El ataque ucraniano de ayer contra la refinería rusa de Omsk repercutirá en Kazajistán, cuya frontera se encuentra a 100 kilómetros de la capital regional homónima, según comentó a EFE un experto kazajo.
Astaná compra diésel y queroseno a Rusia, que se encuentra en grave déficit de combustible debido a los constantes ataques ucranianos contra infraestructura petrolera y logística, por lo que la crisis puede extenderse a la vecina nación centroasiática, afirma el experto económico Denís Krivoshéyev.
"Kazajistán no es completamente autosuficiente en combustibles. Es positivo que el Gobierno esté prestando atención a este desafío", señala Krivoshéyev.
Otros expertos ya advertían con antelación del riesgo para Kazajistán de un posible ataque contra la refinería de Omsk, la mayor del país en términos de capacidad de refinación de petróleo (aproximadamente el 10 % de capacidad total del país), pero no querían hacer público su temor para no crear un efecto de llamada.
El ataque a la refinería
Cada año Kazajistán sufre desabastecimiento de combustible durante la temporada de cosecha de cereales, uno de sus principales productos exportadores, que, según Krivoshéyev, se paliaba hasta ahora con importaciones rusas.
"El número de vehículos crece constantemente y, en consecuencia, también lo hace el consumo de todo tipo de combustible. Si bien antes la solución residía en los suministros rusos, ahora es inútil esperarlos", explica.
Peores son las estimaciones para el queroseno, ya que la república importa la mitad de dicho combustible de aviación de Rusia.
"Podríamos, por supuesto, cambiar al combustible chino, pero no hay infraestructura, o mejor dicho, es mínima", añade.









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