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Las grandes energéticas recortan un 42% los 'deals' con startups pero elevan el ticket medio

Según NTT DATA, la inversión prioriza tecnologías maduras como IA, almacenamiento e hidrógeno, mientras las redes inteligentes y la energía distribuida se consolidan como focos estratégicos para escalar soluciones con impacto real

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La innovación ha dejado de ser una iniciativa aislada para convertirse en un elemento estructural en la evolución de las grandes compañías energéticas. Así lo recoge el reciente informe Energy Trends, elaborado por NTT DATA, que analiza cómo el sector está redefiniendo sus modelos de innovación en un contexto marcado por la transición energética, la presión regulatoria y la aceleración tecnológica. En paralelo, las firmas atraviesan un cambio en los patrones de inversión: el número de operaciones cae un 42% aunque compensa con tickets medios más altos.

El estudio pone de manifiesto que las compañías están avanzando hacia enfoques más integrados, donde la innovación se articula como un sistema que combina capacidades internas, colaboración con el ecosistema y una mayor vinculación con el negocio. Este cambio responde a la necesidad de generar impacto tangible, más allá de la experimentación, y de escalar soluciones en entornos operativos cada vez más exigentes.

En este contexto, el informe recoge distintos ejemplos de aproximaciones a la innovación dentro del sector, desde modelos más descentralizados y ligados a las unidades de negocio hasta estructuras específicas orientadas a acelerar nuevas capacidades tecnológicas o modelos de negocio. Casos como el desarrollo de plataformas de innovación abierta, vehículos de corporate venturing o iniciativas de venture building reflejan esta evolución hacia modelos más híbridos y sofisticados.

El estudio, basado en entrevistas a más de 15 actores del sector energético a nivel internacional, combina una perspectiva global con aportaciones de compañías con presencia en España (como Repsol, Iberdrola, Moeve, Elewit, Enagás) para reflejar cómo los modelos de innovación están evolucionando hacia enfoques más estructurados, conectados al negocio y orientados al impacto.

“El sector energético atraviesa una transformación profunda que exige una mirada integral: tecnología, personas y sostenibilidad deben avanzar de forma coordinada para generar impacto real y sostenible en el tiempo”, señaló Héctor Pinar, Global Head Energy & Utilities de NTT DATA. “La adopción de nuevas tecnologías requie-re no solo inversión, sino también una cultura organizacional preparada para integrar innovación, datos y sostenibilidad como parte del ADN del negocio”, agregó.

Héctor Pinar, NTT DATA

Menor número de operaciones, mayor inversión

El informe observa una evolución clara en los patrones de inversión en startups: mientras el volumen total de inversión se mantuvo estable, se observa una reducción en el número de operaciones en un 42%, compensado por un incremento significativo del ticket medio por operación, lo que responde a un mayor foco en startups en fa-ses de crecimiento, principalmente Series A y B. Este cambio consolida un enfoque orientado a menos apuestas, pero de mayor escala e impacto.

Por otro lado, la inversión se concentra en tecnologías con capacidad de industrialización, especialmente aquellas vinculadas a la descarbonización, que ya representan más de 2/3 del total invertido, junto con una creciente apuesta por capacidades transversales como la digitalización industrial y la inteligencia artificial aplicada a la eficiencia operativa. En este nuevo escenario, tecnologías como el almacenamiento, las redes inteligentes o la energía distribuida ganan protagonismo como ámbitos clave de desarrollo.

Este estudio refuerza la importancia de contar con análisis especializados que permitan comprender las dinámicas del sector y anticipar tendencias clave. En ese sentido, NTT DATA consolida su rol como socio estratégico de las organizaciones energéticas, acompañándolas en la definición e implementación de estrategias que combinan innovación tecnológica, eficiencia operativa y visión de largo plazo.

El desafío está en el equilibrio

Asimismo, el análisis identifica una serie de desafíos estructurales que condicionan la efectividad de estos modelos. Entre ellos, destaca la dificultad de equilibrar la autonomía de los equipos de innovación con las prioridades del negocio, junto con la necesidad de mejorar la medición del impacto y de reforzar el papel de la innovación como palanca estratégica dentro de la organización.

A estos retos se suman otros como la capacidad de escalar iniciativas más allá de los pilotos, la definición del rol de la innovación en contextos de alta incertidumbre tecnológica o la necesidad de combinar innovación incremental y disruptiva de forma coherente. En conjunto, estos factores evidencian que el principal desafío ya no es innovar, sino hacerlo de forma sistemática, alineada con el negocio y con capacidad real de transformación.

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