Renovables

Las energías renovables lideran por primera vez el crecimiento del suministro energético mundial

Las renovables aportaron 3,3 exajulios, con un aumento del 10%, el petróleo lo hizo en 2,5 EJ (+1,3%) y el gas natural en 2,4 EJ (+1,6%)

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Las energías renovables se consolidaron en 2025 como el principal motor del crecimiento del suministro energético mundial, un hito histórico que marca un punto de inflexión en la transición energética global. Así lo revela el Energy Institute Statistical Review of World Energy, elaborado por el Energy Institute con la colaboración de Ember, que concluye que, por primera vez fuera de un periodo de recesión, las fuentes renovables aportaron más energía adicional que el petróleo, el gas o el carbón.

Hibridación de renovables con baterías: seguridad de suministro
Con el apoyo adecuado, la combinación de solar, eólica y almacenamiento no solo será una alternativa viable, sino un pilar esencial del futuro energético.

El incremento del suministro energético mundial alcanzó el 1,7% respecto a 2024 y superó los 600 exajulios (EJ). De ese crecimiento, las renovables aportaron 3,3 EJ, con un aumento del 10%, impulsadas principalmente por la energía solar, responsable del 71% de toda la nueva capacidad energética incorporada. La generación solar creció un 30% en un solo año, apoyada por una expansión del 66% en la capacidad mundial de almacenamiento mediante baterías, lo que permite aprovechar la electricidad solar durante las 24 horas del día.

En contraste, el petróleo incrementó su contribución en 2,5 EJ (+1,3%) y el gas natural en 2,4 EJ (+1,6%). Aunque los combustibles fósiles continúan representando el 86% del suministro energético global, la tendencia refleja un cambio estructural: durante la última década, las energías renovables han aportado cerca del 30% del crecimiento del suministro mundial, una cifra similar a la del gas natural.

La electricidad gana protagonismo

La electricidad continúa ganando protagonismo dentro del sistema energético. En 2025, la demanda eléctrica aumentó un 3%, muy por encima del crecimiento de la demanda total de energía (1,7%). Además, por primera vez, todo el incremento de la demanda de electricidad fue cubierto exclusivamente con fuentes de bajas emisiones de carbono.

Este crecimiento está impulsado por nuevos consumidores eléctricos, como los vehículos eléctricos, los centros de datos y las aplicaciones de inteligencia artificial. Más de una cuarta parte de los automóviles vendidos en el mundo durante 2025 fueron eléctricos, acelerando la electrificación del transporte y reduciendo progresivamente la demanda de combustibles líquidos.

El informe identifica a Asia-Pacífico como el principal escenario de esta transformación. Aunque la región ha liderado el aumento del consumo de combustibles fósiles durante la última década, también encabeza el proceso de electrificación. China avanza más rápidamente que Estados Unidos y Europa en la sustitución de tecnologías basadas en combustibles fósiles. El consumo de combustibles para carretera en el país asiático se ha estabilizado y, en términos per cápita, sigue siendo seis veces inferior al de Estados Unidos y tres veces menor que el de la Unión Europea.

Los autores destacan que la seguridad energética se ha convertido en uno de los principales impulsores de esta transición. La elevada dependencia de importaciones de petróleo y gas por parte de economías como China, India, Japón o Europa las hace especialmente vulnerables a crisis geopolíticas y a interrupciones del suministro, como las derivadas de las tensiones en el estrecho de Ormuz.

Frente a este escenario, el informe sostiene que la estrategia ya no consiste únicamente en diversificar proveedores de combustibles fósiles, sino en reducir la dependencia de ellos mediante inversiones en tecnologías eléctricas como la energía solar, las baterías y la movilidad eléctrica. Estas infraestructuras requieren un desembolso inicial elevado, pero proporcionan energía doméstica durante décadas con una eficiencia entre dos y tres veces superior a la de las tecnologías fósiles tradicionales. Actualmente, aproximadamente dos tercios de la energía consumida en el mundo se pierde en forma de calor.

Renovables, el nuevo motor del suministro energético mundial

El estudio también repasa la evolución histórica del sistema energético mundial durante los últimos 75 años. Mientras que entre las décadas de 1960 y 1970 el petróleo fue el principal responsable del crecimiento energético, posteriormente el carbón asumió ese papel durante la industrialización acelerada de China. En la última década, sin embargo, las energías renovables han emergido como el nuevo motor del suministro global.

Las renovables fueron la mayor fuente de crecimiento en el suministro de energía mundial
Europa experimentó un crecimiento del 7% en energías renovables, mientras que EEUU registró un alza del 28% en energía solar, frente al 3 % de la eólica.

En materia de emisiones, el panorama continúa siendo preocupante. Las emisiones mundiales de dióxido de carbono procedentes del sector energético aumentaron un 1,1% en 2025 hasta alcanzar los 35.800 millones de toneladas. Más de un tercio de ese incremento correspondió a Estados Unidos, cuyo aumento absoluto de emisiones fue cuatro veces superior al registrado por China. Europa también registró un ligero incremento del 0,5%.

Respecto a los combustibles fósiles, el consumo mundial de petróleo aumentó un 1,3%, alcanzando los 103 millones de barriles diarios, aunque en China el consumo de gasolina y diésel continúa descendiendo por segundo año consecutivo. La demanda de gas natural creció un 1,6%, por debajo de la media de la última década, mientras que el carbón apenas avanzó un 0,7%. China mantuvo estable su consumo de carbón gracias al fuerte crecimiento de la energía solar, mientras que Estados Unidos incrementó un 10% su consumo de este combustible debido al encarecimiento del gas natural.

El informe concluye que la transición energética ya no responde únicamente a objetivos climáticos, sino también a criterios económicos, de eficiencia y de seguridad nacional. En un contexto de creciente incertidumbre geopolítica, disponer de datos fiables y de políticas orientadas a fortalecer la producción energética doméstica será clave para garantizar la competitividad y la resiliencia de las economías en las próximas décadas.

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