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Brasil, motor de la nueva energía latinoamericana

Con una de las matrices eléctricas más limpias del mundo, el gigante sudamericano acelera su apuesta por la eólica y la solar para descarbonizar sus sectores más críticos. Sin embargo, enfrenta cuellos de botella en la infraestructura de transmisión y definir un marco regulatorio que hoy mantiene en vilo a los grandes inversores internacionales

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Brasil no solo es la mayor economía de América Latina. También se ha convertido en su epicentro energético limpio. Según el Energy Transition Index 2025 del Foro Económico Mundial, el país ocupa el puesto 15 a nivel global y lidera la región en diversificación energética, precios más bajos y un uso creciente de energías limpias. Pionero en la integración de redes inteligentes en grandes áreas urbanas, atrae cada vez más capital de riesgo para tecnologías energéticas y alberga la mayoría de las empresas latinoamericanas dedicadas a biocombustibles de segunda generación, energía eólica y, recientemente junto con Chile, hidrógeno verde.

La firma canadiense Corporate Knights, especializada en sostenibilidad y economía regenerativa, reveló en su ranking de transición energética para América Latina que siete de las diez empresas más innovadoras son brasileñas. Alupar, Neoenergia, Energisa, CEMIG, Engie Brasil, Sabesp y Copel encabezan la lista.

Brasil lleva décadas construyendo una matriz eléctrica de base renovable, y ahora está dando el salto hacia la digitalización y las finanzas verdes.

Smart grids: el salto tecnológico

Brasil es pionero en la integración de redes inteligentes en entornos urbanos complejos. Ciudades como São Paulo y Río de Janeiro ya implementan sistemas que permiten medir, gestionar y optimizar el consumo eléctrico en tiempo real. Las smart grids reducen pérdidas, mejoran la respuesta ante picos de demanda y facilitan la integración de energías renovables intermitentes.

Energisa, una de las compañías líderes en este ámbito, lleva más de un siglo innovando en el sector. Su CEO, Ricardo Botelho, explica por qué la modernización de las redes es hoy una prioridad inaplazable:

"Las redes necesitan ser más complejas para hacer frente al aumento de la demanda y, al mismo tiempo, resilientes frente al cambio climático, que trae eventos extremos. La tecnología, como la automatización de las redes y la inteligencia artificial para la inspección, es fundamental en este proceso. Estas herramientas nos ayudan a anticipar eventos como tormentas e inundaciones, hacer mantenimiento preventivo y permitir una gestión más eficiente de los flujos de energía, que hoy ya no son unidireccionales, sino multilaterales."

Ricardo Botelho, CEO de Energisa

Neoenergia está también a la vanguardia en este campo, con inversiones en sensores, medidores digitales y plataformas de gestión remota. El siguiente paso es la inteligencia artificial aplicada a la predicción de demanda y mantenimiento predictivo.

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Se trata de un conjunto de siete proyectos en los estados de Santa Catarina, São Paulo, Minas Gerais, Rio de Janeiro, Mato Grosso do Sul, Bahia y Rio Grande do Norte.

El capital riesgo apuesta por Brasil

La transición energética brasileña ya no depende únicamente de la inversión pública o de las grandes eléctricas. El venture capital ha descubierto el país. Fondos internacionales están financiando startups locales de energía solar distribuida, almacenamiento en baterías y movilidad eléctrica.

Brasil se ha convertido en el principal destino latinoamericano de inversión temprana en energy techs, por delante de México y Chile. La combinación de mercado interno masivo, recursos naturales abundantes y un ecosistema emprendedor en maduración explica el fenómeno.

Un ejemplo reciente de este dinamismo es el fondo de capital riesgo de 96 millones de dólares lanzado por Petrobras. Gestionado por Valetec Capital, el vehículo invertirá en energías renovables, almacenamiento, captura de carbono, movilidad eléctrica y combustibles sostenibles. La convocatoria para elegir al gestor atrajo a 32 candidatos, un reflejo del interés que despierta el sector. "Este fue el fondo más grande y emocionante lanzado en los últimos dos años", afirma Ricardo Kahn, director de consultoría e innovación de Valetec. "Algo que movilizó a toda la industria".

Biocombustibles de segunda generación e hidrógeno verde

Brasil fue pionero mundial en biocombustibles con el etanol de caña de azúcar. Ahora está dando un paso más allá. Las empresas del país lideran el desarrollo de biocombustibles de segunda generación, elaborados a partir de residuos agrícolas y forestales, sin competir con la producción de alimentos.

