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La bolsa se encoge de hombros ante la nueva propuesta de Reino Unido de desligar los precios del gas y la electricidad

Los inversores recapacitan y deciden que no merece la pena entrar a debatir la última propuesta del Gobierno británico de desligar gas y electricidad

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El pasado viernes, las acciones de las empresas SSE y Centrica caían alrededor de un 5% en respuesta a los comentarios de la ministra de Hacienda británica, Rachel Reeves, que proponía desvincular los precios de la electricidad y el gas en el mercado mayorista eléctrico en ese país. Ayer lunes, las acciones de Centrica y de Drax registraban a media sesión subidas del 2%, mientras que las acciones de SSE subían un 1%.

Una de las razones detrás de esta reacción del mercado bursátil es que esta propuesta conllevaría un largo proceso de consultas públicas, debates y respuestas de las partes implicadas a cada consulta. Como ya ocurrió con la propuesta de tarifas por zonas hace un año, todo ese esfuerzo e incertidumbre podrían acabar en el rechazo de esta nueva propuesta, mientras que las acciones de las eléctricas británicas volverían a cotizar como si nada hubiese ocurrido.

El Reino Unido vuelve a inspirarse en ideas provenientes de Italia

El gobierno de Keir Starmer ha recogido la propuesta italiana de desmontar el mercado marginalista de la electricidad y evitar que la subida de los precios del gas se traduzca directamente en facturas de la electricidad más caras. Se espera que hoy martes el secretario de Energía, Ed Miliband, hable en la sesión parlamentaria y concrete de qué se está hablando.

Como ha podido demostrar este diario, el Reino Unido e Italia tienen en común las facturas eléctricas para el consumidor doméstico más caras de Europa. Ambos gobiernos tienen mayor presión política sobre sus espaldas para proponer medidas que eviten este encarecimiento derivado del conflicto en Oriente Medio.

La anterior experiencia, también inspirada en Italia (aunque Suecia y Finlandia también tienen tarifas zonales en la actualidad), fue un fracaso. El mismo Gobierno de Starmer propuso dividir el Reino Unido en zonas tarifarias que regulasen el exceso de oferta de capacidad de renovables en Escocia y el déficit de capacidad de generación en Inglaterra. Tras largos meses de debate y los precios deprimidos de las acciones de SSE y Centrica, se abandonó la idea.

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Cuestionar la marginalidad en precios eléctricos es cuestionar los fundamentos de cualquier mercado

Con esta nueva propuesta se vuelve a cuestionar una curva de costes marginales con pendiente positiva y el coste que el sistema marginalista de precios supone para los consumidores. Según esta pendiente, el productor al mayor coste fija el precio para el resto de productores, generando un margen e incentivando al resto a producir más eficientemente.

Cuestionar esta pendiente en el mercado eléctrico es cuestionar las bases de cualquier mercado competitivo. Lo que los políticos quieren ignorar es que los precios de cualquier industria se rigen por su curva de costes marginales, no solamente el sector eléctrico.

Haciendo un paralelismo, intervenir la formación de precios eléctricos por el método marginalista es lo mismo que proponer que desaparezca el precio internacional del petróleo Brent, y que cada país productor reciba un precio equivalente al coste de extraer petróleo más un margen (formula de cost plus). Sería interesante saber qué opina Arabia Saudí sobre esta propuesta, siendo uno de los países productores de petróleo con menores costes de extracción del mundo, y su empresa Aramco, con una capitalización bursátil de más de un billón de dólares.

Para las industrias minera, metalúrgica, automovilística y, en definitiva, cualquier industria manufacturera una pendiente plana en su curva de costes sería su fin: todas las empresas producirían al mismo coste y no habría margen operativo para ninguno. Imponer que cada planta de generación eléctrica en Europa tenga su contrato de suministro a largo plazo con un precio individualizado, basado en los costes específicos de esa planta más un margen, tiene el mismo efecto que una curva de costes plana. Desaparecería la competencia y Europa estaría sembrada de tecnologías poco desarrolladas e ineficientes para alcanzar emisiones netas cero con un alto coste para el consumidor. No se habría conseguido más que aplazar el mismo problema en el tiempo.

El sector eléctrico sigue teniendo un atractivo histórico, ya que su curva de costes marginales ha tenido una pendiente positiva perpetua. Para generar la misma electricidad, existen diferentes tecnologías que producen a diferentes costes. La tecnología más ineficiente, la generación con gas, sigue fijando el coste marginal para todo el resto de generadores hidráulicos, nucleares y térmicos. Incluso entre las tecnologías renovables existen importantes diferencias de costes. El hecho de que los contratos de PPA y los contratos por diferencias sean temporales evita que desaparezca la competencia en este mercado a largo plazo.

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