La energía solar y la eólica se consolidarán como las tecnologías dominantes del sistema eléctrico europeo durante las próximas décadas y llegarán a aportar cerca del 85% de toda la generación baja en carbono de la Unión Europea en 2050. Así lo reflejan los escenarios elaborados por los operadores europeos de electricidad y gas para el TYNDP 2026, que dibujan un sistema energético profundamente transformado por la electrificación y el despliegue masivo de renovables.
Las previsiones apuntan a un crecimiento sin precedentes de la capacidad instalada solar, que pasará de 652 GW en 2030 a 1.474 GW en 2050. La energía eólica también registrará una expansión notable, especialmente en el segmento marino. La potencia eólica offshore aumentará desde los 65 GW previstos para 2030 hasta 354 GW dos décadas después, multiplicándose por más de cinco y convirtiéndose en uno de los pilares de la descarbonización europea.
Transformación estructural del mix
La magnitud del despliegue renovable responde a la necesidad de sustituir progresivamente los combustibles fósiles, reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y reforzar la autonomía energética del continente tras los episodios de volatilidad registrados en los mercados energéticos durante los últimos años. Los operadores consideran que la electrificación de la economía, impulsada por el vehículo eléctrico, las bombas de calor y la producción de hidrógeno renovable, exigirá una cantidad creciente de electricidad libre de emisiones.







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