Copel, la principal distribuidora de electricidad del estado de Paraná con presencia en otras nueve unidades de la federación, fue la primera compañía eléctrica brasileña en cotizar en la Bolsa de Nueva York (1997). La empresa se ha comprometido a alcanzar la neutralidad de carbono en sus emisiones de alcance 1 para 2030 y, tras deshacerse de sus plantas térmicas de carbón y petróleo, genera actualmente el 100% de su electricidad a partir de fuentes renovables, principalmente hidroeléctricas. Fue pionera en la conversión de residuos avícolas en biogás e hidrógeno renovable, un ejemplo temprano de economía circular aplicada a la energía que la compañía mantiene en funcionamiento.

El horizonte del hidrógeno verde en Brasil, sin embargo, es incierto. El país cuenta con un marco legal ambicioso (la Política Nacional de Hidrógeno de Bajo Carbono) y un enorme potencial renovable. Pero los grandes proyectos pilotos en los puertos de Pecém (Ceará) y Suape (Pernambuco), que prometían inversiones millonarias de empresas como Fortescue y Qair, están paralizados o en fase de replanteamiento por falta de compradores y de una regulación clara. En Piauí, la justicia suspendió la licencia del principal proyecto a principios de 2026 por irregularidades ambientales. El gobierno aún no ha publicado los decretos que regulan los 18.300 millones de reales en subsidios previstos. El resultado, según analistas, es un "limbo regulatorio" que frena las decisiones de inversión. El hidrógeno verde brasileño, por ahora, es más promesa que realidad.

Energía eólica y solar: un tercio de la electricidad brasileña

En agosto de 2025, la eólica y la solar generaron por primera vez más de un tercio de la electricidad del país: un 34% del total, según datos de Ember. La eólica alcanzó el 21% y la solar el 13%, frente al 15% y el 2,2% respectivamente de hace cinco años.

Fuente: EMBER

El Nordeste concentra la mayor parte de los parques eólicos, aprovechando vientos constantes y previsibles. Neoenergia, una de las grandes distribuidoras, inauguró en 2023 el primer proyecto híbrido eólico-solar del país en Paraíba, capaz de generar 600 megavatios, suficiente para abastecer un millón de hogares.

La Asociación Brasileña de Energía Eólica (ABEEólica) ha advertido que la ralentización en la concesión de licencias y la congestión en las líneas de transmisión podrían frenar el ritmo de crecimiento. El gobierno ha respondido con subastas de nuevas líneas y reglas para compensar la generación distribuida, pero el mercado observa con cautela.

La expansión eólico-solar logró compensar la caída de la generación hidroeléctrica durante la sequía de 2025. A diferencia de 2021, cuando la generación fósil se disparó al 26% para cubrir el déficit, en agosto de 2025 apenas alcanzó el 14%. La diversificación, en definitiva, está funcionando.

La eólica será "determinante" en la transición energética de Brasil
La economía de Brasil pasará por una fuerte reforma para descarbonizarse y la energía del viento pasará a ser fundamental, según la responsable de ABEEólica.

Startups energéticas

El ecosistema de startups energéticas en Brasil está creciendo con fuerza, sobre todo en torno a la energía solar distribuida y a modelos que facilitan el acceso sin grandes inversiones iniciales. Un actor destacado es Solfácil, que se centra en ofrecer financiación para instalaciones solares residenciales y comerciales, resolviendo una de las principales barreras del sector.

También son relevantes 77Sol, que conecta integradores solares con herramientas digitales, y Sunne Energias Renováveis, que opera en el modelo de generación compartida, permitiendo a consumidores acceder a energía renovable sin instalar paneles propios. Este enfoque está alineado con la regulación brasileña de generación distribuida, que ha impulsado el crecimiento del sector en los últimos años.

En paralelo, están emergiendo soluciones tecnológicas orientadas a la optimización del consumo y la reducción de costes energéticos para empresas. Clarke Energia ayuda a compañías a gestionar contratos eléctricos y elegir proveedores más competitivos dentro del mercado libre de energía, mientras que Nextron Energia ofrece acceso a energía renovable mediante modelos de suscripción, sin necesidad de inversión en infraestructura.

Estas propuestas reflejan tendencias reales del mercado brasileño: digitalización del sector energético, apertura progresiva del mercado libre y presión por reducir costes en un país donde la electricidad puede ser cara.

La sequía que azota el Amazonas y el sureste amenaza la generación hidroeléctrica. La deforestación sigue siendo una sangría. Y la desigualdad en el acceso a la energía limpia persiste en las periferias y zonas rurales.

Brasil tiene los mimbres para liderar la transición energética latinoamericana. Pero para que el liderazgo sea sólido y duradero, necesitará resolver estos cuellos de botella con inversión, agilidad regulatoria y una mirada puesta en la equidad territorial.

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