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La energía solar con baterías ya supera al gas en gran parte de Asia y los vehículos eléctricos podrían ahorrar más de 300.000 millones de dólares al año

La combinación de energía solar y almacenamiento en baterías ya puede generar electricidad a un coste inferior al de la mayor parte de las nuevas centrales de gas previstas en la región, según Ember

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Asia se encuentra ante un cambio estructural en su modelo energético. Un nuevo informe del centro de estudios energético Ember sostiene que la combinación de energía solar y almacenamiento en baterías ya puede generar electricidad a un coste inferior al de la mayor parte de las nuevas centrales de gas previstas en la región. Al mismo tiempo, la electrificación del transporte por carretera permitiría reducir drásticamente la dependencia del petróleo importado y ahorrar más de 300.000 millones de dólares anuales.

La energía solar y el almacenamiento aportan más del 90% de toda la nueva capacidad eléctrica añadida a la red de EEUU en el primer trimestre
Estados Unidos supera los seis millones de instalaciones solares en todo el país.

El análisis llega en un contexto marcado por la volatilidad de los mercados energéticos y el impacto de recientes interrupciones en el suministro internacional, como el cierre del estrecho de Ormuz, una de las rutas más importantes para el comercio mundial de petróleo y gas. Según Ember, estos episodios evidencian la vulnerabilidad de Asia frente a los combustibles fósiles importados y refuerzan la necesidad de acelerar la transición hacia tecnologías eléctricas producidas localmente.

Electrificación, la opción más lógica

Aunque Asia apenas concentra el 4% de las reservas mundiales de petróleo y gas, representa alrededor del 75% de la producción global de tecnologías eléctricas, principalmente gracias a la capacidad industrial de China. Para los autores del informe, este desequilibrio convierte la electrificación en la opción más lógica para sostener el crecimiento económico sin aumentar la dependencia energética exterior.

La descarbonización de la industria pasa por la electrificación, el almacenamiento y la gestión del riesgo en los mercados energéticos
La electrificación y el almacenamiento requerirán inversiones importantes que pueden tener plazo de amortización largos.

En el ámbito de la generación eléctrica, el informe destaca que la energía solar respaldada por baterías puede competir ya con el gas natural licuado (GNL) en tres cuartas partes de las ubicaciones asiáticas donde se proyectan nuevas plantas de gas. El coste de suministrar electricidad de forma continua mediante esta combinación se sitúa por debajo de los 100 dólares por megavatio hora en gran parte de la región.

Además, las previsiones apuntan a que antes de 2030 la energía solar con almacenamiento será más barata que el GNL en toda Asia. Los expertos atribuyen esta tendencia al continuo descenso de los costes de las tecnologías renovables y a la creciente capacidad manufacturera regional. Según Ember, la ventaja económica de la energía solar no solo continuará ampliándose, sino que consolidará una alternativa más estable frente a la volatilidad de los combustibles fósiles.

Los comerciantes de GNL buscan mayores beneficios en Asia
Algunos contratos para el suministro de GNL rubricados por Alemania incluyen obligaciones de entrega con sus correspondientes multas.

El transporte constituye el segundo gran eje de transformación. Actualmente, cerca del 80% del petróleo utilizado en el transporte por carretera asiático es importado. Con el precio de adquisición de muchos vehículos eléctricos ya equiparado al de los modelos de gasolina y con una rápida expansión prevista del parque automovilístico regional, la electrificación aparece como una herramienta clave para reforzar la seguridad energética.

El informe calcula que Asia podría electrificar gran parte de su flota en las próximas dos décadas y reducir aproximadamente a la mitad sus importaciones de petróleo. Este cambio tendría un impacto directo sobre la balanza comercial de los países asiáticos, disminuyendo uno de sus principales gastos externos.

La urgencia de esta transición se ve reforzada por la creciente inestabilidad geopolítica. En 2024, Asia obtuvo el 45% de su petróleo y cerca del 30% de su GNL de Oriente Medio. Además, alrededor del 80% de los hidrocarburos que atraviesan el estrecho de Ormuz tienen como destino mercados asiáticos. Incluso en escenarios optimistas de reapertura rápida de esta vía marítima, las previsiones citadas por Ember apuntan a que los precios del petróleo seguirán por encima de los niveles de 2025 durante varios años.

Ventajas de las tecnologías eléctricas

Frente a esta situación, las tecnologías eléctricas ofrecen ventajas adicionales. La instalación de paneles solares y baterías puede realizarse en cuestión de días y con inversiones relativamente reducidas, mientras que desarrollar una nueva cadena de suministro de GNL puede requerir hasta seis años y miles de millones de dólares. Además, el coste de tecnologías eléctricas de uso cotidiano, como cocinas, aire acondicionado, motocicletas eléctricas o iluminación LED, ha caído entre un 35% y un 90% en la última década.

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La industria ahora está siendo redefinida por el rendimiento de carga, la profundidad de integración y la capacidad de controlar costes a lo largo de toda la cadena de valor.

Según Ember, la transición hacia una “electroeconomía” permitiría redirigir parte de los aproximadamente 1,1 billones de dólares que Asia destina cada año a importar combustibles fósiles hacia cadenas de suministro nacionales, infraestructuras e industria. A ello se sumarían beneficios ambientales, como la mejora de la calidad del aire para millones de personas, y una posición estratégica dominante en los mercados globales de tecnologías eléctricas.

La conclusión del informe es clara: para una región con escasos recursos fósiles propios, el crecimiento económico sostenible dependerá cada vez más de la electricidad producida localmente. En palabras de los autores, si el siglo XXI va a ser el siglo de Asia, su futuro será inevitablemente eléctrico.

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