Política energética

Cómo la guerra en Oriente Medio está golpeando duramente a Asia y amenaza con una recesión global

El impacto económico de los altos precios del petróleo es enorme para los importadores asiáticos cuya dependencia del petróleo de Oriente Medio es muy elevada

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Un atisbo de esperanza surgió en la cuarta semana de la guerra, con informes sobre conversaciones entre Estados Unidos e Irán que inicialmente hicieron bajar el Brent por debajo de los 100 dólares por barril. El tiempo dirá si esto marca un punto de inflexión en la crisis o si las restricciones a las exportaciones del Golfo se prolongan y empujan los precios al alza.

La importancia del petróleo y la sensibilidad de la economía global a su precio no pueden subestimarse. El análisis de Wood Mackenzie sugiere que un escenario en el que el Brent promedie 125 dólares por barril durante 2026 conduciría a una recesión global. Ninguna economía es inmune a las consecuencias de precios elevados y sostenidos del crudo, pero algunas se ven más afectadas que otras. Los principales países importadores de petróleo de Asia están entre los que sienten el impacto con mayor intensidad.

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Los gobiernos de la región han desplegado rápidamente una serie sin precedentes de medidas de protección para los sectores y consumidores más afectados. Sin embargo, estas intervenciones tienen un coste enorme y, si los precios del petróleo se mantienen altos, algunos gobiernos asiáticos pronto alcanzarán su límite fiscal.

Dependencia asiática del petróleo de Oriente Medio

La dependencia de Asia del petróleo de Oriente Medio es una realidad estructural desde hace mucho tiempo. Antes de la guerra, alrededor del 80% del crudo que pasaba por el estrecho de Ormuz se destinaba a refinerías asiáticas. Japón y Corea del Sur obtenían más del 90% y el 70%, respectivamente, de sus importaciones de petróleo del Golfo antes del inicio del conflicto. China e India, los dos mayores importadores de petróleo del mundo, han diversificado activamente sus suministros incluyendo Rusia y Estados Unidos, pero aún dependen de Oriente Medio para aproximadamente la mitad de su crudo.

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“Las economías en desarrollo del sudeste y sur de Asia, donde el crecimiento económico depende típicamente de la manufactura y la exportación de bienes, son particularmente vulnerables”, dice Simon Flowers, presidente y jefe de análisis de Wood Mackenzie. “La mayoría tiene reservas limitadas de divisas para pagar las crecientes facturas de importación de petróleo. En 2026, la “prima de guerra” ya no es un riesgo teórico, sino que, afectará duramente a las cuentas nacionales”.

Los gobiernos asiáticos responden con subsidios

Los gobiernos asiáticos intentan evitar una repetición de la crisis del coste de vida de 2022. “Más allá de la gestión de la demanda, los gobiernos asiáticos han pasado de precios de mercado para los productos petrolíferos a una intervención agresiva. Se están implementando numerosas políticas en toda la región, aunque la mayoría se resume en lo mismo: subsidios a los consumidores”, señala Flowers.

Los topes de precios en las gasolineras son la herramienta principal, con los gobiernos compensando las pérdidas mediante diversos mecanismos. En Indonesia, las pérdidas de la empresa estatal Pertamina se recuperarán posteriormente mediante compensación gubernamental; Japón y Malasia tienen esquemas similares para refinadores y proveedores de combustible. En Tailandia y Vietnam, las pérdidas de las compañías petroleras se cubren actualmente con fondos específicos, aunque la duración de estos fondos ya está siendo puesta a prueba. China, por su parte, tiene un “tope” de 130 dólares por barril sobre los precios de los productos refinados que las refinerías pueden trasladar a los consumidores. Quizás anticipando precios más altos, China introdujo esta semana subsidios al diésel y la gasolina a pesar de no haberse superado ese límite.

India, por su parte, presenta una variante: “el gobierno congeló rápidamente los precios minoristas, pero las empresas estatales de comercialización de petróleo deben absorber inicialmente las pérdidas. Cuando estas se vuelven insostenibles, el gobierno central interviene reduciendo impuestos, sacrificando ingresos fiscales para mantener estable el precio en surtidor”, explica Flowers.

Los subsidios tienen un enorme coste para las arcas de los estados

En conjunto, los subsidios representarán un enorme coste para los gobiernos. Si el petróleo se mantiene en 100 dólares por barril durante cuatro meses, Wood Mackenzie estima que la factura total de subsidios en Asia superará los 80.000 millones de dólares. En un escenario de precios altos prolongados, además de la destrucción de la demanda, el impacto económico se multiplica, afectando déficits fiscales, balanza de pagos e incluso calificaciones crediticias.

La capacidad de mantener estos subsidios varía mucho según el país. “Tailandia y Vietnam han recurrido a fondos de emergencia presupuestarios para financiar los subsidios, pero el fondo de Tailandia ya está en déficit y el de Vietnam se agotará a principios de abril si se mantiene el ritmo actual”, explica Flowers.

Los déficits fiscales ampliados parecen casi inevitables durante 2026 en gran parte de Asia. Si el Brent promedia 100 dólares por barril durante cuatro meses, India sería la más afectada entre las principales economías de Asia: estimamos un coste equivalente al 0,7% del PIB y al 7,2% de los ingresos gubernamentales en el año fiscal 2025-26. Indonesia corre el riesgo de superar su límite legal del 3% de déficit fiscal si los subsidios continúan.

“Incluso los gobiernos que no enfrentan problemas inmediatos de financiación podrían sufrir durante años el peso de mayores déficits. La depreciación de las monedas en estos países importadores de energía podría agravar el problema de la deuda”, añade.

Y ahora, ¿qué?

“Una escalada del conflicto sería claramente el peor escenario para las economías asiáticas. Un Brent promediando 125 dólares en 2026 llevaría a la economía global a una recesión y causaría un daño masivo no solo a los mercados asiáticos, sino también a sus principales mercados de exportación en todo el mundo”, afirma Flowers.

Y concluye: “Para Asia y el resto del mundo, la reciente caída moderada de los precios del petróleo es muy bienvenida. Pero lo que realmente importa es un alto el fuego duradero y el regreso de los petroleros cargados transitando por el estrecho de Ormuz”.

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