El Consejo de Electricidad de China (CEC) ha publicado un informe que prevé que la capacidad instalada de energía solar supere por primera vez a la del carbón y que, junto con la eólica, represente la mitad del total a finales de año, en línea con los avances del país en la transición verde de su sistema eléctrico.
El CEC, asociación del sector eléctrico en el país, publicó un 'Informe de análisis y previsión sobre la situación nacional de la oferta y la demanda de electricidad' en el que prevé un crecimiento sostenido del consumo eléctrico nacional y una mayor presencia de energías limpias.
Según el informe, el consumo total de electricidad en China aumentará entre un 5 y un 6% interanual en 2026, impulsado por un crecimiento estable en la economía del país asiático, especialmente en torno a nuevas infraestructuras relacionadas con la innovación y modernización industrial.
Así, este año se prevé que la capacidad instalada de energía solar supere por primera vez a la del carbón y que, a finales de año, la eólica y la solar representen conjuntamente la mitad de la capacidad total instalada de generación eléctrica.
Bajo el objetivo nacional de "doble carbono", que fija alcanzar el pico de emisiones antes de 2030 y la neutralidad climática en 2060, las nuevas energías mantendrán un fuerte ritmo de incorporación: la nueva capacidad total instalada en 2026 superará los 400 millones de kilovatios, de los cuales más de 300 millones corresponderán a energías renovables.
China, el carbón y la energía solar
Esto dará como resultado una capacidad total instalada de generación eléctrica de aproximadamente 4.300 millones de kilovatios a finales de año, de los cuales alrededor del 63% corresponderán a energías no fósiles, mientras que la proporción del carbón descenderá hasta cerca del 31%.
Organizaciones como Greenpeace señalan que China se encuentra en un punto de inflexión en su transición energética, en el que el fuerte crecimiento de la energía eólica y solar podría ayudar a alcanzar el pico de emisiones del gigante asiático, si bien advierten de que la expansión del carbón continúa y de que el ritmo de despliegue de las renovables muestra signos de moderación.
Asimismo, existen tensiones en el sector fotovoltaico chino, donde las autoridades han pedido en múltiples ocasiones frenar la competencia excesiva y las guerras de precios derivadas del exceso de capacidad industrial.
Pese a colocarse como el mayor emisor de gases de efecto invernadero en el mundo, en los últimos años China ha intensificado sus esfuerzos para alcanzar sus dos objetivos climáticos: alcanzar el pico de sus emisiones de dióxido de carbono antes de 2030 y la neutralidad de carbono antes de 2060.






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