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La transición energética de Japón entra en una nueva fase marcada por el aumento de la demanda eléctrica y las necesidades de seguridad energética

Pese al descenso de la población japonesa, la demanda de electricidad comienza a recuperarse, impulsada por el crecimiento de los centros de datos y la electrificación del transporte, según BloombergNEF

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Japón es un país industrial con escasos recursos naturales y una elevada dependencia de la energía importada, cuyo suministro se garantiza mediante contratos a largo plazo e inversiones en proyectos energéticos en el extranjero. El último informe de BloombergNEF (BNEF), New Energy Outlook 2026: Japan, analiza cómo puede afrontar el país los desafíos interconectados de la seguridad energética, la competitividad económica y la lucha contra el cambio climático.

Tras años de estancamiento de la demanda eléctrica, esta tendencia está llegando a su fin debido al aumento de las necesidades de los centros de datos y a la electrificación del transporte. BNEF prevé que la demanda de electricidad de los centros de datos aumente en 60 TWh respecto a los niveles de 2025 de aquí a 2035 y supere los 100 TWh de demanda neta en 2043.

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A más largo plazo, los vehículos eléctricos se convertirán en la principal fuente adicional de demanda eléctrica. Su consumo aumentará en 42 TWh anuales de aquí a 2040 y se convertirá en la mayor fuente de nueva demanda en 2048, cuando alcanzará los 112 TWh. Una mayor electrificación permitirá reducir la exposición de Japón a los combustibles fósiles importados y a las perturbaciones de los precios internacionales de materias primas como el petróleo, el gas y el carbón.

En el Escenario de Transición Económica (ETS, por sus siglas en inglés) de BNEF, que plantea un escenario de referencia sobre la posible evolución del sistema energético hasta 2050, la independencia energética de Japón mejora de forma significativa. Las importaciones de energía pasarían de representar actualmente el equivalente al 4% del PIB del país al 2,7% en 2035 y al 1,6% en 2050.

Este cambio estaría impulsado principalmente por una menor utilización de combustibles fósiles, a medida que sectores como el transporte por carretera avancen en su electrificación. Al mismo tiempo, Japón trata de desarrollar cadenas de suministro nacionales de tecnologías limpias, con especial atención a la energía eólica marina y las baterías, que podrían contribuir a reforzar la resiliencia energética del país.

Umer Sadiq, analista de Japón en BloombergNEF y autor principal del informe, afirmó: "La transición energética de Japón está entrando en una fase fundamentalmente diferente. Después de décadas de estancamiento o descenso de la demanda eléctrica, los centros de datos, la electrificación del transporte y la industria están devolviendo el crecimiento a la agenda. Al mismo tiempo, muchas de las tecnologías necesarias para reducir las emisiones también pueden ayudar a aprovechar esta oportunidad de crecimiento, reforzando la seguridad energética de Japón y reduciendo su exposición a los combustibles fósiles importados".

La transición del transporte se acelera

Taishin Noble, analista de Japón en BloombergNEF y coautor del informe, señaló: “La transición del transporte se acelera incluso en nuestro escenario de referencia, a medida que los vehículos eléctricos se vuelven más competitivos. Para 2050, el consumo de petróleo en el transporte se reducirá casi a la mitad. Esto tiene implicaciones que van mucho más allá de las emisiones: reduce la dependencia del petróleo importado y convierte al transporte en un componente cada vez más importante de la estrategia general de seguridad energética de Japón».

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A medida que se acelere la electrificación en Japón, también aumentará la inversión en la red eléctrica del país, debido a las necesidades derivadas de la generación, el almacenamiento y los recursos del lado de la demanda. Este proceso se verá reforzado a medida que la adopción de estas tecnologías se extienda geográficamente.

En el Escenario de Transición Económica, la red eléctrica japonesa requerirá 389.000 millones de dólares de inversión entre 2026 y 2050, repartidos prácticamente a partes iguales entre las redes de transporte y distribución. Durante este periodo, el 53% del gasto se destinará a sustituir activos existentes de la red, mientras que el 14% corresponderá a nuevas conexiones y el 33% a refuerzos del sistema.

Kokona Ota, analista de energía eléctrica limpia de Japón en BloombergNEF y coautora del informe, afirmó: “Incluso en nuestro escenario de referencia, el sistema eléctrico japonés experimentará cambios significativos. La capacidad renovable seguirá creciendo y alcanzará el 68% de la capacidad instalada nacional en 2050; las baterías aumentarán más de seis veces y la red requerirá una aceleración de las inversiones hasta 2050, a medida que la electrificación y una generación más distribuida transformen el sistema. El principal desafío no consiste únicamente en añadir nueva generación, sino en construir las redes y la flexibilidad necesarias para integrarla de forma fiable”.

Objetivo de reducción de emisiones

Japón se ha fijado el objetivo de reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero un 73% para 2040 respecto a los niveles de 2013, de acuerdo con su Contribución Determinada a Nivel Nacional (NDC) presentada ante la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC).

Sin embargo, el análisis de BNEF concluye que una descarbonización impulsada exclusivamente por factores económicos no permitiría alcanzar ese objetivo. En ese escenario, el país solo reduciría sus emisiones en torno a un 30% respecto a 2013 para 2030. Para cumplir las metas fijadas para 2040, será fundamental acelerar el despliegue de tecnologías bajas en carbono en los sectores eléctrico y de industria pesada.

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Otras conclusiones destacadas

  • Los datos sobre los contratos de gas natural licuado (GNL) de Japón muestran que el volumen actualmente contratado hasta 2035 procede de un número menor de mercados que en el pasado, mientras que Estados Unidos gana importancia como socio comercial. Este cambio refleja la evolución de las relaciones económicas entre Estados Unidos y Japón, en un contexto en el que las empresas japonesas buscan un mayor acceso al mercado estadounidense.
  • La demanda de gas aumentará a partir de 2035, después de un prolongado periodo de descenso, a medida que las centrales de gas sustituyan a las plantas de carbón y nucleares que vayan cerrando en el Escenario de Transición Económica. Para 2050, la demanda de gas alcanzará los 99.000 millones de metros cúbicos, impulsada principalmente por el sector eléctrico.
  • La demanda eléctrica de los centros de datos se acelerará durante la década de 2030 a medida que avance la adopción de la inteligencia artificial, especialmente en el ámbito empresarial y en aplicaciones industriales a gran escala.

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