Neste presentó resultados por debajo de las estimaciones de los analistas en las divisiones de refino de productos petrolíferos y de marketing y servicios. La división de biocombustibles se comportó mejor de lo esperado. Esto provocó que la acción comenzase la sesión del viernes con una caída del 8%. Una vez finalizada la presentación a los analistas, la acción ya estaba más cerca de los 30 euros por acción con una caída superior al 10%.
Su presentación de resultados no ayudó a mitigar los temores de los inversores. El intenso calendario de paradas programadas en la segunda mitad del año va a prevenir que la refinadora noruega pueda capitalizar las tensiones en Medio Oriente, sobre todo en lo que se refiere a captar los altos precios de los destilados medios. A media hora del cierre de la sesión la acción caía un 7%.
El consejero delegado de Neste, Heikki Malinen, comentó que en el segundo semestre de 2026 se prevén tres paradas de mantenimiento, de 8 semanas a partir de agosto de 2026
en la refineria de Porvoo, Finlandia, otras 8 semanas durante el cuarto trimestre de 2026 en Róterdam y 11 semanas a partir de diciembre de 2026 para una de las líneas de producción de Singapur.
El consejero delegado compartió con los analistas las expectativas para 2026
El consejero delegado espera que los volúmenes de ventas de productos renovables o biocombustibles en 2026 sean aproximadamente iguales a los de 2025, mientras que los volúmenes de ventas de productos petrolíferos serán inferiores a los del año pasado, debido a estas paradas. También este calendario ha provocado que la inversión este año se sitúe más cerca de la parte alta del rango de estimaciones de 1.000 a 1.200 millones de euros. En cuanto a factores mitigantes, las mejoras de eficiencia podrían llegar a los 350 millones de euros para finales de 2026, de los cuales 250 millones de euros provendrán de la reducción de costes operativos.
El consejero delegado se mostró muy positivo con la evolución de la regulación europea de combustibles a largo plazo. Tanto Alemania como los Países Bajos se han convertido en pilares regulatorios en Europa, ya que ya han implementado completamente la Directiva de Energías Renovables III (RED III). Incluso España ha formalizado la RED III a partir de 2027 con mandatos relativamente ambiciosos para el transporte por carretera.
En Estados Unidos, la implementación de la Obligación de Volumen de Energías Renovables (RVO) para el diésel de biomasa está finalizada y esto ha generado una tensión en precios en favor de los productores estadounidenses, incluida la planta en California de Neste. Por último, en Singapur, el mandato de que el consumo de combustible de aviación sostenible (SAF) represente el 1% del consumo total entrará en vigor en enero de 2027, con el consiguiente incremento de demanda local para la producción de su refinería en este país.
Neste actualizó sus proyecciones de crecimiento de demanda de biocombustibles
Todas estas iniciativas a nivel europeo y americano proporcionan un marco de consumo predecible y creciente para la industria de los biocombustibles. Neste predice que las perspectivas de la demanda de diesel renovable subirán desde aproximadamente 19 millones de toneladas en 2026 a más de 30 millones de toneladas en 2030, un crecimiento anual superior al 10%, impulsada principalmente por la normativa europea RED III y la demanda estadounidense.
Además predice que la demanda de SAF evolucionará desde los aproximadamente 2 millones de toneladas en 2026 hasta los 7 millones de toneladas en 2030, lo que implica una tasa de crecimiento anual superior al 35% anual. Por regiones, Asia - Pacifico aportará más del 50% del crecimiento, seguida de Europa, mientras que el resto del mundo contribuye marginalmente a este crecimiento.
No se aclaró la política de retribución al accionista
A pesar de las atractivas tasas de crecimiento en la demanda global de biocombustibles, Neste no clarificó en cuánto va a crecer el dividendo de 2026 respecto del año pasado. Teniendo en cuenta que ya no existe una política de dividendos específica, esta será una decisión más a finales del año fiscal. La empresa noruega ha dado prioridad a mantener el apalancamiento por debajo del 40%, preservar una flexibilidad financiera, a la vez que la inversión ha vuelto a situarse en el límite máximo establecido el año pasado.
Los analistas preguntaron incluso si se estaba planteando un programa de recompra de acciones, a lo que el consejero delegado no quiso contestar. No deberían sorprender este tipo de preguntas en un escenario de fuerte subida de los precios de los derivados del petróleo. Neste se debería estar beneficiando de este escenario, lo que sí está ocurriendo en los negocios de downstream de las principales petroleras europeas. Esto está llevando al sector petrolero a expandir sus programas de recompra de acciones y en general a mejorar la retribución de los accionistas.
Sin embargo, la inflación en el precio de los biocombustibles es solo una parte de la cuenta de resultados de empresas como Neste. El último repunte del precio del crudo por el nuevo cierre del Estrecho de Ormuz ha coincidido con un repunte en el coste de la materia prima, lo que no ayuda a mejorar el margen bruto de esta división. Si añadimos niveles bajos de utilización de las refinerías para adaptarlas a procesos a materias primas más complejos, pero con mayores retornos a largo plazo, más el intenso calendario de paradas programadas, la frustración de los inversores estaría justificada. Para cuando Neste haya puesto a punto todas sus refinerías, existe el riesgo que la crisis de Oriente Medio ya se haya solucionado.
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