dispone de una importante base industrial en Europa y abastece desde sus fábricas europeas al mercado comunitario, reconoce que la entrada de fabricantes chinos en el mercado español ha aumentado significativamente durante los últimos años, favorecida por la fuerte demanda de equipos para proyectos renovables y por la necesidad de acortar plazos de suministro.
El almacenamiento energético constituye otro de los elementos esenciales para el nuevo sistema eléctrico. García considera que el desarrollo del mercado de capacidad permitirá impulsar definitivamente las inversiones en baterías, que no solo contribuirán a equilibrar los precios de la electricidad, sino también a proporcionar servicios fundamentales para la estabilidad de la red gracias a su capacidad de respuesta prácticamente instantánea.
Presencia en España
En paralelo, Hitachi Energy continúa reforzando su presencia industrial en España. Desde la adquisición por parte de Hitachi de la antigua división de redes eléctricas de ABB en 2020, la compañía ha experimentado un fuerte crecimiento y ha duplicado prácticamente su plantilla en el país. Actualmente cuenta con unos 1.500 empleados y mantiene un ambicioso plan de inversiones que incluye la ampliación de su fábrica de Córdoba, la construcción de una nueva planta en Zaragoza, prevista para entrar en funcionamiento en 2028, la integración de la compañía sevillana eks Energy, especializada en electrónica de potencia para sistemas de almacenamiento, y el desarrollo en Madrid de un centro europeo de gestión de proyectos que espera alcanzar los 300 profesionales.
Con estas inversiones, García considera que España se está consolidando como uno de los principales polos industriales de Hitachi Energy en Europa. De cara al futuro, la compañía no contempla abrir nuevas fábricas desde cero, sino continuar ampliando las instalaciones existentes para responder al fuerte crecimiento de la demanda mundial de equipos eléctricos.
En paralelo, Hitachi Energy mantiene un diálogo continuo con Red Eléctrica para el desarrollo de las nuevas soluciones de flexibilidad que necesita el sistema español. García confirma que la tecnología ya está disponible y que la compañía espera participar en los futuros procesos de licitación de los nuevos equipos de electrónica de potencia, un mercado que considera estratégico tanto para España como para el posicionamiento de la empresa en Europa.
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