La reciente escalada del conflicto en Oriente Medio, desencadenada el 28 de febrero de 2026 tras ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, ha provocado una nueva crisis de los combustibles fósiles en Europa. El encarecimiento del gas —agravado por el cierre del estrecho de Ormuz y la interrupción de infraestructuras energéticas clave— disparó los precios energéticos internacionales durante marzo.
La energía eólica y solar amortiguan el impacto de la crisis del gas en Reino Unido
La generación eléctrica con gas fue un 39% inferior a la de la anterior crisis energética en marzo de 2021, lo que permitió ahorrar aproximadamente 7 millones de libras diarias en importaciones de este combustible

Se dispara el coste de la generación a gas
Durante las primeras cuatro semanas de la crisis, el coste de la electricidad generada con gas aumentó un 42%, alcanzando las 110,42 libras por MWh. Sin embargo, la mayor producción renovable contribuyó a contener la subida del precio mayorista y a disminuir el uso de gas en el sistema eléctrico, según Ember.

Desde la crisis energética de 2021-2023, el país ha acelerado significativamente la instalación de energías limpias. Actualmente, el 28% de la capacidad eólica y solar se ha construido en este periodo, con más de 15 GW añadidos. Gracias a ello, en marzo de 2026 la generación eléctrica con gas fue un 39% inferior a la de marzo de 2021.

El peso de las renovables en el mix energético también ha aumentado de forma notable: entre finales de febrero y finales de marzo, la eólica y la solar cubrieron el 40% de la demanda eléctrica, mientras que el gas cayó al 23%. En varios días, solo la energía eólica llegó a suministrar más de la mitad de la electricidad del país.
Ahorro y fortaleza
Este cambio estructural ha tenido un impacto económico directo. La reducción del uso de gas permitió ahorrar aproximadamente 7 millones de libras diarias en importaciones de este combustible. Sin la expansión renovable, el coste del gas en ese periodo habría sido un 52% mayor.

A pesar del reciente alto el fuego anunciado el 7 de abril —que ha relajado temporalmente los precios—, la incertidumbre persiste. En este escenario, el desarrollo de energías renovables se perfila como una herramienta clave para proteger al sistema energético frente a futuras crisis.
De cara al futuro, Reino Unido cuenta con más de 750 proyectos eólicos y solares en desarrollo o con permisos aprobados, lo que podría añadir hasta 60 GW adicionales de capacidad. El gobierno, además, ha adelantado nuevas subastas para acelerar la transición energética.
Los analistas coinciden en que consolidar este despliegue será esencial para reducir de forma definitiva la exposición del país a la volatilidad del gas y reforzar su seguridad energética.
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