El director de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), Fatih Birol, ha tachado de "muy grave" este lunes la crisis energética actual, enmarcada en el bloqueo del Estrecho de Ormuz y los ataques a infraestructuras energéticas de Oriente Próximo, al tiempo que ha augurado que "ningún país" será "inmune" a sus efectos, por lo que ha abogado por un "esfuerzo global" de todos los países para abordarla conjuntamente.
"La situación es muy grave", ha lamentado Birol en una acto celebrado en el Club Nacional de Prensa de Canberra, capital de Australia, agregando que el actual contexto de crisis ha superado a las dos crisis petroleras registradas durante la década de los 70 (1973 y 1979), en la medida en que entonces, en cada una de ellas, se perdían "unos cinco millones de barriles al día", mientras "hoy se han perdido 11 millones de barriles por día", esto es, "más que durante las dos mayores crisis del petróleo juntas".
Con relación a los daños causados en instalaciones ubicadas en Oriente Próximo, Birol ha señalado que, al menos, 40 infraestructuras energéticas de la región se han visto "gravemente" o "muy gravemente" dañadas en nueve países, a partir de la ofensiva lanzada por Estados Unidos e Israel contra Irán el pasado 28 de febrero y las represalias adoptadas en la región por el país asiático contra territorio israelí e intereses estadounidenses en la zona.
La crisis energética y la AIE
Mostrándose convencido de que "ningún país será inmune a los efectos de esta crisis si continúa yendo todo en la misma dirección", el director de la AIE ha reivindicado la "necesidad" de un "esfuerzo global" por parte de todo el mundo, "desde el Gobierno chino hasta el de Estados Unidos, Oriente Próximo, Australia y Europa", en aras de abordar esta problemática de manera conjunta.







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