La sesión bursátil de este lunes mostró nuevamente movimientos casi mecánicos de reasignación de capitales entre sectores, en una reacción positiva generalizada en la Bolsa a las noticias de un acuerdo de paz entre Estados Unidos e Irán. El precio del petróleo cayó un 5% y el precio del gas TTF también retrocedió un 8%. Los inversores volvían a ajustar sus carteras, como está siendo habitual cada vez que se mueve el precio del petróleo. Caían las petroleras y todos los subsectores del sector eléctrico, incluidas las redes y las renovables, arrastrados por el retroceso de los precios del gas. Subían los fabricantes de equipo relacionado con la transición energética, desde fabricantes de turbinas a fabricantes de electrolizadores.
El mercado de bonos también reaccionó positivamente, descontando un menor impacto de los precios energéticos sobre la inflación esperada. La rentabilidad del bono a diez años italiano se dejaba 8 puntos básicos y los bonos alemán y británico bajaban casi 5 puntos básicos. El sector eléctrico cayó una fracción de lo que cayó el sector petrolero europeo, amortiguado por un escenario de menores tipos de interés.
El sector eléctrico debería reaccionar mejor ante un descenso de los tipos de interés
Históricamente, el sector eléctrico europeo ha pasado por diferentes fases de mayor o menor sensibilidad a sus dos principales factores externos: los tipos de interés y el precio de las materias primas, en este caso del gas. La reacción del mercado de tomar beneficios en el sector eléctrico ante el retroceso del precio del gas sugiere que se ha otorgado una mayor importancia a una variable respecto a la otra.
La realidad del sector es que los costes fijos de los diferentes sistemas eléctricos europeos siguen incrementándose rápidamente, como consecuencia de las cuantiosas inversiones en redes de alta y baja tensión, y del avance de las renovables, que no se detiene ni siquiera con los actuales niveles de penetración. Por comparación, los costes variables del sector estarían representados por una tecnología marginal, los ciclos combinados, que hoy en día tienen más valor por su capacidad de responder rápidamente a variaciones en la curva de despacho, que por el nivel de precios del gas.
La semana pasada ya lo advirtió EDF en Londres: los costes fijos del sistema están creciendo mucho más rápidamente que la demanda eléctrica. Eso implica que el factor detrás de las mayores facturas eléctricas ya no es tanto que suba el precio del gas y de la electricidad, sino que se está dando prioridad a recuperar unos costes fijos que no se justifican por una mayor demanda, sino más bien por un proceso de descarbonización con unos objetivos impuestos.
Los costes fijos del sistema eléctrico europeo descenderían en un entorno de tipos más bajos
Una manera de que bajen esos costes fijos es que se reduzcan los tipos de interés, dada la alta intensidad de capital de estos activos, tanto redes como renovables, y la necesidad de financiar este capital. Es cierto que las redes, en su mayor parte, son activos protegidos a través de una regulación que recoge de manera más o menos eficiente los vaivenes de los tipos de interés, trasladándolos directamente al consumidor. Sin embargo, las renovables no tienen esa capacidad de compensar un mayor coste del capital, ni siquiera con una mínima exposición a precios mayoristas.
Una mayor factura eléctrica, tanto por mayores precios energéticos como por mayores costes fijos a recuperar a través de la factura, desincentiva la electrificación de la economía. La decisión de invertir en bombas de calor, en un vehículo eléctrico o en baterías está basada en el ahorro que obtendrá un hogar, tanto en gasolina como en electricidad. Cuanto más suben los costes fijos y variables, menos se percibe ese ahorro por parte del consumidor.
EDF lo dijo en Londres: el sector eléctrico tiene que avanzar mucho más rápido en la electrificación de los hogares y de la industria. El crecimiento de la demanda eléctrica debe volver a superar al crecimiento de los costes fijos del sistema. Si efectivamente estamos ante un proceso de paz que abra el estrecho de Ormuz al tráfico de petróleo y gas internacional, con menores expectativas de inflación y con menores tipos de interés, el sector eléctrico europeo debería centrarse en la electrificación de la economía y dar por concluido el proceso de la descarbonización de la generación eléctrica. De esta manera, los inversores podrán otorgar una mayor relevancia a las bajadas de los tipos de interés de lo que lo hicieron ayer en el sector.
Deja tu comentario
Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Todos los campos son obligatorios