El consumo de electricidad de los centros de datos de todo el mundo se disparó un 17% el pasado año, lo que quintuplica con creces la progresión del mercado eléctrico del 3%, según la Agencia Internacional de la Energía (AIE).
En un informe publicado este jueves, la AIE señala que el incremento en términos relativos fue todavía mayor si sólo se tienen en cuenta los centros de datos consagrados a la Inteligencia Artificial (IA), y la tendencia va a mantenerse a la vista de las ingentes inversiones para nuevas instalaciones que se han programado.
Los autores del estudio calculan que el consumo de electricidad de los centros de datos se va a duplicar en el horizonte de 2030 y en el caso de los dedicados a la IA se va a triplicar.
Es verdad que la eficiencia energética de esos sistemas está mejorando "a un ritmo sin precedentes en la historia", con lo que el consumo energético por unidad de tarea disminuye rápidamente, pero al mismo tiempo el sector está viviendo una expansión vertiginosa.
Las cinco grandes compañías tecnológicas sólo el pasado año realizaron inversiones de más de 400.000 millones de dólares, en gran medida en centros de datos, y esa cifra se prevé que aumente un 75% en 2026, hasta unos 700.000 millones.
La electricidad de los centros de datos
El despliegue de la IA se enfrenta, en cualquier caso, a cada vez más obstáculos que pueden limitar a corto plazo algunos de los centros de datos programados y uno de los cuellos de botella viene por las cadenas de suministro de tecnologías energéticas, como las turbinas de gas y transformadores, pero también los chips avanzados y diferentes componentes energéticos.
Una de las estrategias de las empresas del sector son los acuerdos corporativos de compra de energía renovable (en 2025 representó un 40 % del total) pero también pactos que vinculan la apertura de centros de datos con la puesta en marcha de proyectos de pequeños reactores nucleares modulares para alimentarlos en electricidad.
El volumen de estos últimos, que se concentran esencialmente en Estados Unidos, ha pasado del equivalente de 25 gigavatios a finales de 2024 a 45 gigavatios en la actualidad.
Ante los problemas para concretar el aprovisionamiento de electricidad para muchos de estos centros, la AIE constata que el almacenamiento de energía en baterías en sus propias instalaciones se está convirtiendo en una tecnología fundamental para la próxima generación.








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