La República Checa está a las puertas de una de las transformaciones energéticas más ambiciosas de las últimas décadas, al apostar decididamente por la energía nuclear para sustituir al carbón y alcanzar sus objetivos de energía limpia. Con planes en marcha para construir nuevos reactores de gran capacidad y pequeños reactores modulares (SMR, por sus siglas en inglés), el camino hasta 2035 es ambicioso, pero también está plagado de riesgos regulatorios, financieros y de calendario, según GlobalData.
La expansión nuclear de la República Checa supone un gran avance hacia los objetivos de reducción de emisiones, pero está llena de riesgos
La puesta en marcha de las unidades previstas requerirá una agilización de los procesos de autorización, un respaldo político constante y una financiación sólida, según GlobalData

El último informe de GlobalData, “Czech Republic Power Market Trends and Analysis by Capacity, Generation, Transmission, Distribution, Regulations, Key Players and Forecast to 2035**”**, revela que, aunque la energía nuclear se está consolidando como una fuente fundamental para garantizar la fiabilidad del sistema eléctrico, la reducción de emisiones y la estabilidad del suministro, la puesta en marcha de las unidades previstas requerirá una agilización de los procesos de autorización, un respaldo político constante y una financiación sólida.
También SMR
Attaurrahman Ojindaram Saibasan, analista de energía de GlobalData, afirma: “La República Checa está dando pasos decisivos en materia nuclear, desde Dukovany II hasta los SMR en Temelín. Sin embargo, que estos proyectos se traduzcan en capacidad operativa antes de 2035 dependerá de que las autorizaciones, las evaluaciones de impacto ambiental y la preparación de la red eléctrica avancen al mismo ritmo que la ambición política”.

KHNP liderará la construcción de dos reactores
El Gobierno ha seleccionado a KHNP para liderar la construcción de dos reactores APR-1000 en Dukovany. Está previsto que las obras comiencen en 2029 y que la primera producción eléctrica tenga lugar en torno a 2036. En Temelín, ČEZ ha firmado un contrato para los trabajos preliminares con Rolls-Royce SMR, que incluye la preparación del diseño, la documentación para la obtención de licencias y permisos, al tiempo que estudia el despliegue de SMR en antiguos emplazamientos de centrales de carbón.
“Más allá de los contratos de construcción, las autoridades deben resolver los modelos de financiación, los plazos de concesión de licencias y los marcos regulatorios de seguridad. Los SMR requieren nuevos procedimientos de autorización y una estrecha colaboración con las comunidades locales, mientras que los grandes reactores necesitan cadenas de suministro coordinadas y mecanismos de gestión del despacho eléctrico que integren la capacidad nuclear en mercados dominados por las energías renovables”, añade Saibasan.
La ampliación de la capacidad nuclear coincide con una previsión de crecimiento sostenido de la demanda de electricidad hasta 2030, impulsada por la industria, la calefacción, el transporte y el proceso general de electrificación. La República Checa deberá equilibrar el abandono del carbón, previsto en torno a 2033, con la disponibilidad de fuentes de generación bajas en carbono y capaces de suministrar electricidad de forma continua cuando sea necesario. La modernización de la red y el almacenamiento energético seguirán siendo un complemento importante de la energía nuclear para afrontar los periodos sin generación renovable y los desafíos relacionados con la inercia de la red.
Saibasan concluye señalando que “para los promotores e inversores, la República Checa representa una importante oportunidad de inversión en energía nuclear, siempre que se respeten los plazos, se gestione adecuadamente el riesgo regulatorio y los proyectos nucleares se aborden con la urgencia que exige el abandono del carbón”.
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