Brasil ofreció este domingo sus recursos, tecnologías y ventajas comparativas para liderar la producción del combustible sustentable para la aviación (SAF, por sus siglas en inglés) demandado por las aerolíneas de todo el mundo.
La oferta fue hecha por el vicepresidente brasileño, Geraldo Alckmin, en la ceremonia de apertura de la asamblea general anual de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (Iata), que se celebra hasta el lunes en Río de Janeiro.
"Brasil tiene una ventaja comparativa única en este debate. Somos uno de los mayores productores de biocombustibles en el mundo", afirmó Alckmin.
Según el vicepresidente, la poderosa agroindustria del país, la gran biodiversidad y la capacidad de investigación y desarrollo colocan a Brasil en una posición privilegiada para liderar la producción de SAF en el mundo.
Escala industrial
Brasil ya produce combustible sustentable de aviación a escala industrial en una refinería de la petrolera estatal Petrobras en Río de Janeiro, en la que transforma aceites residuales y vegetales como maíz y soja.
El país cuenta con una Ley del Combustible del Futuro que hace obligatoria la reducción gradual de las emisiones contaminantes de la aviación a partir de 2027 y que puede expandir significativamente su capacidad de producción de SAF.
Según algunos estudios, Brasil tiene capacidad para producir entre 7.000 y 8.000 millones de litros de SAF tan solo a partir de los residuos de su agroindustria.
"Brasil puede ser para la descarbonización de la aviación lo que ningún otro país puede: una potencia verde con capacidad industrial para transformar recursos naturales en solución global", afirmó Alckmin.
La oferta brasileña se conoce un día después de que la IATA, que reúne a las aerolíneas responsables por cerca del 85 % del transporte aéreo mundial, admitiera que la actual producción de SAF en todo el mundo tan solo cubre el 0,8 % del consumo total de las aerolíneas.
SAF
Según la entidad, la producción de SAF alcanzará en 2026 unas 2,4 millones de toneladas, frente a las 1,9 millones de toneladas en 2025 y a las 1,0 millones de toneladas en 2024.
Aunque supone un aumento interanual por dos años seguidos, el crecimiento continúa muy por debajo de lo necesario para que el sector alcance la meta que se impuso hace cinco años de alcanzar emisiones cero en 2050.
Walsh atribuye el lento avance a políticas públicas mal coordinadas y a la falta de interés de las compañías petroleras para invertir en alternativas renovables.
El SAF, elaborado a partir de materias primas como aceites usados, residuos agrícolas o biomasa, puede reducir las emisiones de carbono hasta en un 80 % en comparación con el queroseno convencional, pero sigue enfrentando obstáculos relacionados con sus elevados costos de producción.






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