La energía solar de balcón empieza a ganar terreno en Estados Unidos. Un total de 27 estados y Washington D.C. han anunciado proyectos de ley para permitir el uso de paneles solares “plug-and-play”, dispositivos que se conectan directamente a un enchufe doméstico estándar y convierten balcones y terrazas en pequeñas plantas eléctricas.
La energía solar en balcones conquista Estados Unidos
27 estados anuncian nuevas leyes de energía fotovoltaica plug-and-play

En el Bronx, la abogada Lauren Phillips instaló recientemente un panel de 220 vatios sujeto a la barandilla con bridas plásticas. El equipo, proporcionado sin costo por la organización sin fines de lucro Bright Saver, podría generar entre el 15% y el 20% de la electricidad que consume su hogar y ahorrarle alrededor de 100 dólares al año. En un contexto de aumento generalizado del costo de vida, la iniciativa representa un alivio económico y una forma de independencia energética.
Acuerdos de interconexión
Aunque estos sistemas no son ilegales, en la mayoría de los estados las compañías eléctricas exigen acuerdos de interconexión similares a los de los grandes sistemas solares en azoteas, lo que implica trámites, tarifas y demoras. Hasta ahora, solo Utah ha aprobado —en marzo de 2025— una ley que autoriza explícitamente su conexión sin ese requisito, siempre que el dispositivo cuente con certificación de seguridad. Allí, miles de hogares ya los han instalado.
La tecnología, ampliamente adoptada en Europa —con unos cuatro millones de hogares en Alemania que ya utilizan estos sistemas, incluso comercializados por Ikea—, permanece en un limbo regulatorio en gran parte de Estados Unidos. Sin embargo, el impulso político es bipartidista. Legisladores demócratas y republicanos ven en estos paneles portátiles una herramienta para aliviar facturas eléctricas en alza. Un sistema de 800 vatios, con un costo aproximado de 1.099 dólares, podría reducir en promedio 279 dólares anuales en la factura de un hogar neoyorquino, con ahorros potencialmente mayores hacia 2035 si continúan subiendo las tarifas.
¿Riesgos de seguridad?
Algunas empresas de servicios públicos han expresado preocupaciones por posibles riesgos de seguridad o sobrecarga de la red. No obstante, defensores de la medida sostienen que, debido a su tamaño limitado —generalmente hasta 1.200 vatios—, la mayor parte de la energía generada se consume directamente en el hogar y rara vez retorna a la red.
Estados como New Hampshire, Vermont, Nueva Jersey e Illinois podrían aprobar pronto sus propias leyes, mientras que otros proyectos enfrentan obstáculos en lugares como Misuri o Wyoming. En estados con altos precios de electricidad como California, la propuesta aún se debate en comisión, pero podría abrir un mercado de gran escala.
Más allá del ahorro económico, para usuarios como Phillips la energía solar de balcón es también una cuestión de justicia ambiental. Residente de una zona del Bronx históricamente afectada por la contaminación, considera que cada pequeño sistema contribuye a una red más limpia y saludable.
Si las legislaturas estatales avanzan, los balcones estadounidenses podrían convertirse pronto en una nueva frontera de la transición energética doméstica.
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