Política energética  ·  Eléctricas

La fiscalidad y la seguridad de suministro, las claves del futuro nuclear en España

ANÁLISIS | Dejando aparte las posiciones de los distintos partidos políticos, la energía nuclear tiene dos palancas que son claves para su futuro en el sistema eléctrico. Por un lado, bajar la fiscalidad. Por otro, seguir dotando de mayor seguridad de suministro

Ningún comentario

El pasado viernes el Gobierno dio su brazo a torcer y finalmente decidió aprobar la prórroga de los dos reactores de la central nuclear de Almaraz hasta junio de 2030. Una decisión que abre un nuevo panorama energético en España ya que cabe la posibilidad de que el apagón nuclear no se vaya a llevar a cabo tal y como se redactó en el protocolo de cierre de 2019.

Ahora mismo están todas las ventanas abiertas y puede suceder cualquier cosa. Lo único que se sabe con seguridad es que los siete reactores van a estar operativos al menos hasta dentro de 3 años y 10 meses, si no sucede un imprevisto.

A partir de ahí, el futuro nuclear pasa por las manos de los próximos gobiernos. Pero dejando de lado las posiciones de los distintos partidos políticos, existen dos palancas que son claves para la operación futura de las centrales nucleares en España: contando desde el inicio con la mayor de las seguridades, las dos claves son la fiscalidad que soportan estos activos y la seguridad de suministro en el sistema eléctrico. Vayamos por partes.

La fiscalidad a la nuclear

A día de hoy la energía nuclear soporta una fiscalidad que durante algunos años le ha llevado a pérdidas. Si a ello se le suma la tasa Enresa (que no es impuesto) para guardar los residuos en los almacenes, las cuentas van muy justas para estos activos, por eso solicitaron hace siete u ocho años que se cerraran. Las cuentas no salían por entonces.

Pero las circunstancias han cambiado. La electricidad se ha erigido como la tabla de salvación para que Europa escape del gas ruso, en un primer término, y de la alta volatilidad de los precios que encarecen ya no sólo la factura de la calefacción o de la producción industrial, sino también la de la factura de la luz.

Ahora la energía nuclear ha recobrado vida por todo lo que ofrece, estabilidad de precios, emisiones cero, energía limpia y barata, en definitiva. Pero para que el futuro de la energía nuclear sea boyante es necesario retocar su fiscalidad.

Sí o sí las eléctricas necesitan que se rebajen o eliminen impuestos a la energía nuclear para garantizar su operación durante las próximas décadas.

El redactor recomienda

Las cuentas no salen

La carga fiscal específica estimada para una central nuclear ronda entre 25 € y 28,6 €/MWh. Según PwC, la fiscalidad que soporta el parque nuclear se ha incrementado más de un 70% en los últimos 5 años, y entre 2025 y 2035 supondrá más de un 40% de sus costes totales.

De los 28 €/MWh que pagan las centrales nucleares en impuestos, 10,36 €/MWh son de la Tasa Enresa, casi 5 €/MWh por el IVPEE que a partir del próximo año se va a reducir, el Impuesto de producción de combustible nuclear gastado que es superior a los 5 €/MWh y otros coomo IBI, IAE, CSN o Guardia Civil pagan otrso 3 €/MWh.

Luego están los impuestos de las tasas de las distintas Comunidades Autónomas donde están las centrales nucleares:

  • Cataluña (Ascó I, Ascó II y Vandellós II): Aplica el Impuesto sobre las instalaciones que inciden en el medio ambiente. Su gravamen alcanza aproximadamente 6,65 €/MWh, lo que supone una recaudación conjunta cercana a los 150 millones de euros anuales para las arcas de la Generalitat.
  • Extremadura (Almaraz I y II): Cuenta con un impuesto medioambiental sobre la producción de energía eléctrica nuclear que fija un tipo aproximado de 5 €/MWh, generando un gasto fiscal para la planta de entre 80 y 90 millones de euros al año.
  • Comunidad Valenciana (Cofrentes): Aplica un tributo medioambiental sobre la generación con tarifa reducida frente a las anteriores, situada en unos 1,80 €/MWh, con un coste anual aproximado de 14 millones de euros.
  • Castilla-La Mancha (Trillo): Es la única comunidad con planta en activo que no impone un gravamen autonómico específico adicional a la producción nuclear.

La presidenta de Extremadura dijo en más de una ocasión de reducir la ecotasa a la nuclear si finalmente se mantuviese abierta Almaraz. Ahora le toca mover ficha y rebajarla o quedar como una falsa.

Con estas cifras el futuro de la nuclear es complicado porque el precio medio cada vez será más bajo y en muchas horas será prácticamente nulo por lo tanto necesitará sí o sí que se reduzca en un futuro la fiscalidad.

Seguridad de suministro

El otro punto clave es el de la seguridad de suministro. No hace falta recordar que la energía nuclear es la mayor fuente de energía síncrona del mix eléctrico español y que es energía base (y sin emisiones) para dar estabilidad al sistema eléctrico.

Según el Ministerio para la Transición Ecológica, dentro de la decisión de mantener operativa la central nuclear de Almaraz se ha tenido en cuenta la opinión de Red Eléctrica como Operador del Sistema. Una opinión en la que aseguran que mantener Almaraz hace más estable el sistema.

"El operador del sistema indica que la extensión de la disponibilidad de la Central Nuclear Almaraz hasta junio de 2030 aporta al sistema eléctrico, aunque de forma limitada en algunos aspectos, por lo que en ningún caso la extensión solicitada cambia la necesidad de continuar con las actuaciones ya en curso dirigidas a fortalecer la seguridad y estabilidad del suministro. Asimismo, indica que la citada aportación se refuerza en el actualcontexto de incertidumbre observado en cuanto a las hipótesis de escenarios futuros", reza el BOE.

Ahora, el plan del Gobierno es que en 2030 se lleve a cabo el cierre de cuatro reactores nucleares, es decir, que en poco más de tres meses desaparezcan 4.000 MW de capacidad de energía eléctrica 24/7, algo que no ha llevado a cabo nadie en la historia de la humanidad. Ni Alemania ni nadie.

Además de los dos reactores de Almaraz está previsto que cierren también Ascó I y Cofrentes en el otoño de 2030. Nunca Red Eléctrica ha tenido que abordar algo así y es complicado que se pueda llevar a cabo algo de esta magnitud. Habrá que esperar a 2030 para ver qué sucede pero claramente se pondría en riesgo la seguridad de suministro de llevar a cabo una medida tan excepcional como esta.

Por tanto, parece evidente que el futuro de la nuclear pasa por seguir dotando de estabilidad al sistema eléctrico y que será fundamental para dotar a los consumidores de una seguridad de suministro clave para la producción económica.

Noticias relacionadas

No hay comentarios

Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Todos los campos son obligatorios

Este sitio web está protegido por reCAPTCHA y la Política de privacidad y Términos de servicio de Google aplican.