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El conflicto en Oriente Medio amenaza con encarecer la electricidad en Europa y acelerar la transición energética

Un bloqueo prolongado de Ormuz para el transporte de GNL podría disparar los precios del gas y de la electricidad, debilitar la actividad económica y acelerar la electrificación del transporte y la calefacción en Europa, según Wood Mackenzie

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La persistencia del conflicto en Oriente Medio y la incertidumbre sobre la reapertura del estrecho de Ormuz se han convertido en un nuevo foco de riesgo para los mercados energéticos europeos. Según un análisis de Wood Mackenzie, un bloqueo prolongado de esta ruta estratégica para el transporte de gas natural licuado (GNL) podría disparar los precios del gas y de la electricidad, debilitar la actividad económica y acelerar la electrificación del transporte y la calefacción en Europa.

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Incertidumbre y volatilidad

El informe parte de la premisa de que los repetidos fracasos de los altos el fuego y la falta de alineación entre los objetivos de Estados Unidos e Israel dificultan un acuerdo de paz duradero. Como consecuencia, la incertidumbre sobre el tránsito de buques metaneros por el estrecho de Ormuz continúa generando una elevada volatilidad en los mercados europeos del gas y la electricidad.

Una interrupción en el estrecho de Ormuz pondría en peligro el 10% de las importaciones de GNL de Europa
La seguridad energética de Europa podría verse amenazada si se interrumpieran las exportaciones de GNL de Catar y los Emiratos Árabes Unidos. Italia, Bélgica, Polonia, Reino Unido y España serían los países más afectados, según IEEFA.

Los analistas advierten de que cualquier interrupción sostenida del tráfico marítimo tendría efectos inmediatos. La reducción del suministro de GNL elevaría los precios del gas en el corto plazo, incrementando también el coste de la generación eléctrica y presionando al alza los precios de la electricidad. Al mismo tiempo, el encarecimiento de los combustibles fósiles provocaría una destrucción de la demanda de gas, ya que empresas y consumidores acelerarían la adopción de vehículos eléctricos y bombas de calor para reducir su dependencia de este combustible.

Aunque el escenario base de Wood Mackenzie, publicado en mayo de 2026, sigue considerando que el conflicto no modificará de forma estructural los fundamentos del mercado eléctrico europeo, la consultora ha elaborado dos escenarios alternativos para evaluar las consecuencias de una crisis más prolongada.

El primero, denominado "Acuerdo de verano", contempla que las interrupciones en el estrecho de Ormuz se prolonguen durante varios meses, pero que el tráfico marítimo se restablezca antes de finalizar el verano. En este supuesto, las tensiones geopolíticas persisten sin una escalada militar adicional y las exportaciones de GNL comienzan a recuperarse a partir de septiembre.

En este escenario, el impacto se concentra principalmente entre 2026 y 2029, periodo durante el cual los precios del gas permanecerían por encima de las previsiones iniciales.

A partir de 2030, el mercado volvería gradualmente a la trayectoria prevista en el escenario base. La demanda eléctrica apenas variaría, ya que la rápida resolución de la crisis limitaría tanto las intervenciones políticas como la aceleración de la electrificación. Aun así, el precio medio de la electricidad en Europa aumentaría alrededor de 13 euros por megavatio hora en 2027 respecto a las previsiones originales.

Interrupción prolongada

El segundo escenario, denominado "Interrupción prolongada", plantea un conflicto mucho más duradero, con el estrecho de Ormuz cerrado hasta finales de 2026. En este caso, el mercado mundial del GNL sufriría una transformación profunda: la oferta de gas disminuiría de forma significativa, los precios serían mucho más volátiles y la demanda caería como consecuencia del fuerte encarecimiento del combustible.

El impacto económico también sería considerable. Wood Mackenzie prevé una recesión en Europa durante la segunda mitad de 2026, aunque de corta duración, con una recuperación del producto interior bruto en 2027. Sin embargo, la economía europea perdería alrededor de 500.000 millones de euros de PIB anual, reduciendo la demanda básica de electricidad debido al menor nivel de actividad industrial y empresarial.

El conflicto en Oriente Medio impulsa la volatilidad del precio de la electricidad en Europa
Un análisis de Wood Mackenzie muestra que los picos en los precios del gas se trasladan a los precios de la electricidad a pesar de los cambios estructurales desde 2022, aumentando el riesgo de intervención política.

Paradójicamente, este escenario también aceleraría la transición energética. El fuerte incremento de los costes del gas impulsaría antes de lo previsto la implantación de vehículos eléctricos y sistemas de calefacción mediante bombas de calor, ya que consumidores y empresas buscarían reducir su exposición a los combustibles fósiles.

En términos de precios, la electricidad alcanzaría incrementos medios cercanos a los 45 euros por megavatio hora por encima del escenario base durante el final de 2026 y todo 2027. Aunque los precios comenzarían a moderarse a partir de 2031, el cambio en los patrones de consumo energético tendría efectos duraderos hasta bien entrada la década de 2030.

Los precios, por debajo de los máximos tras la invasión rusa de Ucrania

A pesar de este fuerte encarecimiento, la consultora subraya que los precios seguirían situándose por debajo de los máximos registrados tras la invasión rusa de Ucrania, lo que reduce la probabilidad de nuevas intervenciones extraordinarias en los mercados energéticos como las aplicadas entre 2022 y 2023.

Entre los países más expuestos destacan Italia e Irlanda, debido a su elevada dependencia de las importaciones de gas. En ambos mercados, el incremento de los costes del combustible se traduciría en subidas especialmente pronunciadas del precio de la electricidad durante los primeros cinco años del escenario de interrupción prolongada, consolidándolos como los sistemas eléctricos más vulnerables a una crisis persistente en el suministro mundial de GNL.

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